Sorpresa en cultivos de colza y trigo recupera área sembrada

El gerente de Copagran filial Paysandú, Ingeniero Agrónomo Luis Simean, señaló que la presente zafra resultó compleja, particularmente por las expectativas puestas en que sería un año bueno, al compararla con el invierno pasado. Sin embargo, “en la recta final se descalabró, sobre todo en cultivos de cebada y algo en trigo, que se vinieron abajo sus rendimientos y bajó la calidad”.
Los precios se desmororaron “en los últimos meses, cuando el productor empieza a hacer liquidaciones y vender los saldos. Esto hará complejo el cierre de la cuenta final, sobre todo de cebada y trigo”. En este marco, la colza se transformó en una grata sorpresa y acompañó con rendimientos y precio.

Colza

Explicó que “es sorpresa porque la colza se había sembrado tarde y no en buenas condiciones”. Es un cultivo que “tuvo un invierno frío y rendimientos por zafra que se ubicaron en torno a 1.700 kilos y 2.000 kilos con buena calidad y precio”. Los negocios se cerraron por encima de 500 dólares y “eso genera un ingreso bruto por hectárea que, en algunos casos, está por arriba de U$S 1.000, con costos similares al trigo y cebada, en el eje de 600 a 700 dólares”.
Consultado sobre la posibilidad de incrementar las áreas cultivadas de colza hacia las próximas zafras, Simean sostuvo que “la intención de siembra se juega sobre la fecha. Eso dependerá de la coyuntura de precios del momento y habrá que ver los planes comerciales de la cebada, así como la evolución del precio del trigo”.
Explicó que “con la foto de hoy, seguramente los productores se vuelquen masivamente a la colza pero quedan seis meses por delante para ver lo que ocurre con el invierno”.

Cebada

“La cebada no tuvo un año bueno”. El técnico evaluó que las zafras anteriores registraron muy buenos rendimientos, particularmnete los últimos inviernos que llegaron con las condiciones ideales para la cebada. “Eso se reflejó en buenos rendimientos y precios. En las filiales registramos más de 6.000 hectáreas”.
Simean apuntó al golpe de calor de octubre, las lluvias y días nublados mientras florecía, entre otros impactos sobre la sanidad del cultivo, que conspiraron contra la calidad e incluso hubo rechazos por el tamaño del grano.
A esto se sumó “una caída de precios importante al final de la zafra que atenta contra le resultado final del negocio de la cebada”.

Trigo

El trigo recuperó áreas sembradas y si bien no fue un año excepcional en cuanto a rendimiento y calidad, cierra mejor que la cebada. “Está un escalón arriba en rendimiento y la cebada no llega a un promedio de 3.000 kilos cuando el trigo llegará a 4.000 kilos”, dijo Simean.
“En principio, la calidad fue muy buena. A medida del paso del tiempo, los cultivos recibieron los episodios de lluvia de noviembre y diciembre que generaron problemas de calidad, un PH bajo, pregerminado y algún problema con el fusarium. De todas maneras, la situacion del trigo es bastante mejor que la cebada en esta zafra”.

Zafra de verano

Simean definió que la zafra de verano “tiene dos capítulos”. La siembra de primera con condiciones ideales para la implantación, tanto en soja como en maíz. “Los maíces sembrados en setiembre tienen un desarrollo exhuberante y un potencial de rendimiento muy bueno, en una coyuntura de precios que acompaña. En el caso de la soja, fueron muy buenas las implantaciones en las áreas de primera con buen estándar de planta y desarrollo inicial”.
En el área de segunda, hay dos situaciones. “Algunas bien implantadas y parecidas a esa área de primera, pero también hay problemas sobre todo en las chacras que sembraron y recibieron episodios de lluvia con 40 y 50 milímetros, con problemas de implantación y hubo que resembrar”.
Sin embargo, Simean reconoció que “hacía varias zafras que no llegábamos a esta etapa del año con un 80% a 90% del área ya sembrada. En otros años, pasaba Navidad y Año Nuevo, mientars quedaba área por sembrar sin humedad en el suelo. En esta zafra eso no pasó y se llegará a los próximos días con el cien por ciento del área sembrada”.

Mercados

En el mercado, la soja está compleja. “Las últimas referencias de precios mostraron una caída importante. Estábamos en el orden de los U$S 350 a U$S 360 y en estos últimos días bajó a U$S 335 y U$S 340. No son positivos los números de hoy, explicados sobre todo por la inestabilidad de Estados Unidos, la relación comercial con China, la devaluación de Brasil y el crecimiento del área de siembra de soja en Brasil. Son todos elementos que pesan a la baja en la soja. Los productores siembran prácticamente sin fijar precio o no vendiendo nada a futuro porque lo hacen con la expectativa que esto se revierta y puedan tener algún rebote en los precios”.

MaÍz de segunda

Simean evaluó que “hace un mes era impensable sembrar maíz de segunda por la amenaza de la ‘chicharrita’ y los precios no eran tan atractivos. Productores que descartaron esta opción, hoy manejan con mucha certeza la inclusión de un área de segunda”.
Según el agrónomo, “esto ocurre porque no hay evidencia de la ‘chicharrita’ en las trampas que tienen las redes de monitoreo y porque hoy el maíz tiene mejores expectativas de precios. Particularmente por la demanda local”.
El precio del maíz “está influenciado por la demanda local, la reducción importante que hubo en el área de primera y, sobre todo, en el área de segunda, que hace percibir una faltante. Seguramete tendrá un precio bastante mejor al registrado en al zafra pasada”.
Finalmente, no hubo prácticamente siembra de sorgo y girasol. “Sobre todo por los pájaros y, la verdad, es una lástima porque el sorgo para ALUR tenía un plan comercial bastante interesante con un precio base y condiciones preestablecidas. Igual que el girasol, con una propuesta comercial bien interesante y un precio atado a la bolsa de Rosario. Pero el problema de los pájaros no se pudo solucionar y ha hecho que los productores desistan de hacer estos dos cultivos”.