Escribe Ernesto Kreimerman: Europa, el matiz entre la desidia y el fracaso

Dominique de Villepin, escritor y político francés, varias veces ministro, ha marcado en sus recientes presentaciones que la desidia puede asociarse a la dejadez, la indolencia, el desgano, el desinterés, la holgazanería, la pasividad y la vagancia… todos elementos vinculados a la desmotivación que un individuo, incluso un colectivo, puede manifiestarlo frente a una determinada situación.
Estaban presentes los mismos síntomas de estos cuellos de botella, que han estado dificultando-trabando el desarrollo de la Unión Europea. Estas elecciones del Parlamento Europeo, de aproximadamente unos 500 millones de ciudadanos en el 2009, la Unión Europea posee el mayor electorado del mundo después del indio. Muchos destacados políticos del continente vieron en la gestión el estilo de Barack Obama. En línea con esos pensamientos, están convencidos que se puede aprender mucho de la campaña de Obama y sus éxitos llegando a los votantes a través de la web, y de otros medios como YouTube, Facebook y MySpace. En términos prácticos, vayan como unas síntesis propositivas del tipo hay que aprender las ventajas de mensajes claros y simples, del tipo “yes we can”, y de la combinación de recursos para la definición de estrategias de comunicación, así como, armónicamente, se apeló al uso de los medios “convencionales”. Son estrategias para llegar a sectores específicos de ciudadanos, que comparten intereses que coinciden en sus demandas. En particular, y muy especialmente a los jóvenes, que también se subdividen en grupos debidamente definidos. En una sociedad de escala, la segmentación abre nuevas oportunidades. Pero la ausencia de oportunidades ajusta las dificultades en sentido contrario.

De Villepin

De Villeppin es un estadista conservador francés que en su pasaje como ministro de Relaciones Exteriores en 2003 alcanzó un recordado debate que marcó aquella coyuntura.
Así, De Villepin refutó duramente los fundamentos del secretario de Estado Colin Powell en las Naciones Unidas en un fallido intento por defender el plan bélico de la administración de George W. Bush para invadir Irak y derrocar a Saddam Hussein. Aquel discurso resultó profético, y el diplomático francés sostuvo que la guerra no estaba justificada por la inteligencia disponible, e instó a desarmar a Irak a través de inspecciones de la ONU. También advirtió de las eventuales “consecuencias incalculables” que podrían resultar en caso de optar por una invasión, si simplemente se suman los valores de las compras de armamentos y otros tipos de costos de logística. Un cuadro realmente desalentador, sin perspectiva de reconstruir un Irak destrozado.

No antiamericano

Aquella intervención de De Villepin molestó mucho por mucho tiempo, y es cuando decide alejarse de todo ese recinto. Pero este francés quería “asegurarse que los lectores de sus obras comprendieran cuál era el tenor del antiamericanismo de sus propias obras, pero jamás significó lo único. Recordemos que fue la tarjeta de presentación de De Villepin.
Ya en el 2012, en unas reflexiones acerca de su vida multifacética, su juventud en los Estados Unidos donde cursa y se gradúa en la escuela secundaria en Nueva York. Como admirador de la cultura estadounidense gustaba citar que “para todo amante de la libertad y la democracia, Estados Unidos es siempre una fuente de inspiración”.
Los ciudadanos europeos serán llamados a unas elecciones en las que se definirán quién ocupa las 720 bancas del Parlamento Europeo, el órgano encargado de las funciones legislativas de la Unión Europea (UE).

Los comicios, que se desarrollan en junio, se organizan de acuerdo a unas reglas generales, aunque cada uno de los 27 Estados miembros tiene prerrogativas sobre alguno de los aspectos de su celebración, como la igualdad de género y el secreto del voto.
La discusión irá creciendo en intensidad y en dureza. El futuro está en juego. Ojalá la discusión sirva para comenzar Europa un nuevo camino.