Hogar Bethania cumplió en la ciudad dos años de lucha contra las adicciones

El Hogar Bethania cumplió dos años en Paysandú brindando apoyo a personas en proceso de rehabilitación por consumo problemático de drogas. Con un enfoque basado en la reinserción social y la sanación emocional, este centro ubicado camino a la autobalsa se consolidó como un espacio clave en la lucha contra las adicciones en la región.

Esta comunidad terapéutica, que no representa un centro de tratamiento tradicional y que cuenta con una capacidad máxima de 32 personas, busca la desintoxicación física de los residentes, y la reconstrucción de sus hábitos y patrones de conducta. A través de un sistema de aislamiento inicial, actividades de trabajo comunitario y un fuerte apoyo emocional, los internos transitan un proceso de recuperación que se extiende mínimo por un año.

El origen de Bethania se remonta a Brasil, donde surgió como el sueño de una persona que había logrado salir del consumo problemático de drogas y quería ofrecer un espacio de rehabilitación para otros. En Uruguay, la primera comunidad se instaló en Juanicó, Canelones, y con los años el modelo se expandió a diferentes localidades. En febrero de 2023, Paysandú se sumó con un centro exclusivamente masculino, ubicado cerca del arroyo San Francisco.

Daniel Carbone, superior terapéutico de la comunidad en Paysandú, explica que la elección del lugar no fue casual. “El entorno natural favorece la introspección y la recuperación. Muchas veces, salir del ambiente en el que se generó la adicción es clave para comenzar un proceso de cambio”, señala a EL TELEGRAFO. La comunidad cuenta con siete hectáreas donde los internos realizan tareas diarias como mantenimiento del predio, cuidado de animales y de la huerta, y preparación de alimentos.

Recuperación y desafíos

El proceso en Bethania se divide en varias etapas. En los primeros tres meses, los residentes no tienen contacto con el exterior para centrarse en la desintoxicación y el desarrollo de nuevas rutinas. Luego, comienzan a realizar salidas terapéuticas, en las que deben aplicar lo aprendido en la comunidad y fortalecer su autocontrol. El regreso implica controles para detectar posibles recaídas y espacios de reflexión grupal.
El consumo de drogas en Uruguay, y particularmente en el Interior, sigue en aumento. Carbone destaca que, aunque todas las sustancias pueden generar problemas de adicción, la pasta base y la marihuana son las más frecuentes entre los internos de Bethania. “La marihuana está socialmente aceptada, pero causa un gran impacto en la salud mental, especialmente en los jóvenes”, advierte.
Uno de los aspectos distintivos del modelo de Bethania es que su equipo terapéutico está compuesto por personas que atravesaron un proceso de rehabilitación. “Nos identificamos con lo que están viviendo, porque estuvimos en su lugar”, explica Carbone, quien lleva cinco años en recuperación. La metodología se basa en el programa de Narcóticos Anónimos, que promueve la autoayuda y el apoyo mutuo entre pares.
Bethania sigue creciendo en Uruguay y busca consolidarse en Paysandú. En estos dos años, el hogar ha logrado generar una red de apoyo con familias de la comunidad y organismos locales. Sin embargo, el desafío sigue siendo grande: expandir la capacidad de atención y mejorar las condiciones de rehabilitación.
El camino hacia la recuperación se presenta largo y desafiante, pero en Bethania aseguran que cada historia de superación confirma la importancia de su labor. “No importa cuántas veces una persona recaiga; si quiere volver a intentarlo, siempre estaremos aquí para ayudar”, concluye Carbone.