La Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) dio a conocer los datos correspondientes al año pasado sobre siniestralidad vial y los resultados mostraron un incremento en el número de fallecidos en el tránsito en comparación con el período anterior, pero además un quiebre en la tendencia decreciente que se había logrado a partir de 2021. Y no se trata de un detalle insustancial considerando el compromiso de, en el marco de las metas del Decenio de Seguridad Vial 2021-2030, reducir a la mitad ese dato al cabo del período considerado.
Lo hemos dicho más de una vez, hablar de cifras en estos casos no parece ser la forma más sensible de abordar el asunto, porque a la postre para cada familia que pierde uno de sus seres queridos en estas circunstancias se trata de un daño irreparable, y aunque se entiende que se hace como una forma de medir, de dimensionar el problema y su evolución, esa despersonalización no ayuda a que el problema muestre su rostro humano.
El presidente de Unasev, Marcelo Metediera, prefirió, en vez de tomar los fallecimientos como punto de referencia para el comienzo de la gestión, aludir a la cantidad de lesionados graves, que ha tenido un incremento más marcado aun. “En el caso de los fallecidos estamos estancados. Ahí se ve desde el año 2019, para dar un período de tiempo razonable, con una tasa de fallecidos de 12 cada 100.000 habitantes. Cuando vemos los datos más particulares, hay una preocupación: se ve un aumento mayor en los heridos graves: ahí tenemos una alerta para trabajar”, dijo.
Según el Informe que elaboró el Sistema de Información Nacional de Tránsito (Sinatrá), como consecuencia de 21.597 siniestros registrados durante el año 2024, un total de 27.300 personas resultaron lesionadas. Esto implica un promedio de 75 personas lesionadas por día, incluyendo heridos de cualquier entidad y fallecidos. A lo largo del año pasado 434 personas resultaron fallecidas como consecuencia de siniestros de tránsito, un 2,8% (12 casos) más que en 2023 (cuando fueron 422). Esto significa que en Uruguay fallece en promedio más de una persona por día por esta causa. En el 2021 la cantidad de decesos fue de 434, la misma que este año, cuando al cabo del tercer año de los diez del compromiso ya deberíamos haber comenzado la curva descendente, a estar por las previsiones, para llegar a la meta de 217 muertes en 2031.
Desconocemos si este objetivo se basa en argumentos justificables o fue un simple acuerdo de hacer un corte a la mitad y decir “vamos para allá”, en un momento en el que es difícil encontrar razones por las cuales habría una baja tan significativa, el parque automotor no deja de crecer, lo mismo que la imprudencia de los conductores y aunque ha mejorado en algo la infraestructura, tampoco es que ahora estemos moviéndonos todos por autopistas, la gran mayoría de las rutas sigue teniendo las mismas características, siguen siendo de un carril de ida y otro de vuelta, lo que supone un riesgo real frente a las imprudencias de los conductores que no respetan las zonas de sobrepaso y las velocidades máximas.
Adicionalmente las estadísticas muestran que no solamente no hay tanta diferencia en la cantidad de fallecidos en jurisdicción nacional en comparación con los casos ocurridos en jurisdicción departamental, sino que además estos últimos son más. Metediera dijo al respecto que “en lo nacional y lo departamental las realidades son distintas y la capacidad de aplicación de trabajo y de planificación también son distintas”. Los fallecidos en jurisdicción departamental suponen un 51,6% del total (224), mientras que el 48,4% restante (210) lo hace en jurisdicción nacional. En kilometraje es más amplia la jurisdicción departamental (sumando las de todas las intendencias, está claro) que la nacional, y aunque hay factores como el de la velocidad y el volumen de tránsito que pesan más en rutas nacionales que en los caminos departamentales, la jurisdicción departamental involucra además a las calles de las ciudades. Las intendencias –no lo vamos a descubrir ahora— son un actor clave en el problema de la seguridad vial, con la labor de mantenimiento y, cómo no, con la de fiscalización a través de sus cuerpos inspectivos, pero, adicionalmente, lo son también con su rol de formador o de certificador de la capacidad de los conductores de circular por las rutas y calles.
Los motociclistas fallecidos en 2024 fueron un 7,6% más que en 2023, mientras que en los peatones, la cantidad de fallecidos disminuyó respecto al año 2023 en un 1,8%. En cuanto a los ciclistas, se observó en el 2024 el mismo número –22 fallecidos– que el año anterior. Este conjunto es el considerado como usuarios vulnerables, y finalizaron con un total en el año 2024 de 291 personas fallecidas, el 67,1% del total y un incremento de 5,1% en comparación al 2023.
Metediera cerró su intervención en el acto de presentación de los datos advirtiendo que “hoy habrá más de un fallecido, hoy habrán 59 siniestros de tránsito, hoy habrán 75 lesionados” y agregó que por cada fallecido habrá “cuatro personas con discapacidad permanente, diez personas con lesiones graves y 65 personas con discapacidad temporal”.
En el contexto de esta presentación Fernanda Artagaveytia anunció la instrumentación del Plan Nacional de Seguridad Vial para el período 2025-2030, del que dijo abarcará al país todo, con anclaje en lo territorial. “No pretende centralizar, pretende alinear esfuerzos. No va a proponer recetas únicas, pero sí objetivos compartidos. Y nos va a convocar a todas y todos: al Poder Ejecutivo, a los Gobiernos Departamentales, a los cuerpos inspectivos, a la Policía, a las organizaciones sociales, al sector privado, a la academia, y por supuesto, a la ciudadanía” y refirió a un “compromiso sostenido” donde la seguridad vial se construya día a día, “entre todas y todos, en cada decisión pública, en cada práctica cotidiana”.
Sin dejar de reconocer que se hacen esfuerzos, que nunca se dejaron de hacer, y que si no se hiciesen muy probablemente estos resultados sería aún peores, no podemos dejar de manifestar que resulta evidente que para tratar de lograr mejores resultados hay que intentar hacer algo diferente esta vez y ser más eficientes en concretar, por ejemplo hace no menos de diez años que se hable de la libreta por puntos y no ha pasado de ser un anuncio. Como señal no ha sido la mejor, evidentemente.

