Las recientes declaraciones del exsecretario general de la Intendencia Departamental de Paysandú, Andrés Klein, en un programa matinal de CX 142 Radio Felicidad, se han transformado en la protagonista de una campaña electoral departamental carente de propuestas. En un tramo de la entrevista mencionada, Klein sostuvo que “me caían empresas a las que se les debe millones y no se les podía pagar”, y que en la comuna “no hay plata”, insistiendo en la falta de fondos de la Intendencia para pagar a proveedores. Asimismo, destacó la falta de insumos básicos como papel higiénico o agua mineral: “ahí no había un mango; pagué viáticos de mi bolsillo porque no teníamos plata para pagar”.
Las declaraciones de Klein dejan al descubierto una doble situación que en ambos casos resulta especialmente preocupante. La primera situación es la supuesta falta de fondos de la existencia (“no hay plata”) y el hecho de que no hay fondos para pagar a los proveedores. Si esto es así, ¿cómo es que se han pagado a los funcionarios municipales sus haberes laborales en tiempo y forma? Hasta el momento no ha trascendido ninguna denuncia de la organización sindical de esos asalariados (Adeyom) o del propio Pit Cnt reclamando por el no pago de tales sumas. Igual sorpresa produce el pago de los artistas que se presentaron en la Semana de la Cerveza, ya que los mismos obviamente cobran por adelantado o sea que ya se les pago a pesar de que, como expresó Klein “no hay plata”. Es de esperar que aquellos artistas y a los cuales no se les pagó tampoco se les vaya a pagar en función del manido argumento de que “no hay plata” –el caché de María Becerra solamente ronda los 200.000 dólares o más–, con lo cual estamos a las puertas de que la Intendencia Departamental sea demanda por las contrataciones que aún no ha pagado. Se trata de un razonamiento que no resiste el menor análisis ya que lleva en sí mismo una contradicción insalvable: ¿cómo es posible que haya pagos si “no hay plata”? Hay algo que no cierra. La segunda situación es tan grave como la anterior e implica que ni la intendente departamental ni el exsecretario general mientras ocupó dicho cargo tuvo acceso a la información contable de la Intendencia, hecho por el cual Klein responsabilizó al Cr. Víctor Thomasset, Director de Administración. ¿Cómo es posible que durante dos meses el este funcionario no haya cumplido con el pedido que le hicieron sus superiores en un área que es de su responsabilidad? El artículo 275 de la Constitución de la República es claro cuando menciona, dentro de las atribuciones del Intendente Departamental, “cumplir y hacer cumplir la Constitución y las Leyes”. Atento a esto, y a lo que dispone ese mismo artículo, si el Cr. Thomasset actuó en la forma en que expresó Klein, ¿or qué no fue corregido, suspendido o destituido? Es más: ¿por qué la Intendencia Departamental, no pasó los antecedentes de todo a la Justicia los efectos de determinar si había existido un delito? Claramente, al estar por el contenido de estas declaraciones, tanto la intendente departamental Nancy Núñez como el exsecretario general Andrés Klein se habrían dejado ningunear por el Cr. Thomasset. Si así fuera, ello demostraría la falta de capacidad de ambos para llevar adelante la gestión de la institución más importante del departamento. Una omisión tremenda para un gobernante. Es como si el presidente de la República pusiera como excusa de su ignorancia que el ministro de Economía y Finanzas no le informó sobre el déficit fiscal.
Como si todo lo mencionado anteriormente fuera poco, y tal como lo informara nuestro diario, Klein “sembró dudas respecto al hackeo sufrido por los sistemas informáticos de la Comuna. Aunque dijo estar a la espera de un informe que eche luz al respecto, afirmó que en los pasillos se dice que pudo tratarse de un atentado interno con el propósito de eliminar información y que ocurrió apenas pocos días después de los procesamientos en Artigas por las irregularidades en el cobro de horas extra. (…) Klein afirmó que muchos de los funcionarios con los que habló no se creen la versión oficial sobre el episodio informático que terminó con la pérdida de información. “Hay un informe que está dando vueltas, que todavía no ha llegado a mis manos, que indica alguna intencionalidad, no de un hackeo de los que se habla hoy, sino que sería otra estructura del daño que se hizo y que no sería de afuera”, señaló. Esto es “por lo menos lo que me dijeron en off”. Al ser preguntado sobre el origen de este informe, se limitó a indicar que fue elaborado por “una persona que sabe del tema, que está en el tema”. El exjerarca fue un paso más allá y relacionó el momento histórico en que se dio, “porque había algunos expedientes muy complicados, dicho por algunos ediles de ellos, blancos, y a los siete días que sucede el episodio con Valentina de los Santos allá arriba en Artigas, pasa eso acá. Los expedientes se nos borran todos”. Estas expresiones de Klein son tanto o más graves que las relativas a la información contable que no le habría sido entregada, ya que, en caso de ser ciertas supondría un hecho que podría tener connotaciones delictivas pero que sin duda ha causado serio daño patrimonial a la Intendencia y por ende a todos los contribuyentes sanduceros. También en este caso las declaraciones de Klein carecen de claridad ya que se refiere a “funcionarios con los que habló” pero no aporta ningún nombre y habla de un informe “que está dando vueltas” pero tampoco aporta ningún detalle; o sea, poca diferencia con un rumor barato, por cierto. ¿Quién pidió ese informe y quién lo ha realizado? ¿Por qué ese informe debería llegar a manos de Klein si fue cesado como secretario general y ya no ocupa ese cargo? Como decimos, también en este caso las declaraciones aportan solamente vaguedades, comentarios “de pasillo”, chismes varios y poca cosa más. Al igual que en el caso de la falta de información contable la pregunta surge sola: ¿por qué no se denunció a la Justicia todo lo mencionado en la entrevista? Son hechos muy graves y, como es de público conocimiento, los funcionarios públicos tienen la obligación de denunciar los delitos que se cometieren en su repartición o cuyos efectos la repartición experimentara particularmente. Y por supuesto, las denuncias tienen que ser fundamentadas, no basadas en chusmeríos de pasillo.
Todos estos hechos muestran una delicada situación de la política partidaria sanducera en general y de la institucionalidad de la Intendencia Departamental en particular. ¿Acaso Klein hubiera hecho públicos estos graves hechos si no lo hubieran cesado como secretario general por el uso de un auto oficial para trasladarse a un acto político del Partido Colorado en la localidad de Chapicuy? ¿Acaso las elecciones departamentales del 11 de mayo lo impulsaron a formular declaraciones que claramente afectan el tablero político electoral? No se debe pasar por alto que Klein es candidato a edil por la lista 600, apoyando como Intendente Departamental a Franklin “Gino” Belveder. Si la intención era –como se dijo en la entrevista radial—“incendiar la pradera”, ¡vaya si lo logró! Pero hasta ahora sólo basándose en el chisme de corredores, nada tangible ni sólido. A tal punto que el fiscal que tomó el caso, Dr. Joaquín Suárez, indicó a EL TELEGRAFO que en Fiscalía las declaraciones de Klein fueron “simples manifestaciones verbales que no están sustentadas por ahora en ninguna evidencia concreta”. Triste favor le hace a la política, por cierto.
Mientras todo este “circo político partidario” avanza, Paysandú sigue esperando conocer qué planes tienen los candidatos para los próximos cinco años. En efecto, las declaraciones de Klein han ocupado el lugar que antes tenían los debates, las ideas y los proyectos, transformándose en un “gran show” montado por la “casta política” de todos los partidos para usarla como cortina de humo ante la falta de ideas y propuestas de todos los candidatos a intendente departamental.

