Para el ingeniero químico Joaquín Guillamon, sanducero que es Master en Ciencias de la Ingeniería del Gas Natural e investigador del LATU (Laboratorio Tecnológico del Uruguay), el emprendimiento proyectado por HIF Global para la obtención del denominado hidrógeno verde y producción de e-combustibles, no implica riesgos para el medio ambiente más allá de los inherentes a toda actividad humana y procesos industriales como tantos que hay en Uruguay y en el mundo, a la vez que forma parte de la lucha contra el cambio climático.
Dijo incluso, entre otros conceptos, ante requerimiento de EL TELEGRAFO, que se ha exagerado la problemática del uso del agua, ya que la toma es de menos de un milésimo del caudal del río Uruguay en sus momentos de mayor sequía, y que a la vez se hace el retorno en forma inocua de más de la mitad del agua que se extraerá, a lo que se agrega la evaporación de otra parte que vuelve a los cursos de la región como lluvias.
Joaquín Guillamon es graduado de la Universidad de la República del Uruguay en el año 2013, y como parte de su tesis de grado, diseñó una planta de captura de CO2 para la planta de cementos ubicada en la ciudad de Paysandú. Una vez graduado se desempeñó como ingeniero de procesos en una planta de separación de gases del aire. En el 2016 fue seleccionado por la beca Fulbright para profesionalizarse en manejo de gases en Estados Unidos. En 2018 obtuvo una Maestría en Ciencias de la Ingeniería del Gas Natural de la Universidad Texas A&M, cuya tesis también realizó en el área de captura de CO2. Durante su estancia doctoral se interiorizó en el mundo de la electroquímica y los sistemas de almacenamiento de energía, principalmente baterías de Litio e Hidrógeno. En particular, en su tarea de investigación, está estudiando la posibilidad de producir Urea (el fertilizante más utilizado en nuestro país y en el mundo) a partir de H2 verde y captura de CO2 de los principales emisores industriales de nuestro país.
Las posturas radicales
Con relación a los cuestionamientos de grupos ambientalistas a la planta a instalarse a pocos kilómetros al norte de Paysandú, cercana al río Uruguay, expuso que “hay algunas posturas que son un poco radicales, y se habla mucho sin conocimiento del tema, con argumentos fuera de la realidad”.
Explicó que “hay que tener en cuenta primero que toda actividad humana genera impacto, y esto no deja de tener su impacto. Lo que se pretende es producir en un principio hidrógeno que le llaman verde porque es producido a partir de electrólisis del agua y la electricidad que se usa es de carácter renovable. La idea es que con ese hidrógeno se sustituya parcialmente el uso de ciertos combustibles, y con eso se ataca un problema que es mayor, y que refiere al cambio climático”.
En tal sentido subrayó que “este es un fenómeno que se debe al aumento de las concentraciones de CO2, (dióxido de carbono), en la atmósfera y la atmósfera está saturada, en tanto la molécula de CO2 tiene la particularidad de que atrapa el calor, y ello hace que la temperatura media de la atmósfera terrestre vaya aumentando lentamente, con la concentración de CO2, lo que está científicamente demostrado”.
“El hidrógeno verde es una de las tantas herramientas que se tiene para combatir esta concentración”, subrayó, en tanto consultado sobre los reparos de grupos ambientalistas en el sentido de que se extraerá una enorme cantidad de agua del río Uruguay en este proyecto de la zona de San Francisco, y que a la vez se agrede el curso del paterno con contaminación, expuso el profesional que “hoy por hoy, la forma de producir hidrógeno es a partir del hidrocarburo, del petróleo, pero ese no es hidrógeno verde, no tiene nada de verde y de hecho genera muchas emisiones de CO2”.
Destacó que el hidrógeno es verde “porque presenta muy poco impacto en las emisiones de CO2”, y respecto al consumo de agua consideró que en la planta mencionada “se calcula que hay una extracción del orden del 0,001 del caudal del río Uruguay para un caudal en extrema sequía”, de lo cual se devuelve unos dos tercios en lo inmediato en forma inocua después del proceso, porque se toma el líquido elemento para su electrólisis y también para el enfriamiento de las instalaciones de la planta de electrólisis y de la producción de e-combustibles.
Analizó al respecto que en lo que refiere al volumen a extraer, “hay agroindustrias que consumen mucho más que el volumen que se utilizará en la plana de HIF Global”, y que incluso es mucha más el agua que se desperdicia en los complejos termales, ejemplificó.
17 litros de agua para un kilo de hidrógeno
De esta forma, subrayó que en este proceso industrial, para producir un kilo de hidrógeno, se utilizan en principio 17 litros de agua para tratamiento, “y de este volumen salen diez litros de agua desionizada para producir ese kilo de hidrogeno, y los otros siete litros se devuelven al río. Luego se hace una purga en el proceso eléctrico y se saca otro litro porque se va concentrando en sales”.
“Tenemos luego el agua de enfriamiento, de la cual se necesitan unos veinte litros por kilo de hidrógeno, y esa agua se devuelve al río, a la vez que una parte se evapora y por lo tanto va a la atmósfera, donde forma a su vez nubes y vuelve a la tierra en forma de lluvia, y por lo tanto engrosa los causales de los cursos de agua”, consideró.
Preguntado sobre si el retorno de las aguas al río implica algún grado de contaminación, expuso Guillemon que si bien su especialidad no lo hace un experto en esta parte del proceso, “sí sabemos que lo que se hace es un pretratamiento del agua, se devuelve una gran parte que es más concentrada en sales. Estas naturalmente proceden del río, y por lo tanto se devuelve con más concentración de lo que estaba antes, tratándose de lo que muchas veces se le llama barros, aunque en realidad es un agua concentrada en sales”.
“A su vez, si está muy concentrado en sales, se puede extraer parte de este exceso y llevarlo a un sitio de disposición final, para mantener la inocuidad de lo que se vuelca en devolución al río”, aunque dijo desconocer particularmente como se hará en el caso del proyecto a llevarse a cabo en esa zona de Paysandú.
Enfriamiento
Respecto al agua para enfriamiento, destacó que es algo mayor que la que se vuelca al proceso de electrólisis, cuya mayor parte se devuelve al río como agua, “aunque hay una elevación de temperatura y por lo general lo que se hace en cualquier actividad industrial es –dependiendo de cuanto aumenta la temperatura–enfriarla más para devolverla al curso de agua, a efectos de no afectar el ecosistema”.
Entiende que de cada 40 litros de agua solo se pierden unos 14, que van a la vez por evaporación al ciclo natural, que vuelve en agua de lluvia a la zona.
¿Por qué se instala en ese sitio?
En cuanto a los e-combustibles, explicó que “por un lado está la planta de hidrógeno con su electrolizador, para obtener por electrólisis el hidrógeno verde”, y “respecto al oxígeno que se obtiene se puede utilizar para diversos fines o liberar a la atmósfera. Con el hidrógeno se elaborarán combustibles sintéticos, y para ello también se necesita carbono. En este caso concreto de Paysandú se utilizará como fuente de dióxido de carbono –y se eligió precisamente este punto estratégico– la planta de ALUR, para aprovechar los humos de este proceso. Este dióxido de carbono es de origen biogénico, y por ende carbono neutral desde el punto de vista del cambio climático, porque no agrega carbono a la atmósfera. Va a haber una planta de captura de dióxido de carbono, en este caso en la chimenea de ALUR, y lo que se hace es quedarse solo con las moléculas de dióxido de carbono”.
Señaló que estos componentes “se llevan a unos reactores donde se forman los hidrocarburos, donde se puede hacer desde metanol a combustibles en escala hasta llegar a las naftas, entre otras posibilidades”, a la vez de destacar que la diferenciación ecológica radica en el origen respecto a los derivados del petróleo. Lo que se hace es dar continuidad al uso en un mundo dependiente del petróleo pero a partir de un origen no fósil, porque el carbono procede de fuentes biológicas en vez de fósiles”, por lo que el uso de los e-combustibles en sustitución de los fósiles evita que se tenga que hacer el cambio de motores, por ejemplo.
Subrayó que en esta combustión el dióxido de carbono que se libera a la atmósfera “es reabsorbido por las plantas en el proceso de fotosíntesis, y por eso se considera carbono neutral, porque no se sigue sacando carbono de la corteza de la tierra hacia la atmósfera, que es lo que hace que aumente la temperatura global”.
La Afectación visual
En cuanto a la posible afectación visual de la costa del río, indicó que como cualquier emprendimiento industrial, habrá instalaciones características de esta actividad, teniendo en cuenta que “por regla general las destilerías lo que tienen no son chimeneas como tales sino tomas o columnas de ventilación, como en La Teja”.
En su perspectiva, ante la relación costo-beneficio de este tipo de emprendimientos, “si no hacemos nada ante el cambio climático vamos en una dirección muy complicada y esta es una de las herramientas precisamente para luchar contra el cambio climático, como lo han sido también los parques eólicos y de energía solar”. Destacó además que precisamente tiene entendido que el emprendimiento de la zona de San Francisco contempla incorporar estos tipos de energía renovable para alimentar la planta, y según estima, de ser necesario también podría utilizarse energía de la red eléctrica de UTE.

