Desde hace muchos años se habla de la decadencia de la industria sanducera y del fin de un ciclo que tarda en terminar y para el cual no se ve ninguna alternativa a corto plazo. Aunque pocos lo recuerden, ya en la década de 1960 se hablaba del fracaso del modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI). Al final, cuando ISI fracasó estrepitosamente y el mundo comenzó a derribar sus barreras comerciales, esas empresas se transformaron en recursos dolorosos de un pasado de bonanza que no volverá. Ni siquiera el Frente Amplio, un partido político que impulsa la intervención del Estado en varias áreas de la actividad privada habla de la ISI o reivindica su legado.
Hoy la situación del mundo ha cambiado dramáticamente, al punto que el proteccionismo comercial está en las manos de un país que siempre abogó por la libertad de comercio (Estados Unidos), de la mano de un liberal en lo económico (Donald Trump). La República Popular China, por el contrario, ostenta con orgullo su calidad de defensora de las libertades comerciales, a pesar de que hace más de 75 años está gobernada por un régimen comunista. Un verdadero “mundo del revés” como expresara en sus canciones la gran cantautora argentina María Elena Walsh.
Mientras tanto, nuestro departamento ha visto una lenta pero inexorable caída del liderazgo del sector privado sanducero y también de sus acciones concretas y articuladas con otros actores locales para el desarrollo del departamento y el bien de la comunidad. Es verdad que el panorama no ha sido alentador tras el cierre de empresas como Famosa, Cármica, Paylana, Pili, Ferropay, la reducción de actividades como ha pasado con la antigua Norteña (hoy AmBev), Fricasa o Paycueros. La mayoría de las empresas que aún tienen abiertas sus puertas lo han logrado mediante innovación, para tratar de mantenerse en un mundo cada vez más competitivo que produce cada más más productos a menor precio. A ello se deben las fusiones de empresas en todo el mundo donde “el pez grande se come al chico”. Por más que los sanduceros hagamos como los niños y nos escondamos atrás de la puerta, nos tapemos los oídos y tratemos de no hacer ruido, la realidad nos va a alcanzar tarde o temprano y cuando lo haga será un momento doloroso para los trabajadores, pero también para toda la comunidad.
El sector privado sanducero, que en otro momento supo ser audaz, se fue apagando con los años, mientras sus instituciones gremiales perdían el vigor de antaño y cada empresario trataba de sobrevivir como podía, ocupándose de su actividad diaria. Una reacción lógica en situaciones de crisis, pero carente de mirada de largo plazo y por ende, suicida en el mediano y largo plazo. Si uno se mira los pies cuando va caminando, sin prestar atención al camino por el cual transita, más tarde o más temprano tendrá una caída. Y eso le pasó al sector privado sanducero, con el agravante que aún no se ha vuelto a poner de pie. Varias de las instituciones que supieron nuclear a empresas o comerciantes privados ya no existen o no funcionan de acuerdo con sus propios objetivos. Un caso es el de la Asociación de Exportadores de Paysandú (Asepay), la cual hace años que no funciona y otro el del Centro Comercial e Industrial de Paysandú (CCIP), cuyo Consejo Directivo comunicó a todos sus socios en febrero de 2025 que, “tras un proceso de evaluación y habiéndose cumplido un amplio ciclo de representatividad al frente de dicha institución, han resuelto de manera conjunta, no continuar en sus respectivos cargos promoviendo así la renovación del mismo”. O sea, de las dos instituciones más representativas del sector empresarial en Paysandú, una de ellas no existe más y la otra está acéfala. Todo ello en el medio de una situación muy delicada por el desempleo, el informalismo y la subdeclaración de aportes patronales, todo lo cual coloca a los trabajadores y a los empresarios sanduceros en una posición muy delicada.
Ante este panorama, es necesario que el sector privado se reorganice y realice a la sociedad los aportes necesarios para construir liderazgos claros y estables. Se deben fijar nuevos objetivos, estructura, mecanismos internos e interacción con la sociedad que reflejen el nuevo mundo en el cual nos ha tocado transitar. No se puede esperar que el tipo de cambio con Argentina nos favorezca para vender más, ya que eso equivale a contratar un médico brujo para que haga llover en medio de la sequía. Hay que planificar el futuro e ir hacia él con paso decidido y firme. A pocos kilómetros de Paysandú, el Centro Comercial e Industrial de Salto brinda un ejemplo del cual no debemos tener miedo de tomar los aspectos positivos para adaptarlos a Paysandú. A modo de ejemplo, esa institución organizó la semana pasada una jornada de respuestas de los cinco candidatos a intendente de Salto, Ramón Fonticiella, Carlos Albisu, Álvaro Lima, Gustavo Chiriff y Marcelo Malaquina, con la consigna de un “Salto Posible”, con cuatro temas estratégicos definidos por el CCIS como pilares del desarrollo local: Economía y Finanzas, Infraestructura, Cadena de Valor y Desarrollo Productivo y Orden, Fiscalización y Coordinación Institucional. También en un departamento cercano, organizado por el Centro Comercial e Industrial de Soriano, se reunieron los candidatos a intendente departamental por ese departamento y respondieron sobre tres puntos: medidas para las micro y pequeñas empresas de Soriano, proyectos de seguridad en la vía pública y controles a los establecimientos informales. ¿Por qué en Paysandú no pudo celebrarse una instancia similar con nuestros candidatos departamentales? Las organizaciones empresariales de nuestro departamento necesitan dejar de ser un grupo de catarsis donde cada uno va a plantear sus problemas y empezar a liderar el sector privado y desde allí realizar aportes efectivos, prácticos, realizables y sustanciales para el desarrollo del departamento.
En el pasado mes de marzo el Plenario Departamental del Pit Cnt de Paysandú organizó un encuentro programático en la Casa de la Universidad, con el objetivo de analizar la realidad laboral del departamento y elaborar un documento que será presentado a candidatos a la Intendencia, diputados y la sociedad en su conjunto. El evento contó con la presencia del presidente del Pit Cnt, Marcelo Abdala, y el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo. Nuestros lectores podrán coincidir o no con dicho informe, pero nadie puede desconocer que se trata de un insumo que el Pit Cnt elaboró y puso a disposición de todos los sanduceros, lo cual tiene un indudable valor. Las organizaciones empresariales de Paysandú, en cambio, permanecen en silencio y sin elaborar ni aportar a los candidatos a la Intendencia sanducera documentos como los elaborados por los trabajadores organizados.
Lo cierto de todo esto es que, más tarde o más temprano, las organizaciones empresariales sanduceras deberán dejar su actual pasividad y asumir su rol de liderazgo en un departamento que muchas veces se deja vencer por la desesperanza y la falta de horizontes, exigiendo a sí mismos y presentando a la clase política local propuestas claras e innovadoras para la construcción de nuevos paradigmas que impulsen a nuestro departamento a un nuevo período de crecimiento y bienestar.

