Unidad Popular cuestiona rumbo político del departamento y propone otra mirada

En el tramo final de la campaña de las elecciones departamentales –que tendrán lugar el domingo 11 de mayo–, el candidato a la Intendencia por Unidad Popular (UP), Martín Andrada, y el primer edil de la lista 326, Ricardo García, criticaron el rumbo político del departamento y plantearon propuestas centradas en vivienda, desarrollo productivo local y recuperación del rol del legislativo comunal.
Andrada denunció el clima político marcado por “rencillas y denuncias cruzadas” entre los principales contendientes, que –según dijo– debilitaron la confianza ciudadana en la política. “Echando por tierra lo que es realmente el significado de la política, de estar al servicio de la gente”, afirmó a EL TELEGRAFO. A su juicio, el debate actual vació de contenido la acción política, alejándola de las necesidades concretas de la población, como el acceso al trabajo, la salud, la seguridad y la vivienda.

El aspirante a la Intendencia sostuvo que, tras más de tres décadas de alternancia entre los mismos partidos (el Partido Nacional y el Frente Amplio), “las soluciones no están ni a nivel nacional ni departamental” y llamó a reconstruir una izquierda que “debata” y defienda “el derecho a vivir dignamente”.
En esa línea, la vivienda aparece como un eje clave para Unidad Popular. Andrada criticó los programas actuales por no llegar a los trabajadores con bajos ingresos. “Hay muchos trabajadores que no tienen acceso a la vivienda porque no tienen capacidad de ahorro”, dijo, y cuestionó que muchas construcciones exoneradas de impuestos estén destinadas a la especulación inmobiliaria.
Ricardo García amplió este punto al analizar las cifras del plan de Vivienda Promovida, surgido en los gobiernos del Frente Amplio, que –según aseguró– generó 20.000 unidades habitacionales en 12 años, pero de las cuales “el 80% terminó en manos de especuladores financieros”. Afirmó que esto desnaturalizó el objetivo social del plan, al concentrarse en viviendas que luego son utilizadas como activos de renta.

“El trabajador que gana 30.000 o 40.000 pesos no puede comprar un apartamento de 160.000 dólares”, sostuvo García. También apuntó que ni siquiera las cooperativas de vivienda, tradicionalmente defendidas por la izquierda, resultan accesibles para muchos trabajadores.
Ambos dirigentes coincidieron en que Paysandú necesita “un proyecto de desarrollo” más allá de promesas puntuales o inversiones inmobiliarias. Criticaron los proyectos actuales, como torres o megatermas, por no constituir verdaderas soluciones estructurales. “Nosotros no le vamos a mentir a la gente. No existe eso de 2.000 o 3.000 puestos de trabajo de un día para el otro”, subrayó García.
La propuesta de UP incluye también un enfoque productivo centrado en la tierra y la alimentación. Andrada propuso reimpulsar la producción granjera y generar condiciones para que más personas puedan asentarse y trabajar en el medio rural. “Tenemos que reorganizarnos en el tema de la alimentación. Vaya si tenemos en el departamento para cubrir esas necesidades”, señaló.
Como ejemplo, mencionó experiencias como la del Instituto Melchora Cuenca y la cooperativa El Ombú, que promueve una granja orgánica. Sin embargo, advirtió que estas iniciativas funcionan “a pulmón” y requieren mayor respaldo institucional.

Unidad Popular también propone la implementación de un frigorífico móvil para pequeños productores, ya que muchos no logran cumplir con las exigencias sanitarias que les permitan comercializar su producción. “Ese frigorífico está habilitado, pero no se usa porque compite con otros intereses. ¿Y la necesidad de la gente? Queda de lado. Eso es lo que queremos cambiar”, afirmó Andrada.
Además, criticó la lógica de endeudamiento a través de fideicomisos que domina la gestión departamental. “El desarrollo del departamento no puede seguir hipotecando el futuro. Hoy se gobierna con deuda, y eso también lo han hecho los dos partidos que han estado en el poder”, sostuvo García.
Ambos referentes insistieron en la urgencia de reconstruir un proyecto colectivo para Paysandú, alejado de las promesas vacías y las obras vistosas. “Nosotros no hubiéramos reformado la plaza, porque eso ya se había hecho hace unos años. Hubiéramos priorizado el vertedero, por ejemplo”, explicó García. “Hay que saber distinguir entre lo importante y lo urgente”.
Finalmente, Andrada lamentó que más de la mitad de la población sanducera no tenga satisfechas sus necesidades básicas, según un relevamiento universitario reciente. “Si seguimos peleándonos por puestos y no aterrizamos los problemas reales de los ciudadanos, somos muy hipócritas”, concluyó.