Pediatría uruguaya con voz propia en el mundo

El presidente de la Sociedad Uruguaya de Pediatría (SUP), Dr. Sergio Venturino, participó en mayo en el Congreso Mundial de la Asociación Internacional de Pediatría (IPA, por su sigla en inglés), realizado en Ciudad de México (DF). El evento permitió afianzar vínculos internacionales y evaluar el posicionamiento del país en políticas de salud infantil. El encuentro reunió a seis mil asistentes de distintos países y abordó temas clave como vacunas, políticas de salud, impacto de la inteligencia artificial, enfermedades infecciosas, aprendizaje por simulación, lactancia, talleres de las diferentes subespecialidades y multiples conferencias de actualización.

“Fuimos no solo como participantes, sino también como delegados con derecho a voto”, destacó a EL TELEGRAFO el profesional sanducero. La SUP forma parte de la Asociación Latinoamericana de Pediatría y de la IPA, lo que otorga a Uruguay la posibilidad de incidir en la elección de autoridades internacionales del área.

En esta oportunidad, el congreso eligió como nuevo presidente al Dr. Carlos Alonso, de México. “Esto abre oportunidades para que los países latinoamericanos tengamos una participación más presente y permanente en la sociedad mundial”, destacó.

COMISIONES GLOBALES Y NUEVAS OPORTUNIDADES

Uno de los aspectos destacados del congreso fue la posibilidad de integrarse a comisiones de trabajo junto a colegas de todo el mundo. “Se va a trabajar en el comité de lactancia, comité de infectología, comité de enfermedades no transmisibles; es innumerable la cantidad de comités en los cuales ahora estamos en pos de elegir y confirmar representantes uruguayos”, indicó Venturino.

Estas instancias permiten compartir experiencias, investigaciones y buenas prácticas, así como fortalecer el posicionamiento de Uruguay en el ámbito científico internacional.

UNA MIRADA CRÍTICA SOBRE LA REALIDAD NACIONAL

El congreso también funcionó como espejo para observar las fortalezas y debilidades del sistema de salud infantil en Uruguay. “Sirve para que nos auditemos, para ver en qué situación estamos con relación a las políticas de salud, el impacto, el trabajo y la accesibilidad de nuestros niños a los pediatras”, sostuvo Venturino.

En comparación con otros países, Uruguay se encuentra en una posición relativamente favorable. “Sabemos que a medida que nos alejamos de Montevideo la relación entre pediatras y pacientes se complica, pero si lo comparamos con el mundo hay una relación muy buena”, explicó. Asimismo, destacó que el país mantiene una tasa de mortalidad infantil de 7 por mil nacidos vivos, mientras que en algunos países de América y África puede llegar a 50 por mil.

También valoró positivamente el esquema de vacunación nacional: “Estamos muy bien posicionados. Si bien nos falta incorporar algunas vacunas como la del rotavirus, recientemente sumamos la del virus sincicial respiratorio, las antimeningocócicas y tenemos otras que no están disponibles en buena parte de Latinoamérica, como la de la varicela desde 1999”.

ALARMAS ENCENDIDAS

No obstante, Venturino advirtió sobre señales de alerta en el panorama nacional. Una de ellas es el descenso sostenido en la natalidad. “Somos tres millones de habitantes y no llegamos siquiera a 30 mil nacimientos por año. Hace diez años estábamos cerca de los 45 mil”, señaló.

Otra preocupación es la malnutrición durante el embarazo. “Un estudio reciente mostró que nueve de cada diez embarazadas atendidas en el Pereira Rossell tienen una dieta en hierro y proteínas por debajo de lo mínimo necesario. Eso ya marca un desarrollo deficiente antes de nacer”, advirtió. “Que nueve de cada diez embarazadas no tengan acceso a carne en un país exportador de carne es algo que nos tiene que hacer reflexionar”, observó.

DESINFORMACIÓN Y DEFENSA DE LAS VACUNAS

Uno de los temas tratados con mayor énfasis en el congreso fue el impacto de los movimientos antivacunas. Venturino relató un intercambio con una asesora brasileña de la OPS, con quien proyectan colaborar en futuras actividades de la SUP.

“Se está armando desde IPA un grupo de apoyo y asesoramiento. Vimos que es mucho más fácil destruir que construir. Desarrollar una vacuna puede llevar 15 o 20 años, con controles de calidad exhaustivos, y sin embargo cualquier persona sin formación puede tirar abajo tres conceptos en un minuto. Eso genera incertidumbre, politización y desconfianza”, lamentó.

Frente a esto, destacó el papel activo que deben asumir los pediatras como fuentes confiables de información y defensores del valor de la inmunización.

COMPROMISO INTERNACIONAL POR LA SALUD INFANTIL

Uno de los talleres impulsó una declaración que resume el espíritu del encuentro, con un pronunciamiento colectivo sobre el impacto de las vacunas en la supervivencia infantil.
“Como pediatras, dedicamos nuestras vidas profesionales a la salud de los niños. No importa dónde practiquemos, nuestro deber de proteger a los niños de las principales amenazas a su salud y supervivencia es la misión de nuestra vida. La prevención es poderosa, y como pediatras desempeñamos un papel especial para ayudar a las familias a comprender la importancia de vacunar a sus hijos.

Prometemos nuestro compromiso de proteger a todos los niños con estas vacunas que salvan vidas para 2030. Elevaremos nuestras voces y trabajaremos con niveles de colaboración sin precedentes para aumentar la cobertura de las vacunas dirigidas a los principales asesinos infecciosos de los niños por encima del 90%. Nos comprometemos a hacer nuestra parte para proteger a todos los niños con vacunas en la cuenta regresiva para 2030”.