
“El trauma es una enfermedad tiempo-dependiente” y “cada peso que invirtamos en prevención” es “dinero que ahorramos en asistencia”, afirmó el profesor Fernando Machado, referente nacional en el abordaje del politraumatizado grave, en diálogo con EL TELEGRAFO, tras su exposición en el II Congreso de Emergencias realizado este fin de semana en Paysandú. Aseguró que Uruguay aún no cuenta con un sistema nacional de trauma ni con centros especializados, pese al alto impacto sanitario, económico y humano de esta problemática.
En el marco del II Congreso de Emergencias en Adultos, Pediatría y Enfermería, que este fin de semana reunió en Paysandú a más de 200 profesionales del área de la salud, el especialista en trauma, centró su exposición en el abordaje del politraumatizado grave, una temática de creciente relevancia en el país ante la persistente siniestralidad vial. La jornada del sábado estuvo orientada a profundizar en este fenómeno que, según el experto, continúa representando una carga muy significativa para el sistema de salud nacional.
“El enfermo politraumatizado es una carga muy importante para el sistema hospitalario, son enfermos que consumen una enorme cantidad de recursos”, afirmó Machado. En esa línea, subrayó que la principal estrategia para reducir el impacto de estos casos pasa por la prevención. “Creo que cada peso que invirtamos en prevención va a ser un montón de dinero que vamos a ahorrar en asistencia”, sostuvo.
El especialista, con amplia trayectoria en la formación de profesionales para la atención de emergencias, insistió en el peso económico y humano que implican estos eventos. “Si somos libres de hacer lo que queremos, no quiero usar el casco, no lo uso. Pero cuando acontezca que tengas un traumatismo en la cabeza grave, el sistema va a correr en tu ayuda. Realmente le va a costar mucho al sistema y ojalá puedan salvarlo”, ejemplificó.
Consultado sobre las prioridades que deben regir en la atención inmediata a pacientes politraumatizados, Machado explicó que la escena del siniestro es siempre lo primero a evaluar. “La primera es la escena en la cual esto se produce, que sea segura para el equipo de salud. Los equipos no se pueden acercar a cualquier tipo de escena, si hay un incendio en curso, si hay violencia o están en un tiroteo”, advirtió.
Una vez asegurado el entorno, el abordaje sigue una secuencia definida por criterios médicos. “Se hace un abordaje por prioridades, se ve si hay una víctima única o si son múltiples, y ahí se hace lo que se conoce como triage, es decir, seleccionar y categorizar cuáles son aquellos que se van a favorecer con un traslado temprano y rápido hacia un centro asistencial”, explicó. En casos de víctimas únicas, se prioriza ese paciente. Se evalúan hemorragias, el control de la vía aérea y la oxigenación cerebral. “Cuanto más grave está”, esta es la mayor prioridad, resumió.
UN SISTEMA AÚN EN CONSTRUCCIÓN
Machado señaló que, pese a los avances en formación y dispositivos prehospitalarios, Uruguay aún no cuenta con un sistema de trauma ni con centros especializados en esta área. “Lamentablemente todavía en nuestro país no contamos con centros de trauma. Hace muchos años que se ha demostrado que los centros de trauma específicamente diseñados” tienen una incidencia “favorable en el descenso de la mortalidad”, indicó.
Destacó también que un sistema de trauma organizado permitiría una respuesta más coordinada y eficaz. “Se ha demostrado que cuando el sistema es maduro, entre un 11 y 15% de muertes evitables se pueden descender”, sostuvo, y agregó que esto requiere una coordinación efectiva entre atención prehospitalaria, hospitalaria, rehabilitación, prevención y educación.
Si bien reconoció que existe cierta articulación entre niveles de atención, fue enfático al decir que “estamos en el debe todavía en ese sentido. O sea, sí existe coordinación, sí existe una coordinadora, pero como decía, no tenemos un sistema desarrollado ni a nivel regional ni a nivel nacional”.
TIEMPO QUE CUESTA VIDAS
En relación a la capacidad de respuesta actual ante siniestros viales, Machado consideró que el país cuenta con los recursos humanos y estructuras básicas para dar respuesta, pero que persisten vacíos críticos. “Las ambulancias por convenio, por ley, están obligadas a salir hasta 10 kilómetros de la ciudad. Si usted tiene un siniestro en la mitad de la ruta 5 o la ruta 3, ahí va a demorar mucho en llegar la asistencia”, advirtió.
La demora en la atención es uno de los principales factores que condiciona el pronóstico de los politraumatizados. “Va a llegar en algún momento, pero va a demorar mucho. Va a llegar antes Policía Caminera, la Policía, etcétera, mientras el sistema de salud se moviliza. Y como el trauma es una enfermedad tiempo-dependiente, eso se tiene que visualizar como una falla del sistema”, afirmó.
FORMACIÓN CONSTANTE
El especialista destacó la importancia de la capacitación continua para los equipos de salud, especialmente aquellos que trabajan en primera línea. “Es fundamental porque los médicos que están en los servicios de urgencia o arriba de las ambulancias tienen que necesariamente estar en una puesta al día de estos temas que van cambiando”, afirmó.
Machado relató su experiencia en el programa ATLS (Advanced Trauma Life Support), impulsado por el Colegio Americano de Cirujanos. “Ese programa, que cada cuatro años saca una edición nueva, va revisando y cambiando aspectos que tienen que ver con la sobrevida de los pacientes”, indicó, remarcando la necesidad de que estos conocimientos se difundan de forma sistemática en todos los niveles de atención.

