Qué ver: Tierra de mafiosos, en Paramount

Hace unas décadas el subgénero de la mafia era dominado por los descendientes de italianos en Estados Unidos. Pero de un tiempo a esta parte, comenzaron a aparecer ejemplos de diversos países que indicaban que, un poco basados en la realidad y un poco en la ficción, historias de mafiosos podía haber prácticamente en todos los países de este ancho mundo.
Y tal vez después de los directores de Hollywood, algunos de los que se dedicaron con bastante acierto a retratar el crimen organizado de su país fueron los británicos. Guy Ritchie comenzó su carrera como director en ese tema con Juegos, trampas y dos armas humeantes o Snatch, cerdos y diamantes. Películas que eran algo así como una sátira de las de Coppola o Scorsese, pero que también retrataban a su manera lo que era la mafia británica.

Con el tiempo Ritchie se dedicó a muchas cosas más, algunas con acierto y otras con menos, hasta que llegamos a la serie Tierra de mafiosos. Ya pasados los 50 años, Ritchie no se toma esta vez con ninguna sorna el ambiente mafioso, sino con total seriedad. Podría haberle salido mal ese cambio de tono, pero esta vez le salió muy bien.

Los Harrigans son un clan mafioso en lucha por el poder y el territorio con los Stevensons. El líder del grupo está interpretado por Pierce Brosnan, ya muy alejado de su impronta de galán estilo 007 y totalmente metido en su papel de capomafioso. La mano derecha de este “padrino” británico no es ninguno de sus hijos o nietos, ya que no sirven para mucho, sino un tal Harry, que encarna Tom Hardy con su habitual cara de pitbull y movimientos peligrosos que en cualquier momento pueden estallar como un misil.
La tercera en discordia, y lo mejor de la serie, es Helen Mirren, la esposa del padrino que hace Brosnan. ¿Por qué digo que es lo mejor? Porque es el verdadero motor de la historia, lo que quiere decir que es el motor del mal, porque no se le ocurre nada bueno. Es un personaje que uno llega a odiar y que una actriz tan consagrada y querida como Mirren consiga eso a esta altura de su carrera es todo un acto de valentía. Si hasta ahora todos la amamos, ahora amaremos odiarla en este papel.
Pero de todas maneras opino que quienes solo encuentran valores en ese trío protagónico se equivocan. No solo el resto del elenco cumple perfectamente con lo que tiene que hacer, sino que la serie engancha a cualquiera luego de dos o tres capítulos. Como ya ha pasado con otros directores que han visto flaquear sus carreras en el cine, las series son un refugio en el que se replegaron con seguridad y Ritchie ha hecho precisamente eso.

Sus últimas películas habían quedado lejos de ser éxitos tanto de público como de crítica, así que optó por hacer esta serie en la que despliega todos sus recursos. Los diálogos cortan el ambiente, las miradas pueden matar, los personajes no son profundos pero funcionan a la perfección y, por supuesto, cuando llega la hora de las balas y hasta de las bombas ahí están para hacer lo suyo. No inventará la pólvora ni será un parteaguas en el género, pero es un aporte muy sólido y una serie más que entretenida. A estas alturas pedir más sería demasiado pretencioso. El que busque lo que Tierra de mafiosos promete, lo encontrará con creces.
Por supuesto, el contrato para la segunda temporada ya está firmado. A ver quién se anima a decirles que no a estos nenes…

Fabio Penas Díaz