“Quiero levantarme para recibir a su Majestad”

Celebramos este domingo el Corpus Cristi la fiesta de Eucaristía en que recordamos el valor del domingo, del día del Señor en que hacemos memoria de su entrega de amor por nosotros Decía un sacerdote amigo que, así como no hay familia sin mesa no hay comunidad sin Misa. Es necesario recordar pasar por el corazón el Don del Señor que se nos da como alimento en la Palabra y en el Pan consagrado. El 19 de junio recordamos el nacimiento José Gervasio Artigas, el prócer de la nacionalidad oriental y uno de los más grandes y preclaros de Latinoamérica. Artigas, más allá de su papel como líder y caudillo, fue un devoto católico cuya fe influyó profundamente su visión política y social. Educado por los franciscanos, se destacó por su devoción al Rosario y su participación en la comunidad católica. Se le atribuye una profunda devoción a Jesucristo en la Eucaristía y a la Virgen María, así como una vida de oración y compromiso con la palabra de Dios.

Artigas asistía regularmente a la celebración de la Eucaristía, tanto en Curuguaty como en Ibiray, y se le recuerda por su profundo respeto y veneración por este sacramento. Un testimonio conmovedor de su fe es el relato de su última comunión, donde, a pesar de su delicado estado de salud, se levantó para recibir la Eucaristía de pie, expresando: “Quiero levantarme para recibir a su majestad”.

La relación de Artigas con la fe católica se manifiesta también en la elección de Purificación como nombre para su campamento, recordaba asi la festividad de la Purificación de la Virgen María, y la importancia que le daba a la oración y al encuentro con Dios en los sacramentos.
En una sociedad que olvida sus raíces, recordar la fe de nuestros mayores, de los que nos sentimos herederos, en este caso de Artigas a quien reconocemos como quien dio cauce a los sentimientos e ideales que nos forjaron como nación, nos compromete a seguir construyendo puentes y a superar las polarizaciones.