Las abogadas Mariana Mazzilli y Natalia De Agostini, que se desempeñaban en Jurídica hasta que asumió Nancy Núñez, presentaron denuncia moral y laboral, pues fueron trasladadas a lugares que no contaban con las facilidades mínimas o directamente no están activos, y porque su salario fue reducido al mínimo grado profesional.
En estos días llegaron a la Intendencia de Paysandú expedientes del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (2025-13-4-0000546) y del Instituto Nacional de Derechos Humanos (2025-1-38-0000508) para la vista correspondiente y respuesta a lo formalizado.
EL CASO DE MARIANA MAZZILLI
Mariana Mazzilli, abogada y escribana, se desempeñaba como Jefa de Jurídica cuando fue transferida y su sueldo reducido, tras asumir en esa oficina Cristina Zeni, quien posteriormente pasó a ocupar la Secretaría General cuando Andrés Klein fue retirado. Actualmente, Mazzilli está en el equipo de transición por orden del intendente electo Nicolás Olivera y es muy probable que ocupe un cargo de destaque en la próxima Administración.
Relató a EL TELEGRAFO que al asumir Nancy Núñez pensó en “permanecer en la oficina”, dilatando su licencia reglamentaria. Pero le advirtieron que “la persona que entra de encargada (Cristina Zeni) no quiere tu presencia en la oficina. Horrible la situación, así que el mismo día que se produjo el cambio de Intendente, pedí licencia. Durante la misma se me notificó una resolución de traslado y que se me bajaba de grado, al más bajo en la escala profesional”.
Fue trasladada a la Oficina de Defensa del Consumidor “en forma permanente”. Pero sostuvo que “siempre la tuve a cargo, pero desde Jurídica, con los recursos de la oficina como abogados, impresoras, equipos”.
Criticó la resolución explicando que “no cumplía con determinadas formalidades y garantías que pide la ley del Derecho Administrativo. No se puede dictar una resolución sin antes dar vista previa. No lo hicieron, fue un atropello”.
Tras conocer la resolución “presenté recurso administrativo en marzo, primero como un recurso breve, y después con una fundamentación en 18 hojas. Todo se lo pasé también personalmente a la intendente Nancy Núñez”.
Solicitó “que se revirtiera la situación” y tras diez días sin respuesta “mandé copia de todo al Ministerio de Trabajo y al Instituto Nacional de Derechos Humanos”, organismos que hace algunos días enviaron sendos expedientes a la Intendencia, para conocer su posición.
UNA OFICINA VACÍA
Tras su reingreso, “no pedí licencia médica, tomé mis cosas y me fui adonde me mandaron. Pero me encontré con que no había Internet ni teléfono, computadora, impresora o papel. No había nada. Me mandaron a una oficina a estar sentada”.
Mazzilli destacó que “comenzaron a llegar consumidores con sus consultas y no tenía nada. Compré una cuadernola y empecé a anotar a la gente. Las diligencias las comencé a hacer desde mi casa, de noche, porque la realidad es que doy la cara yo. Por supuesto yo reclamé y advertí. No les importó nada. Nancy Núñez nunca me quiso recibir. Tampoco la secretaria general”.
Comentó que “a algunos comercios que conozco voy caminando y hago las gestiones. Pero hay otros, especialmente las financieras, con las que el reclamo solo se acepta por Internet. Tampoco pudimos hacer más audiencias. Con el Ministerio de Economía las hacíamos por Zoom y tuvimos que suspenderlas”, explicó.
DESFILAR POR EL PALACIO
“Otra cosa, en el Mercado, a varias cuadras del Palacio, utilizan unas planillas para marcar ingreso y salida. A mí no, me dejaron la orden de la secretaria general que ‘desfile por el Palacio’. Y bueno, voy, desfilo, marco y voy al Mercado”, agregó.
“ME QUISIERON DENIGRAR”
“La situación de violencia es grave, más allá del administrativo, porque en los tiempos que corren esto no se hace a nadie. Me quisieron denigrar y no lo lograron, porque estoy con la frente en alto, sentadita en la oficina solo con una cuadernola. Menospreciaron un servicio que se prestaba de manera excelente. Hace cuatro meses que se da un servicio horrible. No sé cuál es el objetivo de tenerme sentada en un escritorio mirando por la ventana”, dijo Mazzilli. Subrayó ser víctima de “violencia, acoso, persecución. En los tiempos que corren parece atroz”.
EL CASO DE ANALÍA DE AGOSTINI
La segunda denuncia por acoso moral y laboral fue interpuesta por la abogada Analía De Agostini, quien se desempeñaba (desde hace 7 años) como asesora también en Jurídica, hasta la llegada de Cristina Zeni. “Es un claro caso de acoso moral y laboral”, dijo. “Fui trasladada a una oficina que no está activa y se me redujo sustancialmente el salario”. “Todo comenzó el 14 de febrero”, contó a EL TELEGRAFO. “Creo que eran como las 10 de la mañana, cuando llegó a la oficina Cristina Zeni, acompañada por Tania González, quien actualmente es la encargada de Jurídica. Llegó y, no sé como explicarlo, no me registró, no me saludó. Me dio la espalda y se dirigió siempre a los demás. Quise, intenté de alguna manera interactuar con ella pero no lo logré porque no me miró y siguió a la oficina contigua”, separada por una mampara, por lo que “se escucha todo lo que se habla”.
Así De Agostini escuchó que “se le dicen las tareas de cada uno, las asignaciones hasta que llegan a mi labor. Escucho que dice: ‘De esa no me hables, no sé qué voy a hacer, será trasladada, acá no va a estar’. Y yo estando del otro lado. Hace luego una suerte de reunión con Mauro (Soto, también asesor en Jurídica) pero no conmigo. Yo era un mueble de la oficina. Hablaba como si ni yo ni Mariana (Mazzilli) existiéramos. En mi caso atendía sumarios, investigaciones, casos jurídicos, audiencias, cantidad de cosas. Cuando ella decide irse, cuando se despide, me incorporé y quise hablar con ella, pero me cerró la puerta en la cara y se fue”, aseguró.
Destacó que en esos momentos “no sabía qué hacer ni qué problema tenía conmigo. Me sentía humillada. Me empecé a sentir muy mal y atiné a ir a Chafman, donde me atiende la doctora Giana Campanella. Me sentí sin palabras, con un nudo en la garganta. No salía de mi asombro ante ese destrato. Me atienden y me dicen que me estaba dando un ataque de pánico. Me mandaron a mi casa, con un pase a psiquiatra. Fue Mauro Soto quien me trasladó, porque ni conducir podía”.
Una de las consecuencias inmediatas ocurrió con su hijo pequeño, “al que estaba amamantando, pero desde ese momento no he podido hacerlo”.
Posteriormente “comencé a averiguar –porque me quería reincorporar lo antes posible– sobre la Unidad de Género, Generaciones y Derechos Humanos. Pero no tiene sede, no tiene nada”.
Su esposo, quien trabaja desde hace 12 años en la Intendencia, como conoce a la intendente Nancy Núñez desde hace años habló con ella, pero le dijo que “‘A Género no lo tengo en carpeta en mi gestión’. No lo podía creer, me estaba mandando a un lugar que no estaba en carpeta”, indicó De Agostini.
Expresó que confía en el accionar del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y del Instituto de Derechos Humanos. Mientras, “sigo con licencia médica, viviendo días que no se los deseo a nadie. Nunca tuve ningún problema ni con Nancy Núñez ni con Cristina Zeni”.
POSICIÓN DE LA INTENDENTE NANCY NÚÑEZ
La intendente Nancy Núñez declaró a EL TELEGRAFO una versión diferente a la expresada por Mariana Mazzilli y Analía De Agostini.
“Tomé conocimiento de ese expediente a través de la notificación que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social remite a la Intendencia de Paysandú, por el cual se confiere vista y se solicita información acerca de los hechos denunciados”, indicó.
“En esta Intendencia se armó un expediente dándole el trámite que corresponde”, dijo y subrayó: “Vale aclarar que la Intendencia de Paysandú no recibió denuncias de acoso. De haberlo hecho, esta Administración hubiese tomado las medidas pertinentes”.
Explicó la Intendente que “se contrató un psicólogo para Salud Ocupacional, técnico con el que no contaba la Administración anterior, tan necesario en una política consecuente contra el acoso laboral y la violencia en general. Además regularmente se reúne la Comisión de Seguridad Laboral, que tampoco recibió ninguna denuncia al respecto, según informa la oficina técnica correspondiente”.
Nancy Núñez destacó asimismo que “llama la atención que el abogado denunciante sea el ex director de Tránsito (Braulio Álvarez) y lo hagan en un momento de finalización de una gestión incuestionable por donde se la mire”.

