Fundada el 14 de diciembre de 2024, la Asociación de Lombricultores del Uruguay (ALU) es la primera organización formal del país dedicada a promover la lombricultura como herramienta de sustentabilidad y gestión de residuos orgánicos. Con personería jurídica otorgada por el Ministerio de Educación y Cultura, y con el aval del Ministerio de Ambiente, la ALU reúne actualmente a más de 60 miembros de distintos puntos del país.
En diálogo con EL TELEGRAFO, el presidente de la asociación, Fernando Muñoz, repasó el camino recorrido para concretar la iniciativa y los objetivos que orientan su accionar.
OCHO AÑOS DE SIEMBRA
“Hace ocho años que empezamos con esta actividad”, recordó Muñoz, quien lleva más de una década dedicado a la lombricultura. En sus inicios, notó la ausencia de una organización que nucleara a quienes trabajaban en este rubro, a pesar del interés creciente en distintos puntos del país. “Cada vez cobró más fuerza la idea de armar una asociación, y más cuando me enteré que jamás existió en toda la vida del Uruguay”, comentó.
Además de su empresa, Muñoz logró articular una red nacional de contactos en torno a la lombricultura, inicialmente a través de WhatsApp. “Llegué a juntar 500 personas en red”, contó.
Según explicó, uno de los principales desafíos fue conseguir el respaldo suficiente para cubrir los costos de la inscripción como asociación civil. “Me costó ocho años convencer gente”, afirmó. Finalmente, en 2024 lograron concretar la formalización jurídica y, meses después, el reconocimiento del Ministerio de Ambiente.
TRES PILARES
La ALU tiene como principales objetivos integrar a todos los lombricultores del país –ya sean domésticos, aficionados o comerciales–, fomentar la educación ambiental y promover la investigación científica en torno a la lombricultura.
“Lo único que pedimos es que sean lombricultores, que les guste y lo hagan”, resumió Muñoz. La asociación no tiene fines de lucro y se sostiene con una cuota mensual de cien pesos por miembro.
Desde el plano educativo, trabajarán con escuelas para introducir la lombricultura en el área de gestión de residuos, presente en tercer año de la currícula escolar. “De hecho, lo hacíamos de forma particular, pero ahora es con la institución”, dijo.
En el plano académico, la ALU firmó recientemente un convenio marco con la Facultad de Agronomía, que se efectivizará en octubre. “Van a hacer una caracterización del vermicompost y elaborar un catálogo”, explicó. El proyecto contempla distintas formulaciones según el tipo de cultivo, como rosas, cactus o maíz, y podría extenderse durante cuatro años. El objetivo es establecer un sello de certificación que garantice la calidad del producto. Además, la asociación prevé futuras colaboraciones con la Facultad de Veterinaria.
DESAFÍOS EN LA REGULACIÓN
Uno de los aspectos que preocupa a la ALU es la falta de control sobre los productos derivados de la lombricultura. “El humus líquido es prácticamente de venta libre”, advirtió Muñoz, quien aseguró que son muy pocos los que cumplen con la normativa vigente. “Hacer un análisis de humus cuesta 50.000 pesos. El costo es alto, pero garantiza que sea correcto y seguro para su uso”.
Para Muñoz, la situación actual obliga a actuar con responsabilidad. “Vamos a poner en la góndola algo que tiene que estar bajo las más estrictas” condiciones “de seguridad. Cuando yo se lo vendo a usted, tiene que estar tranquila de que va a ser totalmente inocuo y eficaz”.
RESIDUOS ORGÁNICOS, EL GRAN DEBE
En Uruguay, el tratamiento de residuos orgánicos sigue siendo una cuenta pendiente. “Tenemos un debe tremendo con los residuos urbanos. Tiramos prácticamente 1,1 kilos por día por persona y esos residuos no se aprovechan”, señaló.
En este contexto, la lombriz aparece como una aliada natural. “Es uno de los agentes bioconvertidores más eficaces, eficientes y económicos”, aseguró. Según el presidente de ALU, la lombricultura es una actividad accesible, incluso para personas jubiladas o con tiempo disponible en sus hogares.
Durante la Expo Sostenible, participaron con un estand e hicieron el lanzamiento nacional de la nueva institución. “Tenemos mucha gente del Interior, y del litoral”, subrayó.
Próximamente, la ALU organizará un seminario virtual con destacados expertos internacionales.
Consultado sobre cuál considera que es el principal beneficio de la lombricultura, Muñoz respondió en forma enfática: “Muy simple, lo dijo Darwin: no debe haber ningún animalito en el mundo que haya hecho más por la humanidad que la lombriz”.
Por más información, quienes deseen sumarse pueden ingresar al sitio web de la Asociación de Lombricultores del Uruguay (www.alombricultores.uy) o comunicarse al 093 755 969.

