Una UdelaR “made in Asia”

Días atrás nuestro diario publicó una entrevista a Líber Acosta, director de la sede de la Universidad de la República (UdelaR) en nuestro departamento. En sus expresiones se resumieron un fenómeno que lleva varios años y que sin duda alguna ha revolucionado y seguirá revolucionando Paysandú en lo económico, social y académico, generando un círculo virtuoso de lo cual todos los ámbitos sanduceros se verán beneficiados. Desde esta página editorial hemos defendido a lo largo del tiempo la instalación, el crecimiento y la consolidación de la sede sanducera del Centro Universitario (Cenur) Litoral Norte y los años nos han dado la razón. Los beneficios de este centro académico son muchos y muy buenos y sin lugar a dudas representan uno de los pilares para el nuevo Paysandú, el que poco a poco va dejando atrás las viejas chimeneas de industrias que ya no tienen futuro y se adentra potente y decidido en una nueva era.
En este contexto, resultan especialmente paradójicas y preocupantes que Acosta haya señalado que “la estructura principal ya está en obra, mientras se fabrican en Asia las piezas metálicas del edificio central, que contará con 4.000 metros cuadrados en cuatro niveles y un centro de simulación clínica de referencia nacional”. La pregunta surge rápidamente para cualquier lector: ¿por qué las piezas metálicas mencionadas deben ser fabricadas en Asia? ¿No existe en Paysandú la tecnología y la mano de obra necesaria para fabricarlas en nuestro departamento? No hay que ser un especialista en el tema para darse cuenta que Paysandú cuenta con varias empresas metalúrgicas que trabajan para todo el país y para empresas multinacionales con altos niveles de calidad y en complejas estructuras, incluso mucho más complejas que lo que puede ser un simple edificio, lo que genera más extrañeza e indignación sobre porqué la UdelaR prefirió darle de ganar a los trabajadores asiáticos antes que a los trabajadores sanduceros. En un departamento seriamente afectado por el desempleo y la pobreza, lo menos que podría haber hecho esa institución educativa que un día sí y otro también se golpea el pecho diciendo que defiende a los intereses nacionales es haber confiado en los trabajadores sanduceros. Prefirió no hacerlo.
En realidad, no debería extrañar esta posición de la UdelaR contra los trabajadores sanduceros y en favor de los trabajadores asiáticos. Se trata de la misma UdelaR que desde hace meses se opone a la instalación de la planta de hidrógeno verde de la empresa HIF Global, para lo cual forma parte de un grupo integrado por colectivos sociales, la Intersocial Paysandú, sindicatos, Fucvam y la propia UdelaR, el cual lleva adelante una campaña de recolección de firmas bajo el lema “Firmá por el río”. Sea en la construcción de sus propias instalaciones en Paysandú o atacando la instalación de una nueva fuente de trabajo, la UdelaR ha demostrado, con su accionar, que el viejo eslogan de “obreros y estudiantes, unidos y adelante” es tan solo una cortina de humo y que en realidad poco y nada le importa que la situación del desempleo mejore. En ambas instancias la UdelaR se ha equivocado y feo.
Ante la elección de Asia para la obra en tierra sanducera, llama la atención el silencio del Pit Cnt y de la Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (Untmra) sobre los jornales que se pierden por la decisión de esta casa de estudios que le gusta definirse como “popular”, pero cuya conducta en este tema no condice para nada con la defensa del trabajo nacional. En el año 2011 el sitio de noticias El Espectador publicaba lo siguiente: “La Untmra manifestó su ‘desagrado’ ante ‘las intenciones de Montes del Plata de comprar barcazas y remolcadores usados, de fabricación norteamericana y estructuras’, reclamando que se considere la mano de obra e industria nacional para cubrir esa necesidad. Según publica EL TELEGRAFO, los trabajadores manifiestan su ‘más profundo desagrado con este modelo de contrato, que no solo desconoce y desprecia el esfuerzo nacional, sino que además hiere nuestra soberanía de país que aspira a vivir con dignidad’, a la par que exhortan ‘a todos los organismos involucrados tanto público como privado a ayudar a revertir esta desagradable situación’”. ¿Por qué la Untmra que fue tan activa exigiendo trabajo para trabajadores uruguayos cuando se construyeron las tres plantas de celulosa hoy guarda un llamativo silencio sobre la elección de la UdelaR por los trabajadores asiáticos? Paradójicamente es por todos sabido que la UdelaR es, desde hace décadas –como casi todas las universidades públicas de Latinoamérica al menos–, un reducto impenetrable de la izquierda uruguaya donde quienes piensen diferente de lo que dice el Frente Amplio (estudiantes, funcionarios, docentes) deben cuidarse muy bien de expresar sus ideas. El motivo para ello: la UdelaR es una universidad de frenteamplistas y para frenteamplistas. Quienes no sean frenteamplistas podrán asistir, trabajar o enseñar, pero siempre en silencio, sin manifestarse y bajo el control del “Gran Hermano” ideológico que controla esa institución académica.
En Uruguay existen un gran número de programas gubernamentales de apoyo a los fabricantes uruguayos, como forma de que los proveedores locales sean beneficiados por las obras que se realizan en diversos puntos del país. A modo de ejemplo, la Intendencia de Montevideo creó el Fondo Rotatorio de Vestimenta, un proyecto que considera a las PYME como proveedoras de vestimenta laboral para el funcionariado municipal. Ese proyecto buscaba construir y potenciar una política de desarrollo y crecimiento de las pequeñas y medianas empresas a través de las compras públicas departamentales, así como promover la producción de vestimenta de fabricación nacional, consolidando fuentes de trabajo y mano de obra capacitada mediante empleo de calidad. ¿La UdelaR no podía hacer lo mismo para la construcción de las piezas que fueron compradas en Asia? ¿Por qué se eligió un proveedor en Asia antes que uno sanducero? La UdelaR debería explicar este tipo de cosas porque se financia con los impuestos que pagamos todos (incluso aquellos que nunca podrán acceder a esa casa de estudios) y debería tener transparencia en su accionar.
Queda claro que, con su apoyo al fomento del trabajo asiático, la UdelaR ha perdido su aureola de ser “la universidad del pueblo” y de apoyar la industria y el trabajo uruguayo, así como las causas supuestamente “populares”. Ya nunca más podrá decir que defiende el trabajo uruguayo y en particular el sanducero. Su supuesto “apoyo” a los trabajadores sanduceros no es más que una pose que no se fundamenta con hechos concretos.