Club de Niños Zorrilla apuesta a la música para mejorar la convivencia y el relacionamiento

Dentro del trabajo de investigación hubo una instancia de entrevistas a músicos sanduceros, como en este caso a Gabriel Alvarez.

El Club de Niños Zorrilla avanza en un innovador proyecto que combina la ciencia, el arte y la educación emocional. La propuesta, impulsada por un grupo de niños en el marco del club de ciencia, apunta a mejorar la convivencia y el clima emocional dentro de la institución, valiéndose de la música como herramienta para canalizar tensiones y favorecer la armonía grupal.

En diálogo con EL TELEGRAFO, la educadora Nicol Inda explicó cómo surgió la iniciativa: “La idea surgió como un club de ciencia con un grupo de niños del Club de Niños Zorrilla a raíz de una problemática que se nos presentaba, que era de convivencia y relacionamiento entre ellos. Empezamos una búsqueda para ver cómo podíamos solucionar esos problemas que ellos tenían en el día a día y los venía limitando en actividades afuera del club, como salidas o paseos. Surgió presentarnos el club de ciencia y una posible solución a este problema sale a través de ellos, con la idea de que la música podía ser una herramienta”.
A partir de allí, comenzó un proceso de investigación en el que los propios niños fueron protagonistas. “Se empezó a investigar en eso, ellos empezaron a buscar videos y material para ver por qué la música podía ayudarnos, vieron que en muchas actividades dentro del club se utilizaba la música para mejorar la concentración o calmarnos, a la hora del almuerzo también se implementaba. Y encontraron que la música efectivamente ayudaba a controlar las emociones y ahí se generó el proyecto que dio lugar a la investigación que titulamos ‘La sinfonía de las emociones’. Hicieron entrevistas a músicos, los músicos les explicaron también a ellos cómo la música está relacionada al cuerpo y a la mente, el cómo les influía y afectaba. Buscaron músicos que hicieran psicoterapia para poder entender cómo la utilizan en terapias con niños o con algún síndrome o con algún problema en el desarrollo. Uno de los músicos les explicó cómo lo trabajaba a esto con los adultos mayores”.

El proceso de los gurises permitió crear un espacio innovador dentro de la institución. “Se generó una buena búsqueda y surgió de ellos generar un espacio dentro del club donde pudieran tener un lugar de descarga, un rincón de relajación, donde pudieran escuchar esa música. También el estudio despertó el interés sobre qué música podían escuchar para poder relajarse y lograr esa tranquilidad. Y los músicos les recomendaron los sonidos de la naturaleza, entonces empezaron a crear sus propios instrumentos como palos de lluvia, maracas, diferentes artefactos con sonido como para poder generar una música. Y además quisieron crear un canal de YouTube para poder compartir su experiencia, porque veíamos que es una problemática que afecta a niños en otros ámbitos”.

En la actualidad, el club cuenta con un espacio de relajación “móvil”, que se traslada según la necesidad. “En el club lo tenemos actualmente como un rincón móvil, porque estamos esperando el lugar físico que tenemos destinado para ese espacio de relajación, pero por el momento lo usamos móvil. Generamos una playlist en YouTube donde ellos van subiendo los sonidos que hacen, los instrumentos que usan. La idea del club de ciencia es poder compartir una posible solución a esta problemática, que a ellos les afectaba un montón, y que creen que también puede servir para otras instituciones”, puntualizó Inda. El proyecto, que combina investigación científica y expresión artística, busca trascender el ámbito del Club de Niños Zorrilla para convertirse en una referencia. No solo ofrece herramientas de autocontrol emocional a los alumnos, sino que también abre una vía creativa de socialización y convivencia, con la convicción de que la música puede tender puentes donde las palabras no siempre alcanzan.