Jefatura de Policía sanducera apuesta a más cámaras de videovigilancia y utilizará inteligencia artificial

La Jefatura de Policía de Paysandú avanza en un proceso de modernización, que busca transformar la manera en que se previenen y gestionan los hechos delictivos y las emergencias. El proyecto, que combina tecnología, inteligencia artificial y nuevas modalidades de comunicación, cuenta con el apoyo de la Dirección General de Centro Comando Unificado, quien coordina los proyectos a nivel nacional.
En entrevista exclusiva con EL TELEGRAFO, el comisario mayor PA Fernando Acosta Chaves, director del Centro de Comando Unificado (CCU), repasó los principales avances alcanzados en los últimos meses, las apuestas de la actual administración y los desafíos que se vienen para el corto y mediano plazo.
“Nosotros al inicio de esta nueva administración tanto ministerial como en Jefatura, empezamos a trabajar con el proyecto de incrementar el sistema de videovigilancia, tanto en la ciudad como en lugares donde no había mucho interés en la anterior administración. Ahora se están incrementando en todo el departamento, por lo que prácticamente todo va a quedar cubierto con cámaras: la capital, pero también puntos estratégicos en localidades del interior”, señaló.

EXPANSIÓN DE LA VIDEOVIGILANCIA

Paysandú capital ya contaba con un sistema de cámaras que había permitido monitorear sectores sensibles de la ciudad, pero el plan actual es mucho más ambicioso: duplicar y triplicar la cobertura, incluyendo barrios periféricos y localidades que antes carecían de esta herramienta. “En el Interior no había tanto, tenía Guichón y Quebracho, las cuales ahora se duplicaron y se suma Tambores, Chapicuy, Guaviyú y Lorenzo Geyres.

Vamos creciendo en función del crecimiento de la población, de los hechos y del interés policial con ciertos puntos estratégicos que nos interesa resaltar o tener bajo la vista”, explicó Acosta Chaves. El avance se da en el marco de la primera etapa de un proyecto escalonado. “Estamos en ejecución y vamos un poco más del 50% del proyecto. Casi que somos la única Jefatura del Interior, salvando la zona metropolitana (incluido Canelones y San José), que está haciendo un trabajo que nos ha permitido crecer a pasos más firmes que en otros departamentos, donde por ejemplo ni siquiera han empezado a hacer el primer trabajo de instalación de las cámaras”, remarcó. El sistema de videovigilancia no solo permite detectar delitos en curso, sino también prevenirlos y aportar pruebas judiciales. Las cámaras, además, han sido clave en investigaciones por hurtos, rapiñas y accidentes de tránsito, ya que permiten reconstruir recorridos y confirmar identidades.

LA “TORRE DE CONTROL” QUE VA AL TERRITORIO

Una de las innovaciones más destacadas es la implementación del Centro de Comando Móvil (CCM), una unidad equipada con tecnología de punta que replica en el terreno las funciones del CCU central. La primera experiencia en Paysandú fue durante la última Semana de la Cerveza y es compartida con Salto (destacándose en el trabajo del litoral). La Jefatura local tiene proyectado contar a futuro con uno propio y exclusivo para uso del Departamento.
“El CCM nos ha dado una utilidad bárbara en Paysandú. Hemos apoyado diferentes operativos, el más conocido fue el último Shadow II, donde el CCM lideró y apoyó técnica y tecnológicamente a los policías que estaban en el terreno”, detalló el director.
El vehículo cuenta con acceso en tiempo real a todas las cámaras del departamento, comunicaciones directas con el 911, sistemas de geolocalización y cámaras propias instaladas en la camioneta. “La ventaja que tiene es que es móvil: visualizamos todas las cámaras del departamento desde el habitáculo, podemos montar las comunicaciones, atender y derivar móviles desde ahí, centralizando el comando en un lugar específico y al mismo tiempo manteniendo la operativa del CCU fijo en Jefatura”, añadió.
En los últimos meses, el CCM se desplegó en Quebracho, Guichón y otros puntos estratégicos, demostrando ser una herramienta fundamental para operativos antidrogas, controles de tránsito y vigilancia en eventos masivos.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

El próximo salto tecnológico será la instalación de cámaras con inteligencia artificial (IA), capaces de realizar lectura automática de matrículas y análisis de comportamiento en la vía pública. “El proyecto es apoyar con cámaras analíticas que nos permitan tener un conocimiento de primera mano de lo que estamos viendo, y que el policía en la calle cuente con un bagaje de información más completo para desarrollar su tarea”, explicó Acosta Chaves. La innovación no solo apunta a la seguridad ciudadana, sino también a la coordinación interinstitucional. Una de las aplicaciones previstas es el trabajo conjunto con el Mides, para mejorar la asistencia a personas en situación de calle. A través del 911, el CCU recibe las llamadas relacionadas y las cámaras analíticas podrán identificar y dar seguimiento a estos casos, permitiendo una respuesta más rápida y eficaz.

SISTEMA TRONCALIZADO DIGITAL

La modernización de las comunicaciones policiales es otro de los ejes centrales. Actualmente, la Policía trabaja con un sistema de U-VHF, limitado a la transmisión de voz. “Estamos en la primera parte de un anteproyecto para modernizar las comunicaciones de la Jefatura. El próximo paso es migrar a un sistema troncalizado digital que le permitirá al policía transmitir datos y voz desde un dispositivo, una filmación, una foto, y esas comunicaciones puedan transmitirse en tiempo real”, indicó el jerarca. El cambio será escalonado, ya que implica altos costos y una adaptación progresiva. Sin embargo, la meta es clara: contar con un sistema seguro, cifrado y multifuncional que permita a cada efectivo en la calle informar con imágenes y datos precisos, reduciendo al mínimo las fugas de información.
La aplicación móvil del 911 ya ofrece una muestra de esta tendencia: cualquier ciudadano puede enviar fotos o videos de un hecho en curso, lo que fortalece la veracidad de los reportes.
A esto se suma un avance reciente: la georreferenciación de llamadas realizadas desde celulares, lo que permite ubicar al denunciante con un margen de error de apenas tres metros. “Eso nos permite optimizar la atención y bajar aún más el promedio de respuesta. Hablamos de unos 4.000 llamados al mes y tenemos un promedio de respuesta de pocos o escasos minutos”, subrayó Acosta Chaves; ya que la misma influye en varios factores como ser la disponibilidad de móviles, prioridad de emergencia policial, tiempo climático, lugar, día y horarios, entre otros.

MONITOREO DE TOBILLERAS ELECTRÓNICAS

Desde el CCU también se realiza un trabajo clave en la gestión de tobilleras electrónicas para ofensores con medidas judiciales. “El monitoreo tenemos algo más de 200 personas, casos en que tenemos un ofensor y una o más víctimas. Se hace un control 24/7 y en tiempo real. La premisa es el cuidado de la víctima”, explicó el director.
El sistema permite verificar en todo momento la ubicación del ofensor, la velocidad y dirección de sus desplazamientos, y si la tobillera presenta alguna falla o pérdida de contacto con la piel. Ante cualquier irregularidad, se activan protocolos inmediatos, incluyendo la custodia policial de la víctima. “Cuando vemos que el ofensor está en dirección a acercarse a la víctima lo primero que hacemos es intimarlo a cambiar de dirección. En una segunda instancia avisamos a la víctima para darle tranquilidad. Si hay incumplimiento, se lo retira de la zona y se da cuenta a la Justicia”, explicó Acosta Chaves, destacando la complejidad de este trabajo, que muchas veces involucra también a niños y adolescentes en el entorno familiar.

GESTIÓN TECNOLÓGICA EN SEGURIDAD

El proceso que lleva adelante la Jefatura de Paysandú constituye un modelo de gestión tecnológica en seguridad en el interior del país. La combinación de cámaras, IA, comunicaciones digitales y monitoreo electrónico está transformando la manera en que la Policía protege a la ciudadanía. “Vamos creciendo en función del crecimiento de la población, de los hechos y del interés policial con ciertos puntos estratégicos que nos interesa resaltar o tener bajo la vista”, concluyó el comisario mayor, destacando que la modernización tecnológica solo tiene sentido en la medida en que se traduzca en más prevención, más rapidez de respuesta y mayor cercanía con la comunidad.