La angustiosa búsqueda que desde el miércoles mantenía en vilo al país entero tuvo un desenlace trágico y estremecedor. Este viernes al mediodía, personal policial halló sin vida a los pequeños Alfonsina y Francisco, de apenas 2 y 6 años, junto a su padre, Andrés Morosini Rechoppa, de 28 años, quien era intensamente requerido luego de haberlos sustraído por la fuerza en el departamento de Soriano.

El macabro hallazgo se produjo en aguas del arroyo Don Esteban, en el kilómetro 58 de la ruta 20, en las inmediaciones de Young, departamento de Río Negro. Allí, tras dos jornadas de intenso rastrillaje, buzos de la Armada Nacional y efectivos de la Policía localizaron el vehículo BYD rojo con el que Morosini había huido. El automóvil se encontraba sumergido a tres metros de profundidad, aprisionado contra el fondo pedregoso –de unos cuatro metros de profundidad– y los laterales del arroyo. En su interior yacían los cuerpos sin vida del hombre y de sus hijos.
La confirmación oficial llegó poco después, en una conferencia de prensa brindada por autoridades del Ministerio del Interior, la Policía Nacional y la Fiscalía. La noticia, que sacudió a la comunidad de Mercedes y repercutió en todo el territorio nacional, cerró de la peor manera una búsqueda que había generado la movilización de más de 300 policías, buzos, equipos técnicos, vecinos voluntarios y hasta una alerta internacional de Interpol.
El ministro del Interior, Carlos Negro, visiblemente conmovido, expresó: “Tenemos que quedarnos con la preocupación para que esto no vuelva a ocurrir nunca más”. El jerarca subrayó que “estos hechos nos interpelan como sociedad, sobre todo; también como Estado, como instituciones. Nos vamos pensando en qué más podemos hacer como Estado ante estos hechos”. Y agregó que “la Policía Nacional dejó todo lo que tenía y todo el esfuerzo se puso para llegar a un resultado que, por supuesto, no fue el que deseamos”.
Por su parte, el jefe de Policía de Soriano, Luis Enrique Rodríguez, sostuvo que en el accionar del padre “primó la premeditación” y una “inmediatez” que sorprendió a los investigadores.
“Cuando recibimos la denuncia el miércoles, esta persona ya había salido del departamento. Tenía una tremenda ventaja, se desplazaba a alta velocidad y actuó con un plan ya concebido”, detalló. Según las pericias iniciales, Morosini habría conducido a entre 120 y 130 kilómetros por hora en su huida.
El vocero de la Fiscalía, Javier Benech, informó que la fiscal de Soriano, Paula Goyeni, determinó que se trata claramente de un caso de violencia vicaria. “Es decir, el asesinato de los niños como una forma extrema de violencia contra la madre, en un contexto de violencia de género previa”, explicó. Cabe recordar que Morosini contaba con una medida cautelar que le prohibía acercarse a su expareja y al domicilio donde vivían los pequeños, disposición que incumplió el día del secuestro.
El subdirector administrativo de la Policía, Alfredo Clavijo, señaló que “han sido dos días de trabajo muy duros, con una investigación y en paralelo una búsqueda contrarreloj”. “Pusimos a la orden a más de 300 hombres y mujeres policías para poder dar con estas criaturas”, destacó, subrayando que “lo dejamos todo y desde el primer momento la Jefatura cumplió con todos los protocolos para cuidar y perseguir penalmente los delitos denunciados”.
La secuencia de los hechos comenzó el miércoles 3, cuando la madre de los niños radicó la denuncia en Mercedes tras constatar que su expareja había irrumpido en la vivienda y se había llevado a los menores en contra de su voluntad. La mujer ya había denunciado episodios de violencia de género, motivo por el cual existía una orden judicial de prohibición de acercamiento. En cuestión de minutos se montó un operativo en varios departamentos del litoral, con puestos de control y despliegue aéreo. Sin embargo, la rapidez con la que Morosini abandonó Soriano y el tiempo que transcurrió hasta que la denuncia ingresó formalmente, le permitieron avanzar con ventaja.
La noticia del hallazgo generó consternación en Mercedes, donde vecinos y allegados se habían movilizado en solidaridad con la madre y la familia de los pequeños. En las inmediaciones del domicilio familiar se multiplicaron las muestras de apoyo y el dolor se hizo palpable en cada esquina de la ciudad.
En las redes sociales, el caso ocupó un lugar central, con expresiones de indignación, tristeza y reclamos de mayor protección para víctimas de violencia de género y para la niñez en contextos de vulnerabilidad.
El ministro Negro, al ser consultado por la prensa en Soriano, reiteró: “Estos hechos nos duelen profundamente, pero sobre todo nos obligan a pensar qué más podemos hacer como instituciones para evitar que se repitan. No es solo un problema de seguridad pública, es una cuestión social y cultural que debe ser abordada en su totalidad”.
El desenlace de la búsqueda, que mantuvo en vilo a todo el país durante 48 horas, deja un saldo imposible de reparar con la pérdida de dos niños inocentes, víctimas de la violencia extrema ejercida por su propio padre, y el dolor de una madre que había acudido a la Justicia en busca de protección.
Con el correr de las horas, los cuerpos fueron retirados del vehículo y trasladados para la correspondiente autopsia forense a Young, mientras la Fiscalía avanza en las pericias que buscan reconstruir minuto a minuto los movimientos de Morosini desde el momento en que secuestró a los pequeños.

