“Sorpresa e incredulidad” en Fancap, por anuncio de readecuación del portland

La Federación Ancap recibió “con sorpresa e incredulidad”, las declaraciones de la presidenta del directorio de Ancap, Cecilia San Román, sobre una propuesta de “readecuación” del negocio del portland que en los últimos 25 años acumuló pérdidas superiores a 800 millones de dólares.

El secretario general del sindicato a nivel nacional, Manuel Colina, señaló a EL TELEGRAFO que “estamos a la espera de ser convocados al ámbito acordado con Ancap para la discusión del plan estratégico del portland en esta etapa, porque ya lo habíamos planteado al directorio antes de su asunción”.
Según la jerarca, “lo ideal sería fortalecer una” de las dos plantas y si bien las decisiones no serán adoptadas en forma unilateral, reconoció que la de Mina es más eficiente.

Este jueves, la ministra de Industria Fernanda Cardona llega a Paysandú en el marco de una actividad organizada por el Frente Amplio. En ese marco, el diputado Juan Gorosterrazú gestionó una reunión entre la secretaria de Estado y el sindicato.

Activos cuidados

“Una vez finalizados los conflictos por el presupuesto, había quedado firmado que nos iban a convocar a la brevedad para discutir sobre este tema. Que ya se hagan alguna expresiones sobre lo deseable o lo razonable para sostener una industria como la cementera, sin un intercambio con los trabajadores, nos parece de muy mal gusto”, recalcó el dirigente.

Según San Román, el tercer horno adquirido en 2013 durante la gestión de Raúl Sendic “continúa en su caja”. Los trabajadores consideran que “los activos están cuidados y perfectamente identificados. Es más, se han utilizado algunos componentes para la reparación de la planta en Paysandú. Pero está inventariado lo que se autoriza y lo que no se autoriza. El grueso de la línea está”, enfatizó Colina.

El dirigente alertó que tanto Fancap “como el resto del movimiento sindical no aceptará de ninguna manera ningún proyecto que implique el cierre de una planta. Sobre todo por la incidencia que tiene en las comunidades donde está instalada la industria cementera, tanto en Lavalleja como Paysandú”.
San Román “no hace una referencia explícita sino vaga sobre cuál sería su intención con respecto a la industria cementera. Pero lo primero que tiene que hacer es convocar a los trabajadores”.

De acuerdo con el dirigente, “los trabajadores tenemos conocimiento acumulado porque hace muchos años defendemos a la industria cementera y sabemos dónde hay que poner énfasis para salir de esta situación. Hay que mejorar la gestión, invertir, ingresar personal y, sobre todo, tener una política agresiva de mercado. Ancap tiene las condiciones productivas, de mercado y de marca, como para quedarse con la mayoría del mercado en Uruguay”.

Sin embargo, alegó que “es una decisión valiente y no timorata. Desde hace 25 años, ninguna de las gestiones que pasaron tuvo la valentía de encarar el proyecto”.

Explicó que el principal problema de las pérdidas millonarias es la gestión. “Las pérdidas se solucionan con trabajo e inversión y mercado. Es lo que Ancap tiene que salir a buscar rabiosamente y hace décadas que no lo hace”.

Facturaciones

La industria cementera “pertenece a un ente estatal y público que factura alrededor de 2.600 millones de dólares por año. En su balance, producto de las pésimas gestiones, está dando 24 millones de dólares de pérdidas el año pasado. Probablemente este año, tenga otro monto similar”.

Según Colina, “la pésima gestión del período pasado en cuanto a la logística y el mantenimiento produjo que Ancap tuviera el último mes, más de 40 días sin refinar. El lucro cesante por no refinar en Uruguay, es de 600 mil dólares por día. Eso multiplicado por 40 días, suman 24 millones de dólares que perdió en algo más de un mes”. El potencial de la piedra caliza, “no es solamente local sino regional de cien años y de 10.000 millones de dólares de producción, hacia el futuro y en el Interior del país. Son las localidades que están más complicadas a nivel de desempleo. No poner a trabajar en serio a la industria cementera sería una omisión en la tarea encomendada”.

Recordó que “antes de dar pérdidas, lo que hacía Ancap era subir el precio de su producto para dar vida a la competencia y esto es histórico. Está metido en la cultura de la competencia entre el Estado y los privados en Uruguay. Con ese potencial, Ancap debería apostar a ser monopólico y a tener la mayoría de la obra pública. El problema es que se piensa de la misma manera, sin importar la orientación política de las autoridades”.

Fancap evaluó “un atraso y una responsabilidad muy grande de todos los que estuvieron antes. La industria cementera es trabajo y soberanía. Poder tener la industria cementera en una zona del país bombardeada por multinacionales dedicadas al cemento, es un valor que hay que cuidar e invertir. No es una posición caprichosa ni corporativo sino que va en beneficio del país”, concluyó.