La Unión Europea y el Congreso de Intendentes impulsan en Uruguay un cambio estructural en la gestión de residuos y el desarrollo productivo, bajo el modelo de la economía circular. En la víspera se realizó un taller sobre el tema en la sede del Congreso, en Montevideo.
El taller de apertura del proyecto Girec (Gestión Integral de Residuos y Economía Circular) reunió a autoridades nacionales, departamentales y expertos internacionales. Participaron Döerte Bosse, jefa de Cooperación de la Unión Europea en Uruguay; Macarena Rubio, secretaria ejecutiva del Congreso de Intendentes; y Enrique Gallicchio, coordinador del proyecto.
En la instancia, se destacó el compromiso conjunto de gobiernos locales, sector privado y cooperación internacional para avanzar en políticas que reduzcan residuos, promuevan el reciclaje y generen nuevas oportunidades de empleo.
Los especialistas subrayaron que la economía circular no es una alternativa “verde”, sino el modelo económico del futuro, basado en el diseño inteligente, la reutilización, la reparación y la innovación tecnológica. Además, remarcaron que este enfoque abre posibilidades concretas: empleos verdes, menores costos productivos y reducción de la dependencia de insumos importados.
Uno de los bloques más valorados del encuentro estuvo a cargo de los expertos europeos Ramón Tejeiro y Javier Campón, quienes compartieron experiencias y mecanismos para financiar proyectos circulares. Señalaron que atraer inversiones requiere demostrar la rentabilidad y sostenibilidad de las iniciativas, y destacaron fuentes como inversión privada, créditos bancarios, fondos de desarrollo, capital de riesgo especializado y plataformas de financiamiento colectivo.
El rol de los gobiernos departamentales también fue puesto en primer plano. Las intendencias, señalaron, pueden convertirse en actores clave para habilitar parques ecoindustriales, generar sinergias productivas y crear empleo de calidad. Entre las recomendaciones surgidas, se destacaron incorporar criterios ambientales en las compras públicas, promover incubadoras de proyectos de ecodiseño y reparación, fortalecer la gobernanza colaborativa y consolidar marcos normativos estables que den continuidad a las políticas de circularidad.
En el cierre, se enfatizó que la economía circular en Uruguay está dejando de ser un concepto aspiracional para transformarse en una estrategia concreta de desarrollo territorial, con herramientas, mercados y oportunidades reales. El desafío pendiente, coincidieron los participantes, es sostener el cambio cultural necesario para hacerla parte de la vida cotidiana.

