Informe del Mides basado en el Censo: en Paysandú el 6,4% de la población padece una discapacidad

El Mides presentó un informe sobre brechas en el acceso a derechos de las personas en situación de discapacidad, elaborado junto a Unicef y Unfpa a partir de datos del Censo 2023. El estudio relevó desigualdades en educación, salud, vivienda y empleo entre las personas con discapacidad y quienes no las tienen.

El trabajo estuvo a cargo de la socióloga Mariana Cabrera, quien señaló que en el último censo, quienes realizaron el formulario completo respondieron seis preguntas específicas sobre la temática creadas por el grupo de Washington, promovido por Naciones Unidas que genera herramientas para utilizar en censos o encuestas, para que sean comparables a nivel mundial. Están destinadas a identificar a las personas en situación de discapacidad y refieren a seis dominios: visual, movilidad, cognitivos, de cuidado personal o autocuidado, si tiene dificultad para comunicarse a causa de algún problema de salud físico, mental, o emocional. Las respuestas van desde que no tienen ninguna dificultad, que tienen alguna dificultad, mucha dificultad o que no lo pueden realizar.

DATOS

El estudio reveló que en Uruguay hay más de 197.000 personas de cinco años y más en situación de discapacidad. De ellas 122.000 son mujeres, el 62%, y 75.000 hombres, el restante 38%. Más de 18.000 son niños y adolescentes entre 5 y 19 años, y casi una de cada diez personas en situación de discapacidad, el 9,2%. Entre los adultos entre 20 y 64, más de 82.000 se encuentran en situación de discapacidad. Los adultos mayores de 65 años y más conforman casi la mitad de la población en situación de discapacidad, siendo más de 97.000 personas.
En cuanto a los dominios, la población con discapacidad en la visión es el 3,1%, quienes tienen dificultades en movilidad son el 2,8%, en cognición el 1,4, en audición 1,2, en autocuidado 1% y comunicación 0,9%.
La prevalencia es el porcentaje de población que presenta discapacidad en al menos uno de los dominios. Permite identificar grupos en los que la discapacidad tiene una mayor presencia, lo que, según Cabrera, “ayuda a la elaboración de políticas, así como a su monitoreo y evaluación”.
La socióloga señaló al respecto que la situación de discapacidad se hace más frecuente a partir de la edad adulta mediana en torno a los 45 años y para el grupo de 45 a 64 años es 6,6%. En el grupo de los adultos mayores a partir de 65 años, casi 1 de cada 5 está en situación de discapacidad. “Y este valor va aumentando con los grupos de edades más avanzadas. Por ejemplo en las personas de ochenta años y más llega a ser el 35% de la población”, expuso.

Aunque la prevalencia es mayor en las mujeres en general, este dato es diferente entre niños y adolescentes particularmente, cuando la prevalencia es mayor entre los varones. “Recién a partir de los 20 años, de la edad joven hacia adelante, la prevalencia femenina empieza a ser mayor que la masculina”, dijo.

DEPARTAMENTOS

El informe incluye una referenciación geográfica por departamento. “Los de mayor prevalencia son Rivera con un 7,7% de la población y Rocha con un 7,4% por ciento. Y de la menor prevalencia de la población de cinco años y más son Colonia y Maldonado, los dos 5,7% de su población mayor de cinco años”. Paysandú (6,4), Salto (6,2) y Río Negro (6,3) presentan números muy similares, con valores en el promedio general y algo por debajo de Montevideo (6,6%).
Aunque Cabrera planteó que se podría pensar que en este dato incida el que algunos departamentos tienen una población más envejecida, en realidad los números son consistentes entre las diferente generaciones o rango etarios. La prevalencia es mayor en las zonas urbanas, tanto en Montevideo como en las localidades del Interior de más de 5.000 habitantes y en las de menos de 5.000 habitantes. “La prevalencia está por encima del 6% en todas ellas y en la zona rural es de 4,3 por ciento”, indicó la experta. A su vez, entre las localidades urbanas, las que tienen la mayor prevalencia son las intermedias, “las capitales departamentales y otras localidades del Interior con más de 5.000 habitantes, donde la prevalencia llega a 6,9%”.
Otro de los parámetros considerados fue la ascendencia étnico racial. “Nos muestra que mientras en la población con ascendencia blanca, la prevalencia es 6,6%, en la población con ascendencia afro o negra sube al 7,5% y en la indígena a 8%”. En otras ascendencias agrupadas llega al 7,2%.

NECESIDADES

Otro aspecto del informe presentado por Cabrera refiere a la prevalencia según las condiciones socioeconómicas en las que se vive. “En particular lo presentamos por necesidades básicas del hogar”. La prevalencia de las personas que viven en hogares con necesidades básicas insatisfechas es del 7,7%, y en los hogares con necesidades básicas satisfechas de 6,3%. “Esto sucede para todos los grupos de edad, en todos los grupos de edad medianos siempre hay una mayor prevalencia de discapacidad en aquellas personas que viven en hogares con carencias”, refirió .“En particular para la población menor a 65 años, desde la infancia hasta de los 64, es casi el doble la prevalencia, y luego disminuye, o sea, ya no es tanta la diferencia en los adultos mayores. Porque en los adultos mayores la dificultad, la situación de discapacidad, ya se generaliza mucho más”.

EDUCACIÓN

En cuanto al acceso a la educación, el informe mostró disparidades que inciden en las oportunidades que tendrán a lo largo de la vida las personas con discapacidad. “Se pone de manifiesto la existencia de ciertas barreras de muy diversas índole: actitudinales, físicas, de comunicación, institucionales, que limitan la plena participación de las personas en situación de discapacidad en la sociedad”. En general las personas en situación de discapacidad “tienen trayectorias educativas con mayor rezago y la desvinculación del sistema educativo es más temprana, y como consecuencia de todo lo anterior hay brechas en la continuación de los ciclos educativos, tanto en el porcentaje como en las edades a las que lo hacen”.
Entre los 5 y los 12 años no hay muchas diferencias en la tasa de asistencia, aunque “sí se ve que hay una incorporación un poquito más tardía de niñas y niños con discapacidad al sistema educativo”. A partir de los 13 años la brecha se amplía. “Por ejemplo, entre los 13 y 14 años, el 7% de las niñas y niños en situación de discapacidad no asiste al sistema educativo, frente a un 2% por ciento de sus pares sin discapacidad”, apuntó. “Entre los 16 y 17 años la inasistencia alcanza al 16% por ciento de las y los adolescentes en situación de discapacidad, mientras es 10% entre quienes no presentan discapacidad”. También cambia por género, ya que mientras entre los varones la brecha es de 11 puntos, en las mujeres es más leve: de hasta 6 puntos. “Entre los 19 y 20 años el 47% de las y los jóvenes con discapacidad no asiste, frente a 44% de quienes no tienen discapacidad”, indicó la profesional.

TRABAJO

En cuanto al acceso al mercado laboral, el informe le puso números a una realidad que era presumible: las personas con discapacidad tienen una menor participación en el mercado de trabajo (85 contra 57%); es grande también la diferencia en el acceso efectivo al empleo (78 contra 49%) y se asocia el tener una discapacidad a una mayor dificultad para conseguir trabajo (desempleo de 14 contra 8%.