En su reciente visita a Paysandú, José Pereyra, uno de los directores del Banco de Previsión Social (BPS) en representación del sector empresarial, expuso una mirada crítica sobre el funcionamiento del Estado uruguayo y el papel del organismo en la vida de los ciudadanos. Durante su recorrida, que incluyó reuniones con autoridades locales y representantes gremiales, Pereyra insistió en la importancia de recuperar la eficiencia y el sentido común en la administración pública.
“Intento estar lunes, martes y miércoles en Montevideo, y luego salimos al Interior. El objetivo es recorrer, hablar con la gente, ver cómo se atiende, escuchar a los funcionarios. No se puede dirigir desde un escritorio”, explicó el jerarca a EL TELEGRAFO. La práctica, asegura, nació de un consejo de un empresario sanducero –Mario Macri– quien le recomendó actuar “como un verdadero empresario” y conocer de primera mano la realidad de las sucursales del organismo.
Foco en el control y la transparencia
Pereyra recordó que el directorio del BPS está integrado por cuatro representantes del gobierno y tres de los sectores sociales (trabajadores, jubilados y empresarios). En su caso, señaló que su rol no se limita a la defensa del empresariado, sino que busca representar a toda la comunidad que sostiene el sistema.
“Quien mantiene al Estado es la empresa en su conjunto: trabajadores y empleadores. Por eso nuestro esfuerzo es que ese dinero se use bien”, dijo. Sin embargo, consideró que los recursos públicos muchas veces se gastan sin planificación ni resultados visibles. “El Estado uruguayo sale de garufa todos los fines de semana. No puede ser que los hospitales o las farmacias estén desfinanciados y, al mismo tiempo, los autos oficiales y los edificios públicos estén impecables”, afirmó.
Para Pereyra, el organismo puede mejorar las jubilaciones sin aumentar el gasto, sino reasignándolo: “Hay que elegir en qué se gasta. Hoy se destinan fondos a actividades que nada tienen que ver con la función del BPS. Yo no voto aportes a fiestas o eventos, porque si digo que no hay plata para subir jubilaciones, tengo que ser coherente”.
“Tratamos a los jubilados como adolescentes”
Uno de los puntos centrales de su planteo es la forma en que el Estado trata a los adultos mayores. “Les decimos que son capaces física y mentalmente, pero los tratamos como adolescentes: sin plata y decidiendo por ellos en qué pueden gastar”, sostuvo.
Según Pereyra, el BPS podría “dar más dinero en mano y menos en servicios mal gestionados”. Puso como ejemplo los programas de turismo social o ayudas específicas: “Si a un jubilado le damos 4 o 5 mil pesos más por mes, que él decida si quiere viajar, festejar el cumpleaños de su nieta o ahorrar. Es un tema de dignidad y libertad”.
Crítica a la burocracia y a la cultura política
Durante su visita, el director, oriundo de Maldonado, insistió en que Uruguay padece un exceso de burocracia y una falta de liderazgo político. “Tenemos grandes administradores, pero no gerentes. Nadie provoca cambios, por eso el país está tan triste”, reflexionó.
En su opinión, el sistema político se ha vuelto inaccesible para el ciudadano común: “A veces la gente me dice que no quiere molestarme, pero ese es mi trabajo. No soy su jefe, soy su empleado. Parece que hubiéramos inventado una nueva monarquía, donde los representantes actúan como si fueran nuestros patrones”.
También cuestionó la escasa preparación de los dirigentes gremiales y empresariales, lo que –a su entender– contribuye a la falta de debate profundo sobre el papel de la empresa en la sociedad. “El empresario no es un explotador. Es el actor que históricamente ha cambiado la sociedad. Fue un empresario quien decidió pagar salarios en lugar de mantener esclavos. El Estado no crea trabajo, lo crean las empresas”, remarcó.
“Hay una pobreza que el sistema no quiere ver”
Pereyra se refirió asimismo a la desigualdad en el acceso a las prestaciones. “Hay gente que merece una pensión o una ayuda y no la recibe, porque el trámite es engorroso o el funcionario no la atiende bien. Y otros, que no la necesitan, viven del chantaje político. Eso también pasa en el Uruguay de hoy”, dijo.
A su juicio, el país ha perdido la cultura del esfuerzo y del ahorro: “Nos acostumbramos a la satisfacción inmediata. No sabemos esperar, y eso nos vuelve frustrados. La educación ya no enseña que frustrarse es parte de la vida. Y sin esa enseñanza, no hay progreso posible”.
Una propuesta para el futuro
El director adelantó que su equipo trabaja en un documento para aportar al diálogo social sobre la seguridad social. “No se trata de ponerle una bomba al BPS, sino de discutir sus prioridades. La gente tiene que saber en qué se gasta, y los resultados que se obtienen. Hay políticas públicas que se mantienen, aunque el resultado sea nefasto, simplemente porque nadie se anima a cambiarlas”, aseguró.
Sobre la reforma jubilatoria, consideró que aún queda mucho por mejorar. “El problema no es sólo financiero, sino filosófico: tenemos un Estado que se comporta como un mal padre de familia, que gasta en sí mismo y no piensa en sus hijos. Si seguimos así, hipotecamos el futuro”, advirtió.
“No me voy a presentar a la reelección”
Pereyra, cuyo mandato se extiende hasta enero de 2027, aseguró que no buscará la reelección. “Fue un compromiso personal y familiar. Dijimos cinco años y nos vamos. Es una señal: nos quejamos de los políticos, pero somos iguales si no sabemos cumplir la palabra”, expresó.
Aunque reconoce el desgaste del trabajo y las largas giras por el Interior, dijo que el contacto directo con la gente sigue siendo lo más valioso. “Cansa, sí, pero también enseña. Porque los problemas del país no se ven desde Montevideo: se ven en el mostrador del Interior”, concluyó.
