UBU, de Alfred Jarry, versión de Carlos Sorriba. Por Teatro Eslabón, Canelones. Dirección: Carlos Sorriba. Con: Myriam Gadola, Lucía Montenegro, Jorge Muscio, Patricia Pereira, Carolina Pereyra, Nicolás Pisano, Geraldine Puig. Teatro Florencio Sánchez. XX Bienal de Teatros del Interior. Domingo 5 de octubre 2025.
“Ubú Rey” sorprendió a la sociedad de finales del siglo XIX con una propuesta alejada del teatro realista de la época. Père Ubú y Mère Ubú -remedos satíricos de los shakesperianos Macbeth y Lady Macbeth- representan los medios con que ambos logran hacerse con la corona de Polonia. La pieza de Alfred Jarry, por entonces joven e irreverente, convirtió a Ubú en símbolo de la violencia y del abuso de poder, marcando un antes y un después en una escena teatral que, con el inicio del nuevo siglo, dio paso al surrealismo y al absurdo.
La obra critica la ambición, la codicia y la corrupción, ofreciendo una visión brutal tanto de la condición humana como de la realidad misma.
Casi ciento treinta años después de su estreno, ya no sorprende el lenguaje de la obra, mezcla de vulgaridad y retórica grandilocuente. Esto no significa, claro está, que la humanidad haya progresado: simplemente se ha vuelto más vulgar y grandilocuente. El primer verso de Ubú es “¡Merdre!”, la palabra francesa merde (“mierda”) con una r añadida, casi una expresión recatada frente a los insultos modernos. Gran parte de la acción puede parecer un completo disparate. Sin embargo, aún hoy la obra resulta provocadora: una sátira corrosiva que se burla de la autoridad tradicional y del exceso de poder, a menudo ejercido por personajes ignorantes y sin escrúpulos.
La puesta en escena es muy “Eslabón”: teatro hermético, físico y complejo, que estimula las neuronas y las obliga a una actividad extenuante. El escenario, trabajado en tonos blancos y grises, es minimalista y elegante.
El elenco, más cercano a la expresión del ballet, combina técnica precisa, interpretación emocional y una intensa proyección escénica. El resultado es una obra atrapante, con una puesta en escena profundamente revulsiva. E.J.S.
