La Asociación Lucana de Paysandú impulsa la restauración del edificio del Círculo Napolitano, una joya arquitectónica de estilo neoclásico que guarda la memoria de la colectividad italiana en la ciudad.
El proyecto, declarado de interés departamental, busca recuperar su esplendor y asegurar su preservación como espacio cultural abierto a la comunidad.
Un edificio con historia y pertenencia
El edificio del Círculo Napolitano, ubicado en Florida 983, fue declarado de interés departamental por la Junta Departamental de Paysandú. Con esta iniciativa, la Asociación Lucana reconoce el valor patrimonial y simbólico del inmueble, hoy sede de la institución, cedido en comodato por la Intendencia Departamental.
La propuesta se desarrolla por etapas: la primera comprende la recuperación de la cubierta y el acondicionamiento térmico y acústico del salón principal de la planta alta. Posteriormente, se avanzará en la reparación de pretiles y desagües pluviales, la restauración de la fachada posterior y la recuperación del patio y de la fachada artística sobre calle Florida.
Desde la Asociación se destacó que la iniciativa busca “realzar el valor de este patrimonio emblemático construido por los ancestros de la colectividad”, en coordinación con la Dirección de Proyectos de la Intendencia, a cargo de Renzo Torres, para su presentación ante el Fondo de Infraestructuras del Ministerio de Educación y Cultura (MEC).
La herencia del Círculo Napolitano
El presidente de la Asociación Lucana, Juan Maulella, recordó que “este es un edificio emblemático de la italianidad”. Indicó que “surge a fines de 1900 con la Sociedad Italiana de Mutuos Socorros Círculo Napolitano, una mutualista que nucleaba a emigrantes y descendientes del antiguo Reino de Nápoles”.
“Esta sociedad ayudaba a sus socios en temas médicos, farmacológicos, documentales y de pensiones”, explicó. Sin embargo, con el tiempo el edificio entró en deterioro: “Aparecieron las mutualistas grandes y hubo una ley que obligó a las pequeñas a fusionarse, por lo que el objeto del Círculo Napolitano dejó de tener sentido”.
Tras distintas etapas, el inmueble fue adquirido por la Intendencia durante la gestión del arquitecto Walter Belvisi. Posteriormente, fue utilizado por la Universidad de la República, hasta que volvió a quedar disponible. La Asociación Lucana presentó entonces el proyecto del Centro Regional de Estudios Migratorios e Investigación Genealógica (Cremig), en convenio con FamilySearch, una de las bibliotecas genealógicas más grandes del mundo.
“En 2020, durante el gobierno de Nicolás Olivera, se nos cedió en comodato el edificio”, señaló Maulella, destacando el valor simbólico de recuperar un bien ligado a los ancestros italianos.
Proyectos y desafíos de la restauración
El doctor Milton González Montemurro, referente del proyecto, subrayó que “es una responsabilidad de toda la asociación. Estamos coordinando los pasos para conseguir la financiación”. Recordó que el edificio no solo “es de estilo neoclásico”, sino que además “está reconocido como bien patrimonial por la Comisión Departamental de Patrimonio”.
La comisión técnica se enfoca inicialmente en restaurar la envoltura del edificio: fachada, techumbre y pretiles. El techo de zinc, con chapas casi originales, necesita desoxidación y protección; los canalones presentan filtraciones, y los pretiles deben refaccionarse para evitar daños estructurales.
La Asociación se presentará al fondo concursable del MEC para emprendimientos culturales del Interior, que otorga hasta 900 mil pesos. “Con ese apoyo podríamos lograr la hermeticidad del edificio, lo que sería un gran paso”, indicó González Montemurro.
El comodato fue extendido a diez años, lo que asegura continuidad al proyecto, avalado también por la Comisión de Patrimonio. Solo la restauración de la fachada demandará más de 100.000 dólares, mientras que las obras en techo y medianeras podrían requerir entre 30.000 y 40.000 dólares.
“Ahora estamos concursando para una parte de ese trabajo; por algo hay que empezar. Lo esencial es que no entre agua”, enfatizó.
Un homenaje a los ancestros italianos
Más allá de la obra material, Maulella subrayó el sentido simbólico de la iniciativa. “Una de las premisas que nos llevó a formar esta sociedad hace 23 años fue honrar y prestigiar a nuestros ancestros italianos. Con este tipo de acciones buscamos devolver el esplendor del edificio y rendir homenaje a quienes nos precedieron”, expresó.
González Montemurro adelantó que en etapas futuras se prevé instalar un cielorraso en el salón principal y mejorar la accesibilidad mediante un elevador.
“Es un trabajo desinteresado, buscando apoyar desde las raíces y proyectarlas hacia el futuro, en una comunidad multiétnica con impronta italiana”, concluyó.
“Queremos devolver a Paysandú un edificio con su esplendor, su presencia y su identidad italiana”, sintetizó Maulella.



