Cincuenta años de trabajo ininterrumpido, adaptación constante y vínculo con la comunidad caracterizan a la empresa familiar Scápula, que mantiene el mismo compromiso, cercanía y profesionalismo del primer día.
Baltasar Scápula recordó con orgullo aquel 1° de diciembre de 1975, cuando comenzó a trabajar de forma independiente. “Empecé haciendo mantenimientos en edificios, después obtuve la firma instaladora autorizada por UTE y seguí”, contó. Desde entonces, la empresa fue creciendo y sumando servicios, acompañando los cambios tecnológicos y las nuevas demandas del mercado.
“Me fui adaptando a los cambios tecnológicos que vinieron. Pasé por todo: cambios en los materiales, en lo constructivo, en la telefonía y en los ascensores. Paysandú no es un mercado extremadamente grande, así que hubo que incorporar otros rubros. Todo eso se fue juntando para completar estos 50 años, cuando ya viene la camada joven empujando de atrás”, explicó.
Con los años, Scápula fue testigo de la evolución del sector eléctrico y de la construcción. De los caños rígidos a los corrugados, de los fusibles “tapones” a las llaves termomagnéticas, de las viejas centrales telefónicas a la electrónica. “La formación es constante en esta profesión, más en un mundo tan cambiante. Mi primera experiencia fue a los 11 años, cuando armé mi primera radio a válvula. Con el tiempo fuimos adquiriendo experiencia y conciencia sobre la seguridad. Eso es lo que tratamos de transmitir a las nuevas generaciones y a la gente que trabaja con nosotros”, expresó.
Obras y confianza
A lo largo de cinco décadas, Scápula participó en numerosos proyectos locales, tanto en viviendas particulares como en instituciones y empresas. “Siempre mi agradecimiento para los salesianos del Puerto de Paysandú, donde tuve mis orígenes haciendo mantenimiento en el excolegio Don Bosco, en la parroquia San Ramón y en las capillas a su cargo. Después trabajamos con empresas sanduceras como las de Walter Demichelis, con quien hicimos el Mac Center Shopping, y con don Leoncio y Carlos Jalma, en instalaciones para Refrescos del Norte, Azucitrus y la CARU, entre otras”, recordó.
Destacó muy especialmente el vínculo con las familias sanduceras: “En las viviendas chicas tuvimos la empatía de adecuarnos a los valores que podían gastar. Nos abrieron las puertas de sus hogares, y eso es impagable. Estar en el corazón de una familia, que te vuelvan a llamar, genera una satisfacción enorme”.
Un legado que crece
Más recientemente se sumó el servicio arquitectónico. “Hasta que se recibió mi hijo de arquitecto veníamos solo con la parte eléctrica y las habilitaciones ante Bomberos. A partir de ahí formamos un núcleo con servicios integrales: arquitectura, electricidad e instalaciones reglamentarias. También realizamos proyectos nuevos y regularizaciones ante los organismos correspondientes”, explicó.
El crecimiento de la empresa también la llevó a participar en fraccionamientos y barrios privados. “Nos sentimos muy agradecidos por la confianza de los desarrolladores y tratamos de responder con la misma dedicación de siempre”, afirmó.
Agradecimiento y compromiso
A lo largo de estos años, Scápula construyó su trayectoria sobre la base de la confianza. “Estoy muy agradecido con la comunidad sanducera, con las empresas y con los particulares. También con los funcionarios de UTE —los que están y los que se jubilaron—, con quienes siempre mantuvimos una excelente relación”, destacó Scápula.
Con motivo del Día de la Construcción, reflexionó sobre la importancia de la seguridad laboral: “El tema más importante es una palabra: seguridad. Cada obrero, más allá del rol que tenga, debe tener en cuenta sus medidas de protección. Siempre decimos que salimos de casa y tenemos que volver a casa. En nuestra casa nos esperan”.
Cincuenta años de cercanía
Cinco décadas después, Scápula mantiene intacto su compromiso con los sanduceros. Hoy la empresa ofrece servicios eléctricos, instalaciones y mantenimiento, redes de datos, ascensores, habilitaciones ante UTE y Bomberos, además de proyectos y dirección de obras de arquitectura.
“Llegamos hasta aquí gracias a la confianza de la gente”, afirmó Scápula. “Seguimos siendo la misma empresa familiar de cercanía con los vecinos, pero con la mirada puesta en el futuro. Con orgullo podemos decir que se trata de un legado que continúa y se agranda, con la misma lealtad hacia los clientes y el compromiso de seguir al servicio de los sanduceros como desde el primer día”, cerró.



