Cada 1º de noviembre se celebra el Día Mundial del Veganismo, término que inventó Donald Watson, el fundador de la Vegan Society en Reino Unido en 1944. Watson se hizo vegetariano luego de presenciar la matanza de animales en una granja y vegano cuando se dio cuenta de que el consumo de lácteos y huevos también implicaba sufrimiento animal.
Ser vegano no significa solamente no comer productos de origen animal sino adoptar una postura ética partiendo de la base de que los animales –así como los humanos– tienen la capacidad de sentir dolor y tristeza y eso ya sería un argumento valedero para elegir no comerlos, no participar en eventos donde los utilizan y no vestir sus pieles.
El veganismo en el país del asado
No resulta fácil ser vegetariano en Uruguay, un país de tradiciones tan inamovibles y donde cada día de celebración o reuniones de familiares o amigos son una excusa para hacer asado. Sin embargo, hoy por hoy todos tenemos un conocido, un compañero de trabajo, un amigo o un familiar que dejó de consumir productos de origen animal y a las reuniones se lleva su tupper con comida y rara vez se le cuestione por ello. No obstante, el camino les ha resultado bastante difícil porque la oferta de productos vegetarianos y veganos –más aún– unos años atrás era casi nula y muchos eran tratados como “bichos raros”. Todavía falta un trayecto largo para que la sociedad mínimamente comprenda a las personas que por razones éticas prefieren decirle “no” a los alimentos de origen animal.
VEGANOS Y ACTIVISTAS
“Considerar e investigar este movimiento…”
Fernando Martínez es un conocido vegano de nuestra ciudad por ser además activista por los derechos de todos los animales. Él define al veganismo como “una postura ética frente a la naturaleza y ante los animales. Implica el no uso de los animales por ningún motivo; al menos tratar de que no por nuestro paladar o antojos sean maltratados y asesinados. Nos oponemos a la alimentación, vestimenta, experimentación, entretenimientos donde se utilicen animales –algo que hemos trabajado en Paysandú con las jineteadas–, donde se normaliza y se aplaude la violencia”. No es un estilo de vida, es buscar la justicia, querer no hacer daño a los demás. Considero que es urgente por lo menos considerarlo e investigar este movimiento que está avalado por diferentes dietistas de todo el mundo como posible en todos los períodos. Tanto durante la gestación, niñez, juventud, adultez, como mujeres embarazadas. No hay un solo nutriente que nos den los animales que no estén directamente en las plantas” (…) “Los únicos que hacen alimentos desde la tierra y con la energía solar –principalmente con la fotosíntesis– son las plantas”.
“Las plantas no tienen la capacidad de sufrir, tienen vibraciones”
“Este movimiento lleva la consideración moral que habitualmente tenemos con las personas hacia los otros seres, hacia los animales. Pero principalmente lo que motiva la consideración hacia ellos es su capacidad de sentir, de sufrir, que es la misma que tenemos los humanos que tenemos sistema nervioso central y cerebro, cosa que no sucede con las plantas. Las plantas no tienen la capacidad de sufrir; tienen vibraciones, reaccionan a estímulos externos, pero, a quien le importen las plantas les recuerdo que, para generar un kilo de proteína animal, se necesitan matar 10 kilos de plantas”, sostuvo Martínez.
Recordó también que la OMS (Organización Mundial de la Salud) hace un tiempo, “puso a la carne en el mismo nivel de cancerígena que el tabaco y eso fue especialmente tapado en Uruguay. Pocos medios lo difundieron y EL TELEGRAFO fue uno de ellos, así como también difundieron las respuestas a esta declaración”.
“Hay que estudiar, informarse, leer libros, ver documentales o charlas serias, como Néstor Palmetti, que para mí es un referente”.
Consultado sobre de dónde obtiene las proteínas, el calcio y la vitamina B12, por ejemplo, Martínez explicó que “básicamente en todos lados. El hierro, el calcio están en las hojas verdes, en las semillas como el sésamo un altísimo contenido; yo hago leche de sésamo. En las legumbres hay proteínas, pero los nutrientes están en todos lados. La vitamina B12 se puede suplementar, (yo no lo hago desde 2012). A quien critica a los veganos que se suplementan con vitamina B12, llamo a que piensen en todo lo que se les da a los animales para que puedan llegar a nuestra mesa. Desde remedios, hormonas de crecimiento que en otros países están prohibidas y en Uruguay no (como la somatropina). Teniendo una alimentación vegana variada, es difícil estar mal alimentado”. El activista vegano sanducero opina que “cada uno debe gestionar su salud y su alimentación; la cocina es un lugar donde se gestiona la salud o la enfermedad. Quien no gestione su alimentación no puede gestionar su salud y pronto alguien va a gestionar su enfermedad”, concluyó.
LEONARDO ANSELMI: El veganismo es una postura política
Activista pacifista, animalista, fue director de la fundación Franz Weber de Suiza para el sur de Europa y América. Es argentino radicado en España. Especialista en materias de protección animal y convocado como asesor en más de 20 países. En Barcelona fue portavoz y enlace político de la plataforma Prou, que consiguió la abolición de las corridas de toros en 2010 y lograr que la ciudad de Barcelona fuera la primera en todo el mundo declarada Veg-friendly.
Leonardo Anselmi siempre dijo que el veganismo es una postura política, pero con ello no se refiere a partidos, sino a una sociedad que trabaja por el bien común. “La palabra ‘político’ en la antigua Grecia quería decir ‘aquel que se preocupaba por los asuntos comunes, por los asuntos colectivos’” (…) “El hecho de que nosotros podamos organizarnos en una movilización social, en generar toda una serie de dinámicas para cambiar las cosas que no nos gustan, nos hace seres políticos –una palabra profundamente desprestigiada–”. “Hay argumentos fundamentales para que la gente no tenga miedo de ser vegetariana o vegana. El decir que somos omnívoros y podemos comer de todo es una forma muy pobre de entender al omnivorismo.
El omnivorismo nos permite elegir qué comer. Es interesante decirle a la gente que no se va a morir si abandona los productos cárnicos o de origen animal. Pero a mí lo que me moviliza no es el hecho de estar más o menos saludable, lo que realmente me moviliza es pensar que haya una serie de seres que estén sufriendo una opresión horrorosa adentro de mataderos y no haya una movilización de aquellos seres conscientes para que eso deje de suceder. Pero también me parece profundamente político mitigar el cambio climático que afecta siempre a las clases más desfavorecidas. Los desplazados climáticos son gente que ya estaba con serios problemas de sustentabilidad económica y social. No hay nada más político que tener en cuenta la injusticia alimentaria, la división del alimento de forma desigual”. (…) “La salud –que tiene una implicación pública y política por el gasto que hay relacionado a los problemas de salud asociado a la dieta proteica–, la distribución del alimento, el cambio climático y la opresión de los seres más indefensos” son argumentos para concluir que no hay solo una sino varias razones por la que se debería ser vegano.
Barcelona como ejemplo de ciudad Veg-friendly
La ciudad de Barcelona fue la primera a nivel mundial en ser declarada “Veg-friendly” en 2016 por el trabajo de Anselmi y con ello abrió las puertas a un nuevo mercado que extendió los derechos de todos a elegir comer sin carne. Ser una ciudad veg-friendly significó que se hicieran guías “veg” con información para turistas y locales; fomentó el emprendimiento vegano-vegetariano con economía circular y cooperativismo.
En cuando a las personas que son vegetarianas pero todavía no dejaron de consumir huevos y leche, opina que cada uno tiene un proceso y que en definitiva “mucho más importante que los cambios individuales que hagamos es crear un proceso de transformación social basado en toda una serie de argumentos para que esa necesidad no solamente quede a merced de que una persona quiera o no quiera inhibirse de consumir productos de origen animal, sino que haya un mecanismo social capaz de facilitar más el veganismo que el ‘carnismo’”.
“El veganismo no se trata solo de un cambio individual, espiritual o de una filosofía de vida. Es el asunto más político que existe hoy en día: la reivindicación de los derechos no conquistados, el cambio de paradigma en materia económica, relacional, en materia alimentaria y la destrucción del único planeta que tenemos”.
CHARLA DE FERNANDO MARTÍNEZ EN SALA DE EL TELEGRAFO
Por el Día del Veganismo, este lunes Fernando Martínez brindará una charla con información sobre la temática y se proyectará un documental en Sala 1º de Julio de EL TELEGRAFO desde las 19. La invitación es para todos los que se quieran arrimar a sacarse dudas e intercambiar opiniones.

