El Día Mundial del Cáncer de Ovario, que se recuerda cada 8 de mayo, permite visibilizar un tipo de patología oncológica con alto impacto en las mujeres porque en la mayoría de los casos se detectan en etapas avanzadas. En Uruguay, la incidencia es de 7,57 casos por cada 100. 000 mujeres, y la mortalidad alcanza los 4,24 casos.
En promedio se diagnostican 212 nuevos casos y fallecen 146 mujeres por esta causa. Según el Registro Nacional del Cáncer, ocupa el noveno lugar en incidencia entre los distintos tipos de cáncer y el sexto en mortalidad en mujeres.
En la actualidad no existe un método de screening eficaz para su detección. Los controles periódicos y la evaluación de los factores de riesgo permiten bajar la incidencia en Uruguay ante síntomas inespecíficos y que se registran en forma tardía.
La Dra. Mijal Wolaj, oncóloga especializada en ginecología oncológica, señaló a EL TELEGRAFO que “la diferencia con algunos tumores ginecológicos es que carecemos de un screening, es decir, elementos que nos puedan hacer llegar a un diagnóstico precoz e incluso a un pre-diagnóstico, como ocurre con el cáncer de mama y el de cuello uterino”.
La especialista recalcó que “es un tumor de muy difícil detección y cuando aparece, en la mayoría de las veces estamos ante un tumor evadido y localmente avanzado por la ausencia de síntomas, así como de estrategias para desarrollar al momento de una consulta rutinaria médica”.
Es uno de los tumores más frecuentes en la mujer y se encuentra en sexto lugar en mortalidad. “Es un tumor de impacto importante en la morbimortalidad de la mujer y venimos acompañando cifras parecidas a nivel regional. Lo interesante es que estadísticamente ha registrado una pequeña disminución, tanto en su impacto por el diagnóstico como en los niveles de mortalidad”, agregó.
La especialista informó que los síntomas son inespecíficos y las mujeres suelen consultar por síntomas como hinchazón, por alteraciones a nivel del tránsito digestivo, cambios en la movilidad intestinal o dolor a la palpación. “En general, no consultan enseguida pensando que es un síntoma realmente banal”, precisó.
Una asociación genética
“El 25% de los casos tiene una asociación genética y de eso se habla poco. Frente a un diagnóstico de cáncer de ovario, las recomendaciones internacionales indican una evaluación genética de la paciente aún en ausencia de una historia familiar de cáncer. Así como también hay algunos tipos de cáncer que se asocian a una predisposición cuando hay una historia ligada a una endometriosis, la edad, la obesidad y otros aspectos hormonales, como elementos que pueden predisponernos al cáncer”, dijo Wolaj.
Consultada sobre la accesibilidad a tratamientos, aclaró que estos tumores son “muy dependientes” de una correcta cirugía. “Hacer una cirugía extensiva, correcta y en manos expertas ha demostrado un impacto positivo. Lo ideal es hacer la cirugía con un ginecólogo de perfil oncológico y con experiencia en el tema. Lamentablemente la gran mayoría de los casos debe ir acompañado por tratamientos de quimioterapia para poder aumentar el control sobre la enfermedad y disminuir el riesgo de recaídas”.
El Fondo Nacional de Recursos cuenta con tratamientos de mantenimiento. Sin embargo, “carecemos de los diagnósticos oportunos para acceder a la medicación”, aseguró.
Este cáncer se detecta “generalmente” en edades adultas. La especialista recalcó que “las mujeres nos debemos el control ginecológico y recomiendo que puedan acceder a un médico de cabecera, no perder controles anuales, hacer las consultas en etapa precoz para no llegar a un momento más tardío”.
Wolaj concluyó que existe una conciencia generalizada con respecto a la mamografía y el Papanicolau, “pero nos olvidamos que existen otras patologías que pueden tener un impacto muy importante en nuestras vidas por su complejidad”.


