Al final de cuentas ¿estamos con Bukele o no estamos con Bukele? El presidente lo puso como un caso ejemplar. Luego titubeó un poco: “para analizar”, dijo y aún después algo más atribulado trató de aclarar; y no quedó muy claro. El secretario de la Presidencia salió a interpretar aclarando que no era intérprete y Lucía Topolansky, sin duda el eco de la voz del “Pepe” y quien mejor comunica y lo refleja planchó el asunto: “lo de El Salvador no se agarra por ningún lado”.
Para todos los gustos. La izquierda acomoda y reacomoda el relato a su placer, los blancos no hacen autocrítica pero sacan algunos trapitos al sol, y los colorados dejan pasar ocasiones y tiempo; no es facilongo con una pelota con dos dueños.
La discusión comienza antes de mover. Y la rana se sigue cocinando. Y la brecha cada vez más definida. La gente enmarca y limita su pensamiento (?) a su pertenencia partidaria. Gente que hasta hace unos días decía “aquí lo que hace falta es un Bukele y mano dura”, ahora se siente hasta agraviada por la tímida sugerencia de Orsi.
Aquellos que apoyaban a Pacheco, que luego se corrieron para Mujica y después siguieron para Cabildo Abierto para retornar en las últimas a Mujica, todos están con lo de la mano dura tipo Bukele, pienso.
Es difícil que se llegue en materia de combate del delito a lo de Bukele, pero sí se puede acercar en cuanto a restricciones de derechos.

El intento sobre el secreto bancario: gatillo fácil para DGI respecto a la privacidad y los ahorros y depósitos de la gente es preocupante en ese sentido. A la vez es demostrativo del estilo Astori del ministro Oddone. Siempre con un as en la manga o mejor dicho un cuchillo bajo el poncho. Fue Astori quien decía oponerse a propuestas locas de “las bases” y sindicatos ultras, y nos hablaba en cambio de un impuesto a la renta “para que paguen más los que ganan más”, pero que además era como en EE.UU. Nada que ver. Allá no existe Impuesto al Patrimonio (IP); acá va a ser simbólico, dijo Astori. ¡Mirá qué simbólico! Lo que hizo fue crear el gran impuesto a los sueldos, con el cual también revolcó a los jubilados, incluso en un acto contra natura como lo interpretó la corte en su momento. Y así se comenzó a acabar con toda la clase media y a deteriorarse nuestra democracia republicana, lo que es uno de los objetivos del nuevo marxismo-leninismo en tono gramsciano, tanto o más nocivo y totalitario que el modelo anterior.
Tenemos un Pit Cnt que pide impuestos a los ricos, fuera de tiempo, una mera consigna, ni saben lo que pasó en Francia o Noruega, o no lo comparan con el que aprobó Lula –que es el numen que ilumina–, pero que en realidad es un especie de “centro” para que cabecee Oddone y eventualmente Orsi y digan no a nuevos impuestos, mientras en paralelo crean ese nuevo impuesto a los ricos (impuesto a las tasaciones inmobiliarias en el exterior) que más estrictamente es otra carga para los pobres uruguayos que juntaron algún peso con su trabajo y se dieron un gusto. Los ricos ricos o lo residentes extranjeros, esos no van a pagar un céntimo.
Es para los uruguayos de a pie, los que efectivamente trabajan, que pagan todos los impuestos, viven en casas terminadas, con final de obra, no tienen viáticos ni ingresos disimulados.
Les parecerá exagerado y maniqueo: pero algo así pasó en Cuba y hoy los cubanos sirven sin derecho a protesta a los turistas extranjeros. Sin embargo pelean por un empleo en ese sector. Un triste destino.
