Desde hace una década, la planta de bioetanol de Alcoholes del Uruguay (ALUR) en Paysandú se consolidó como una pieza clave del entramado industrial uruguayo. Pero en los últimos años, su perfil se amplió más allá de la producción de etanol a partir de cereales.
Hoy, en sus instalaciones se generan dos productos que reflejan la nueva dirección de la empresa: el aceite de maíz crudo de baja huella de carbono y el AdBlue®, un aditivo automotriz que reduce las emisiones de los gases de escape en motores diésel con tecnología SCR (Reducción Catalítica Selectiva). Ambos surgen de un mismo impulso. El de diversificar, optimizar recursos y adaptarse a las demandas de una economía cada vez más verde.
“En realidad es un aceite de maíz crudo, un aceite técnico de maíz, conocido como DCO por sus siglas en inglés: Distillers Corn Oil”, explica a EL TELEGRAFO Fabiana Chialanza, gerente de operaciones de la planta en Paysandú. “Es un aceite extraído del proceso de destilación de cereales. Lo podemos vender así crudo, o enviarlo a Montevideo, a la planta de Cousa, donde se elabora biodiésel a partir de este DCO. La diferencia es que se trata de un biodiésel hecho a partir de un residuo, y por eso su huella de carbono es mucho menor”, agrega.
De residuo a materia prima avanzada
El aceite de maíz crudo que produce ALUR se exporta principalmente a Europa, donde es valorado por su origen y sus características ambientales. “Se utiliza para alimentación animal o para combustibles, mayoritariamente en Europa y Estados Unidos”, cuenta Chialanza. “En Uruguay no se usa por una cuestión más cultural. En Europa hay una política muy fuerte de reducción de la huella de carbono, y los productos elaborados a partir de residuos son muy buscados porque les permiten acceder a beneficios y créditos de carbono”, asevera.
El módulo de extracción de aceite se instaló en 2023, como parte de una reconversión interna que acompañó el cambio en las materias primas de la planta. Cuando ALUR inauguró su planta sanducera hace más de una década, el sorgo de bajo tanino era la base del proceso. Pero el cultivo perdió presencia en el país y el maíz –más abundante y con un contenido de aceite significativamente mayor– pasó a ocupar su lugar.
“En el momento en que la planta fue diseñada, el sorgo era la principal materia prima”, explica la gerente de operaciones. “Pero a medida que el sorgo de bajo tanino empezó a escasear, fuimos incorporando otras opciones. El maíz funciona perfectamente en el proceso y tiene buen rendimiento. Debido a que el maíz tiene un contenido interesante de aceite, decidimos incorporar este nuevo módulo y sumar un producto que antes estaba integrado al alimento animal que producimos, el DDGS. Hoy lo extraemos antes y lo vendemos por separado”.
El rendimiento no es elevado –entre 10 y 15 kilos de aceite por tonelada de grano–, pero el valor agregado compensa el volumen. “Es un producto que tiene buena rentabilidad porque se califica como materia prima avanzada. En Europa lo necesitan y lo importan. Es un mercado interesante, con márgenes atractivos”, afirma Chialanza. Aunque parte del aceite se ha enviado a Estados Unidos, el principal destino sigue siendo Europa.
La planta de Paysandú comercializa el DCO en dos formas: como aceite crudo o ya transformado en biodiésel a través de su socio industrial en Montevideo. En ambos casos, se trata de un subproducto de origen renovable, que encaja con las tendencias internacionales de economía circular.
AdBlue®: tecnología limpia sanducera
El segundo desarrollo innovador de ALUR en Paysandú lo representa el AdBlue®, una solución acuosa de urea utilizada en vehículos con motores diésel modernos para reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx). Aunque el producto no se mezcla con el combustible, cumple un rol esencial en los sistemas de postratamiento de gases de escape, transformando los contaminantes en nitrógeno y agua.
“Es un aditivo que se administra en el catalizador del escape. Convierte los óxidos nitrosos, que son contaminantes, en nitrógeno gaseoso y agua”, detalla Chialanza. “En Uruguay se usa sobre todo en maquinaria agrícola, camiones y ómnibus. En otros países también lo emplean vehículos particulares, pero acá el mercado está más concentrado en el transporte pesado”, dice.
El producto se comercializa bajo la marca AdBlue®, registrada en Alemania, y ALUR cuenta con una licencia oficial para fabricarlo. “Nosotros lo producimos y lo comercializa Ducsa. Antes Ducsa lo importaba –principalmente desde Chile–, pero desde 2020 lo producimos en Paysandú”, señala. “Tenemos una licencia y somos auditados todos los años por el sublicenciatario chileno, y cada cierto tiempo también por Alemania. La última auditoría fue este año, y la próxima será en 2028”. El AdBlue® se produce mediante un proceso químicamente simple, pero con altas exigencias de pureza. “La mezcla se hace con agua ultrapura y urea de calidad automotriz. Cualquier impureza podría dañar los catalizadores, por eso los controles de calidad son muy estrictos”, agrega. Parte de los análisis se realizan en el laboratorio interno de ALUR y otros en laboratorios externos certificados, que participan en contrastes internacionales.
La planta de AdBlue® funciona desde enero de 2020 y no ha detenido su producción desde entonces. “Es una planta chica, optimizada. Trabaja con un sólo operador, porque aprovechamos toda la infraestructura y los servicios del complejo de bioetanol: el laboratorio, los sistemas de agua, los servicios generales”, explica Chialanza. “Eso nos permitió reducir la inversión inicial y mantener una operación eficiente”.
El producto se envasa en tres formatos –bidones de 20 litros, tambores de 200 e IBC de 1.000 litros–, y la demanda ha crecido de manera sostenida, especialmente desde la entrada en funcionamiento de UPM2, que incrementó el tránsito de camiones equipados con tecnología Euro V. “Ahí notamos un aumento fuerte en la demanda”, confirma la gerente.
Industria en expansión
La planta de ALUR en Paysandú emplea actualmente unas 120 personas, de las cuales más de un centenar trabajan directamente en la operación industrial. La producción se mantiene las 24 horas del día, con servicios especializados de mantenimiento y laboratorio. “Este año esperamos producir entre 67.500 y 68.000 metros cúbicos de etanol, nuestra mayor producción desde que arrancamos”, señala Chialanza. “Venimos cumpliendo con el plan de producción y con dos paradas anuales de mantenimiento que hicimos más cortas de lo habitual para sostener el ritmo”.
ALUR, una empresa creada por Ancap en 2006, consolidó en Paysandú una plataforma industrial capaz de integrarse a nuevas cadenas de valor ambiental. En apenas dos años, el aceite técnico de maíz y el AdBlue® se sumaron al portafolio de productos que reflejan un cambio de época: de los combustibles fósiles hacia los bioproductos y la eficiencia energética.
“Ambos proyectos nos han resultado redituables”, resume Chialanza. “El de aceite porque abre un mercado internacional que premia la sostenibilidad, y el de AdBlue® porque sustituyó importaciones y funciona de forma continua desde el inicio. Son ejemplos de cómo se puede innovar a partir de lo que ya existe, optimizando los recursos y generando valor agregado en Paysandú”.

