Salud mental: un desafío para la sociedad que implica una transformación cultural

En el marco de las Jornadas en Salud Mental e Inclusión Social organizadas por el Polo de Salud Comunitaria y la carrera de Psicología en Paysandú y en torno al día mundial de la Salud Mental –conmemorado el 10 de octubre– se concretó la conferencia titulada “Principales desafíos de la psicología en la coyuntura actual de la salud mental”, a cargo de Luis Giménez profesor titular del Instituto de Psicología de la Salud de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República. Con nutrida participación el auditorio estuvo conformado por el equipo docente de Psicología en la sede Paysandú del Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte y un buen número de estudiantes avanzados y psicólogos de Paysandú. La presentación habilitó una reflexión profunda sobre los retos que enfrenta la disciplina en el contexto actual y el papel de la sociedad en los procesos de transformación cultural vinculados a la salud mental.
En entrevista con EL TELEGRAFO, Giménez señaló que “el desafío que implica en las circunstancias actuales abordar el tema de la salud mental, no es obviamente un desafío exclusivamente para la psicología, es un desafío que la sociedad en su conjunto tiene planteado”.
El docente apuntó que cuando Uruguay, en el 2017, todos los partidos políticos votaron la Ley de Salud Mental, instauraron un nuevo marco legal que es además “una nueva forma de concebir la problemática de salud mental y supone un cambio cultural muy importante”. Reflexionó que a veces ese cambio cultural “es más importante de lo que nos damos cuenta, porque en buena medida las sociedades modernas se han construido bajo una idea de qué es lo normal y qué es lo patológico y en cómo debían ser abordado los fenómenos que la sociedad definía como patológicos”.

En ese sentido se refirió a la lógica manicomial, como parte de un proceso social en la modernidad y que supone “no solo un modo de abordaje profesional, asistencial, de las políticas de salud en relación a este tema sino también supone un modo como las sociedades construyeron su imaginario y lo abordan”.
Reafirmó entonces que la temática y sus desafíos tienen un “componente cultural que está totalmente unido a un conjunto de prácticas sociales instituidas” y que “cuando cambiamos la normativa, por más que a nivel discursivo podemos estar apostando a una nueva forma, un nuevo modelo hay muchas cuestiones que están muy profundamente arraigadas y terminan operando como barreras o dificultades”.
Afirmó que paradógicamente “decimos hablar de salud mental, pero en realidad hablamos de patología. Hablamos de enfermedades y a veces incluso de las más graves. Enseguida nos viene la imagen de la persona fuera de sí, que se comporta en forma peligrosa para el resto, como que rápidamente activamos los imaginarios con los cuales nos hemos socializado, hemos crecido”. Superar y evitar reproducir alguna de estas lógicas es un desafío no solo para los profesionales de la psicología sino que va mucho más allá.
Giménez destacó que el desafío no se limita al ámbito profesional, sino que interpela a toda la sociedad: “No alcanza con cambiar los dispositivos asistenciales si la cultura y las actitudes sociales ante la diferencia y el sufrimiento psíquico siguen siendo las mismas. Si seguimos respondiendo con miedo o exclusión ante quien se comporta de una manera distinta, el cambio no será real”.

Practicantados y residencias como herramientas claves

Durante la entrevista, también subrayó la importancia de la formación universitaria descentralizada y el valor de los programas de practicantado y residencia en Psicología, que cumplen quince años, como herramientas para fortalecer el vínculo entre la universidad y los territorios. “Garantizar que todos los habitantes del país puedan ejercer su derecho a la educación universitaria es una responsabilidad. La apertura de la carrera en el interior permite pensar el país desde sus realidades locales”, sostuvo.
Finalmente, destacó la necesidad de mantener una actitud crítica y creativa frente a las dificultades que enfrenta el sistema de salud mental. “Hay que evitar la omnipotencia de pensar que todo se puede, pero también la resignación de creer que nada es posible. Aún en contextos con recursos limitados, existen experiencias que muestran que sí, es posible generar cambios. Hay que remangarse y meterle, porque está claro que se puede”.