Cerebros en el Tránsito: educación vial, premio didáctico y apuesta a 2026

No fue solo un concurso ni una actividad más del calendario escolar. Para más de 350 niños de escuelas públicas y privadas, Cerebros en el Tránsito terminó convirtiéndose en una experiencia completa: aprender normas, discutir hábitos familiares, presentar ideas ante otros centros y, para los equipos ganadores, cerrar el proceso con un viaje didáctico a Termas de Guaviyú.
La propuesta, impulsada por la Dirección de Tránsito de la Intendencia junto a otras instituciones y con apoyo de la ANEP, apuntó a lo más difícil de la seguridad vial, que el mensaje no quede en un folleto, sino que se transforme en conversación diaria. “Los más chicos –como remarcó el director de Tránsito, Gastón Berretta– tienen una ventaja, pues pueden convertirse en multiplicadores dentro de sus casas, preguntando, señalando y recordando lo que se debe hacer”.

DEL JUEGO A LA RESPONSABILIDAD

El programa se apoyó en una metodología simple, pero potente: la de trabajar el tránsito desde propuestas lúdicas y educativas, elaboradas en clase por alumnos de 4º, 5º y 6º año. En lugar de limitarse a repetir reglas, los grupos tuvieron que pensarlas, explicarlas y traducirlas en materiales y dinámicas.
Ese trabajo desembocó en las Jornadas Escolares Sanduceras 2025, realizadas en el estadio “8 de Junio”, donde los equipos seleccionados expusieron sus producciones y recibieron premios aportados por la Intendencia, otras instituciones y empresas privadas. Para Berretta, fue “una instancia muy positiva de aprendizaje”, tanto por el contenido como por el formato: un evento colectivo que puso a los niños en el rol de comunicadores.

EL “DESPUÉS” TAMBIÉN IMPORTÓ

A diferencia de otras iniciativas que terminan al entregar diplomas, en este caso hubo una etapa posterior. Autoridades y funcionarios de la Dirección de Tránsito regresaron a los centros ganadores para evaluar el impacto y reforzar el vínculo con los alumnos, pensados como “futuros conductores” y, sobre todo, “como promotores de hábitos seguros en el entorno familiar”.
Ese seguimiento fue clave para sostener la idea central del programa, “educar hoy para prevenir mañana”, en un contexto donde la principal preocupación sigue siendo “la siniestralidad”.

UN CIERRE CON EXPERIENCIA EN TERRITORIO

El premio final no fue solo recreativo. Los grupos ganadores de cada categoría participaron en un viaje didáctico a Termas de Guaviyú, organizado por la Intendencia, que incluyó intercambio con docentes y un cierre con salida al cine en el Mac Center Shopping. Para quienes coordinaron la actividad, el viaje funcionó como un broche simbólico al reconocer el esfuerzo y, al mismo tiempo, reforzar lo aprendido en un ámbito distinto al aula, con convivencia y conversación directa.

Lo que viene en 2026: ampliar la participación

Con el antecedente de 2025, la Intendencia prevé repetir la experiencia en 2026, con la meta de sumar más escuelas de todo el departamento y fortalecer el eje de educación vial. La lógica, aseguran desde la Dirección, es sostener una combinación de herramientas, sumando fiscalización y participación ciudadana, pero con un foco especial en la formación temprana.
El tránsito se aprende todos los días. Y a veces, empieza con una pregunta de un niño en el asiento de atrás.