Cinco familias recibieron escrituras de sus viviendas en Barrios IC

Con la presencia del intendente Nicolás Olivera y de la secretaria general Gabriela Gómez, se firmaron cinco nuevas escrituras correspondientes a Barrios IC en la Sala José Acquistapace del Palacio Municipal. La instancia permitió que familias que aguardaban desde años puedan avanzar en la regularización de su situación dominial, un paso clave para consolidar la seguridad jurídica sobre sus hogares.

La firma se enmarca en un convenio de trabajo entre la Intendencia Departamental y organismos nacionales, orientado a la regularización catastral de predios donde fueron construidos los complejos IC en Paysandú. Este tipo de procesos, que suelen requerir coordinación técnica y administrativa, apuntan a ordenar la documentación de cada propiedad y dejarla al día en lo registral.

Según se informó, algunas familias esperaron más de 35 años para llegar a esta instancia. En varios casos, el camino comenzó con compromisos de compraventa firmados en las décadas de 1980 y 2000, y culmina ahora con la formalización a través de la escritura.
Tras la firma, vecinos expresaron su alivio por el avance, indicando que “fueron muchos años de espera para poder regularizar nuestra situación”.

Las cinco escrituras firmadas corresponden a distintos complejos IC del departamento: dos al Barrio IC 10, una al IC 37, una al IC 20 y una al IC 51. Desde la Intendencia se destacó que este tipo de instancias forman parte de un trabajo sostenido para avanzar caso a caso, de acuerdo con la situación documental de cada familia y cada predio.

La regularización no es solo un requisito formal sino que permite que cada vivienda tenga su situación correctamente asentada y respaldada. En términos prácticos, contar con escritura y documentación ordenada facilita trámites posteriores y reduce la incertidumbre que suele generarse cuando existen registros incompletos o situaciones arrastradas durante años.

EL ORIGEN DE LOS BARRIOS IC

Desde la Intendencia recordaron que los barrios IC fueron creados a partir de un convenio entre la Intendencia y el entonces Banco Hipotecario del Uruguay. En ese esquema, la Intendencia aportaba la tierra, el Banco otorgaba el crédito y los participantes contribuían con la mano de obra, un formato que impulsó el acceso a la vivienda y dio lugar a complejos que hoy forman parte de la trama urbana sanducera.