El síndrome de crecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) es un cuadro variado producido por un número excesivo y/o alteración en el tipo de bacterias presentes en el intestino, habitualmente en el intestino delgado, que puede producir diversos síntomas gastrointestinales inespecíficos como distensión y dolor abdominal. El SIBO consiste en la presencia de bacterias específicas del colon en el intestino delgado en cantidades mayores a 103 UFC/mL (Unidades Formadoras de Colonias por mililitro), con impacto en el equilibrio de las bacterias en el intestino delgado y síntomas gastrointestinales. Los pacientes con SIBO producen hidrógeno en exceso debido a la fermentación de los carbohidratos consumidos.
El SIBO puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en mujeres, debido a su mayor prevalencia de intestino irritable, condiciones hormonales y tiroideas que predisponen al SIBO.
Cuadro clínico: síntomas inespecíficos como distensión, dolor abdominal, náuseas, flatulencia, saciedad precoz y alteraciones del ritmo intestinal (diarrea o estreñimiento). Casos avanzados: malnutrición y adelgazamiento
Factores de riesgo
Dieta occidental, estilo de vida sedentario, estrés crónico, síndrome de intestino irritable, intoxicaciones alimentarias; mala movilidad intestinal (obstrucción intestinal por cirugía), diabetes; uso excesivo de antiácidos (Omeprazol), uso de antiinflamatorios; mala salud bucal, falta de jugo gástrico, alergias; endometriosis, lupus, celiaquía.
Tipos de SIBO
SIBO de hidrógeno: Cursa con proliferación excesiva de bacterias que generan gas hidrógeno, con diarrea.
SIBO de metano: sobrecrecimiento de arqueas metanogénicas, genera constipación.
Diagnóstico
Paraclínica básica, hemograma, metabolismo del hierro. Seguir una secuencia diagnóstica para descartar otras causas similares (enfermedad celíaca). Si hay anemia severa o diarrea crónica estudiar con endoscopías del tubo digestivo.
El método diagnóstico de elección es la prueba de aliento para SIBO. Consiste en administrar por vía oral un azúcar sustrato (lactitol) y recolectar el aire espirado a distintos tiempos (cada 30 minutos), para determinar así la cantidad de hidrógeno y/o metano exhalado en el aliento.
Tratamiento: Un 70% responde. Eliminar alimentos que producen fermentación, como trigo, centeno, cebolla, el ajo y varios tipos de legumbres. Se agrega: rifaximina como antibiótico intestinal y probióticos. Gestión del estrés.
Conclusión
El SIBO parece ser una condición cada vez más frecuente y debe considerarse en pacientes con cuadros digestivos que presenten sintomatología compatible. En casos más severos, el SIBO se asocia a deficiencias nutricionales –como vitamina B12, vitaminas liposolubles, hierro, tiamina y niacina– las cuales requieren identificación precoz y suplementación adecuada para evitar complicaciones.


