Con un predio colmado de público, espectáculos parejos en el ruedo y una respuesta que superó las inclemencias del tiempo, el Festival de la Copla y el Corcovo cerró su más reciente edición dejando un balance alentador para la organización. Aun con una programación readecuada y bajo la amenaza de lluvias, más de 3.000 personas pasaron por el predio, confirmando la vigencia de una de las tradiciones criollas más convocantes del litoral. La flamante presidenta de la comisión organizadora, Marga Retamar, realizó un balance positivo del festival y destacó el crecimiento sostenido de la propuesta. En diálogo con EL TELEGRAFO, señaló que “la verdad es que es un cierre positivo de la copla. Si bien todavía estamos afinando los números, podemos decir que fue una copla buena”.
Retamar subrayó especialmente el acompañamiento del público durante todo el fin de semana, incluso frente a las condiciones climáticas adversas del sábado. “El público acompañó mucho. A pesar de que el sábado tuvimos una llovizna intermitente, la gente se quedó, no se fue. Eso para nosotros es muy importante”, afirmó. En tanto, valoró que el domingo “fue un día precioso de jineteada, con un festival muy parejo, tanto en el ruedo como en el predio”.
La presidenta reconoció que siempre hay aspectos a mejorar y que la organización toma muy en cuenta la opinión del público. “Los festivales los hacemos para la gente, por eso escuchamos sus comentarios. Pero la verdad es que estamos contentos con todo lo que ha crecido la copla y cómo sigue creciendo año a año”, expresó.
En ese sentido, destacó que, pese a la suspensión previa y a la incertidumbre generada por los pronósticos climáticos, el balance general fue positivo. “Vimos público nuevo, gente que se fue con un buen sabor del festival y prometiendo volver. Eso nos deja realmente muy conformes”, indicó.
Retamar admitió que los números finales fueron inferiores a los de una copla de tres días, algo que consideró comprensible. “Mucha gente mira el pronóstico y, si venís de lejos, eso te asusta un poco. Aun así, la gente que fue el sábado no nos abandonó en ningún momento y estamos muy agradecidos. El domingo también tuvimos público acampando desde el miércoles en el predio de la exposición”, remarcó.
Finalmente, señaló que la suma de públicos y el clima general vivido durante el festival dejan a la organización con un saldo altamente positivo. “Sabemos que todo es un combo y que una cosa va acompañada de la otra. Eso es lo que más nos deja conformes y con ganas de seguir haciendo y mejorando”, concluyó.
En el plano competitivo, el festival también dejó definiciones destacadas tanto en la jineteada como en las pruebas de rienda y las tropillas. En la jornada del domingo se entregaron los principales premios de la jineteada, consagrándose Álvaro Malzoni (Young) en el primer lugar, seguido por Mario Bonifacino (Maldonado), Maurilio Rivas (Cerro Chato), Esteban Bandera (Valentín), Mariano Pereira (Tacuarembó) y Martín Maysonnaba (Mercedes). Además, el reconocimiento al Mejor Jinete fue para Mario Bonifacino, quien tuvo una actuación sobresaliente a lo largo del certamen.
En las pruebas de rienda menores, el primer puesto fue para Cristian Prestes, mientras que el segundo lugar correspondió a Valentino Villanueva. En tanto, en las pruebas de rienda mayores, se impuso Sebastián Gómez, seguido por Jonathan Hidalgo y Pilar Escobar. Por su parte, el sábado se desarrolló la competencia de tropillas, donde el primer premio fue para Los Diablos, de Martínez y Meireles (Piedra Sola – PDÚJ). El segundo lugar quedó en manos de Los Horneros, de Luis Jorge (Soriano), y el tercero fue para La Remendada, de Nicolás Díaz (Río Negro). Completaron la clasificación El Abuelo, de Hermanos Lima (Río Negro), y El Laurel, de Mauricio Troisi (Durazno).
Asimismo, el reconocimiento al Mejor Potro fue para Baya montada en basto por Agustín Rojas, perteneciente a la tropilla “Los Diablos”, en la competencia del sábado, cerrando un fin de semana que combinó destreza, tradición y una destacada respuesta del público.

