Gensa destacó importancia de plantar árboles en la ciudad y sus beneficios

Días pasados el grupo Gensa de Paysandú brindó una charla sobre la importancia de la plantación de árboles en los jardines y en la ciudad, en el marco de otra edición de la Fiesta de la Prensa.
“Raíces de mi ciudad” abarcó información que muchos de los presentes desconocíamos acerca de los árboles y el rol que cumplen en el ornato público y en nuestros hogares, así como la forma correcta de elegir qué debemos plantar de acuerdo con el suelo que tengamos, el tamaño que tendrá la raíz y el ancho y alto que llegará a tener la copa.
“Nosotros tenemos un gran amigo. El gran amigo es el árbol”, comenzó diciendo el silvicultor e integrante de Gensa, Pablo Silchenko.
“Los árboles sienten, oyen, se comunican y se ayudan”

“Hay personas que sin ningún cargo de conciencia cortan a machetazos los árboles. Los árboles sienten, oyen, se comunican y se ayudan. Ayudan a los más chicos y sostienen a los más viejos. Lo descubrió Suzanne Simard de Canadá”. Simard afirma que “hay otro mundo debajo de la tierra; un mundo de infinitos caminos biológicos que conectan árboles y les permiten comunicarse”.

Los hongos pertenecen al reino fungi “que no es planta ni animal, es un reino único. En las raíces de los árboles están las micorrizas, que son una asociación simbiótica entre éstas y ciertos hongos del suelo”. Estos hongos se conectan a las raíces extendiendo una red muy fina por el suelo y esa red ayuda al árbol a absorber más agua y nutrientes, principalmente fósforo y nitrógeno.

“¿A cambio de qué? Este reino no tiene fotosíntesis, por ende, no puede desarrollar los azúcares necesarios para vivir, entonces el árbol le proporciona esos azúcares producidos por la fotosíntesis. Aparte, se comunican por las raíces con los demás árboles”. De este modo, esa red de hongos facilita el transporte de agua y minerales de un árbol que tiene suficiente hacia otro que le faltan; enviar azúcar y carbono e incluso pueden enviarse advertencias químicas cuando son atacados por insectos, por ejemplo, para que puedan activar sus defensas antes.

LOS MÁS RESISTENTES DE LA NATURALEZA

Silchenko señaló además durante la charla, que “los árboles son los más resistentes de la naturaleza. Han pasado todas las eras y ellos siguieron”. Un ejemplo de ello son los ejemplares de Ginko biloba en Hiroshima que sobrevivieron a la bomba en 1945 y hoy son el símbolo de la esperanza y resiliencia.

ARBOLADO URBANO

En lo que concierne al arbolado urbano, el silvicultor de Gensa opina que “con estos conocimientos de que el árbol es un ser vivo, no es agarrar y plantar un árbol acá, mañana creció y lo corto. Estás matando un ser vivo. En un piso de hormigón, la raíz no tiene lugar a dónde ir. Cuando nosotros vamos a plantar un árbol, interioricémonos con el árbol; de dónde es, qué tipo de suelo, qué tipo de ramas tiene, qué copa tiene y qué raíces, porque eso después va a tener consecuencias en mi casa, en mi edificación. Nosotros siempre estamos para informar porque a veces vemos que la gente compra árboles que serán un problema para la persona y para la ciudad. Como una vez se le ocurrió a alguien traer en el 1800 la gleditsia (exótica muy invasora) para hacer alambrados, la llamada espina de Cristo. Hoy por hoy hay un enorme problema con ese árbol porque hace desaparecer al bosque nativo. Lo mismo sucede con el paraíso, el ligustro, grateus, mora, madreselva, fresno. Todos esos árboles tienen condicionantes climáticas específicas”.

En su presentación, describió algunos de los beneficios que aportan los árboles urbanos. Entre ellos: “protegen la biodiversidad incluyendo el hábitat para aves migratorias y polinizadores; refrescan la ciudad de 2-4 grados Fahrenheit; filtran hasta un tercio las partículas contaminantes dentro de los 250 metros de proximidad del árbol; manejan el agua pluvial manteniendo contaminantes fuera de nuestros arroyos y reduciendo el riesgo de inundación; reducen los niveles de obesidad al incrementar la actividad física como caminar; reducen el estrés al ayudar a interrumpir patrones mentales que conducen a la ansiedad y depresión y además incrementan el valor de la propiedad en los vecindarios”.