La caída del Graf Spee y el Frigorífico Anglo como emblemas históricos

Entre las múltiples actividades culturales que ofrece EL TELEGRAFO durante el mes de enero en la 38ª Fiesta de la Prensa, se destacó la charla brindada por Atilio Cerini sobre la caída del acorazado de bolsillo Admiral Graf Spee y el Frigorífico Anglo. Sin dudas, una instancia que evidenció el interés y avidez del público por los temas a tratar, ya que la sala 1º de Julio quedó desbordada, incluso con gente de pie en el patio colonial.

Durante poco más de una hora, el público pudo recorrer la historia del Graf Spee, un “acorazado de bolsillo alemán” que operó para la Kriegsmarine en la Segunda Guerra Mundial, famoso por la Batalla del Río de la Plata en 1939. La exposición fue muy dinámica, acompañada con videos conteniendo imágenes reales de la época hasta la actualidad.

La denominación de “acorazado de bolsillo” se debía a que excedía a los cruceros pesados pero no era un acorazado completo. Fue diseñado para ser rápido y poderoso contra buques mercantes y estaba equipado con seis cañones principales de 28 cm y una batería secundaria de 15 cm, además de tecnología avanzada como radar y un telémetro preciso con un alcance de 10–15 km, con una precisión de 50 metros.

En dos meses y medio, este buque alemán envió al fondo del mar nueve barcos y había tomado a sus tripulantes como prisioneros.

La Batalla

El 13 de diciembre de 1939, el Graf Spee divisó las siluetas de tres navíos de guerra frente a Punta del Este. El capitán Hans Langsdorff interpretó que escoltaban un convoy comercial, por lo que decidió atacar. Sin embargo, se trataba de tres cruceros, el Exeter, el Ajax y el Achilles, encomendados por los ingleses para dar caza al Graf Spee. Tras el primer disparo lanzado por el buque alemán, el combate se volvió despiadado. El Achilles y el Ajax eran más rápidos que el Spee, pero este dispuso del mayor alcance y calibre de sus cañones.

Los cruceros livianos contraatacaron, colocándose a ambos lados del “acorazado de bolsillo”, logrando acertarle en el casco y la cubierta. De esa forma, aunque este logró provocar graves daños al Exeter, también sufrió averías importantes. El comandante Langsdorff ordenó desplegar una cortina de humo para ocultar su nave y, después de algunas horas, el Graf Spee se dirigió hacia la costa uruguaya, perseguido por el Achilles y el Ajax. El intercambio de disparos, sin embargo, continuó durante ese día. En la tardecita, el Spee se dirigió hacia Montevideo, lo cual fue interpretado como la intención de refugiarse en el puerto de un país neutral para realizar reparaciones. ¿Sería bienvenido en Montevideo? Si bien Uruguay había declarado su neutralidad en la guerra, en el país predominaban las simpatías hacia Francia y Gran Bretaña. Apenas parte de la pequeña colonia de ascendencia germana, más algunos grupos menores de tendencias fascistas, apoyan al régimen de Hitler. El gobierno uruguayo designó una comisión para inspeccionar los daños y decidir sobre el tiempo que podía permanecer en puerto. El Graff llegó prácticamente destruido; los tripulantes heridos fueron derivados a los hospitales Militar, Italiano y Pasteur, mientras que se permitió sepultar los muertos en el Cementerio del Norte. Algunos tripulantes que sobrevivieron sigilosamente se pasaron al barco mercante Tacoma, y hubo quienes regresaron a Alemania para volver a participar de la guerra. Uruguay, teniendo en cuenta la XIII Convención de La Haya, otorgó 72 horas para que el buque completara sus reparaciones y abandonara el país.

Pero el Graf Spee fue finalmente hundido por su propio capitán para evitar su captura y ardió durante varias horas a la altura de Punta Yeguas. Este evento fue crucial y dejó un legado histórico y arqueológico en Uruguay que incluye el águila nazi de popa rescatada (por la que aún continúa la controversia). El final de su capitán, Hans Langsdorff no fue menos dramático, escribió una carta a su esposa para luego envolverse en la bandera alemana y suicidarse.

El Frigorífico Anglo

Desde su lugar en Fray Bentos, el Frigorífico Anglo contaba con las procesadoras de productos cárnicos más importantes de América del Sur. Cumplió un importante papel en la producción y suministro de corned beef a las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial. Exportaba en grandes cantidades a Europa, sobre todo a Inglaterra para abastecer a las tropas, lo cual era una preocupación para los alemanes, pese que Uruguay mantenía una posición neutral. En un proceso que se cumplió entre 1922 y 1924, un grupo empresarial con capitales mayoritariamente británicos adquirió la empresa Liebig Extract of Meat Company (antigua firma alemana creada en 1865 que daba trabajo a 10.000 personas en el último tercio del siglo XIX), la cual pasó a denominarse “Frigorífico Anglo del Uruguay”.

A fines de la década de 1960, fue nacionalizado y adquirido por el Estado, pasando a denominarse “Frigorífico Fray Bentos”, aunque popularmente se le continuó llamando Frigorífico Anglo. A fines de los años setenta, en plena declinación, con secciones cerradas y con una drástica reducción del personal, clausuró sus actividades, lo que afectó la vida económica y productiva de Fray Bentos. Luego de estudios realizados por técnicos del MGAP, se llegó a la conclusión de que la reactivación no era posible debido a que los equipos eran demasiado obsoletos y los altos costos que traería aparejada la reconstrucción de la empresa por las exigencias del mercado internacional de productos cárnicos.

Abandonado el reclamo de reactivación, la Intendencia reclamó al Ejecutivo la fábrica, el barrio Anglo y una importante cantidad de terrenos circundantes (274 hectáreas y más de 200 viviendas). Al final del primer período de gobierno del presidente Julio María Sanguinetti, la fábrica y el barrio fueron cedidos a la Intendencia de Río Negro, la que comenzó un largo proceso de adecuación de la antigua empresa y su entorno.

Por iniciativa del intendente Mario Carminatti se creó el Parque Industrial Municipal, que ofició de vivero de empresas; se mejoraron algunos servicios del barrio Anglo y se sentaron las bases de lo que primero fue un recorrido histórico-turístico por la fábrica y que luego culminaría con la creación del Museo de la Revolución Industrial. El 5 de julio de 2015 el Frigorífico Anglo del Uruguay fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.