Debido a los últimos cortes de luz y fallas de servicio de UTE, la Agrupación de Funcionarios de UTE (AUTE) emitió un comunicado en el que asegura que no se trata de casualidades sino de “una política sostenida de recortes, desinversión y vaciamiento de áreas clave de la empresa”.
El incendio del 7 de diciembre en la estación MVJ “donde se vio afectado un transformador de alta tensión”, así como “el aumento exponencial de fallas en la red eléctrica como consecuencia de la alta demanda de energía a fin de año”; y “los severos daños provocados por el temporal del 10 de enero”, no deberían sorprender.
Estos hechos para AUTE “ocupan titulares y sorprenden” a la población cuando el servicio eléctrico falla. “Sin embargo, no sólo no son una sorpresa, sino que confirman, de la peor manera, advertencias que venimos realizando de forma sistemática desde hace más de diez años y que han sido sistemáticamente ignoradas”, agrega.
Según el texto en años anteriores ya habían denunciado cuestiones como “la pérdida de puestos de trabajo, la reducción de la plantilla, la falta de ingreso de personal y el avance de las tercerizaciones, que no resuelven los problemas estructurales y debilitan a la empresa pública”.
A pesar de esto también remarcan que “la gran mayoría de los servicios afectados fueron restablecidos gracias al compromiso y el esfuerzo extraordinario de los trabajadores y trabajadoras, que han cumplido jornadas de hasta 16 horas diarias, trasladándose desde distintos puntos del país para cubrir las zonas más afectadas, lejos de sus hogares, bajo condiciones climáticas adversas y asumiendo riesgos en contextos operativos extremadamente exigentes”.
“Un aumento real del presupuesto y de la inversión pública para renovar y fortalecer el sistema eléctrico”, “recursos suficientes que garanticen condiciones de trabajo seguras y adecuadas” y “el ingreso inmediato de personal para cubrir la enorme cantidad de vacantes existentes”, están entre las principales demandas del sindicato.
Para cerrar, AUTE lanzó una advertencia: “Si no se cambia el rumbo, estos episodios no serán excepcionales, sino cada vez más frecuentes, y las consecuencias las seguirá pagando la población”.

