No puede hablarse de una “invasión” de Estados Unidos a Venezuela, sino que se trató de una “extracción” para un requerido por la Justicia norteamericana como narcotraficante criminal. En realidad una invasión es la que está ejecutando Rusia en Ucrania y la pérdida de soberanía la protagonizan Venezuela y el gobierno chavista, al contar en su territorio con militares cubanos e iraníes, así como supuestas inversiones chinas y de Rusia en áreas estratégicas.
No expreso esto para pelearme con nadie, y mucho menos con amigos, a quienes conozco y respeto. Siempre tuvimos buena relación y la seguimos teniendo, aunque después de lo que me pasó no nos hayamos vuelto a ver. Justamente por eso hablo desde el respeto, no desde el enojo. Respecto a lo que pasó en Venezuela y a todo este discurso que defiende a Maduro, a Fidel Castro, a Rusia o a China, yo me pregunto algo muy simple: si esos países son tan buenos y están tan bien manejados, ¿por qué nadie se va a vivir ahí? Yo, por lo menos, no conozco a nadie de Paysandú que se haya ido a China a vivir. No conozco a nadie que se haya ido a Cuba y se haya quedado. Y de Venezuela, ni hablar: todos salen corriendo. Lo que sí veo es gente acá, desde la comodidad, con banderas de Cuba, gorritos, consignas lindas y discursos románticos. Mucho “Cuba libre”, mucha pose, pero a la hora de hacer las valijas, todos apuntan para el mismo lado: España, Estados Unidos, países que justamente no son esos que defienden con tanto entusiasmo. Yo no veo multitudes queriendo ir a vivir a países de izquierda. Veo lo contrario: veo gente escapando del hambre, de la falta de libertad y de la miseria. Y eso no es un relato, es la realidad. Defender desde afuera es fácil; vivirlo, nadie quiere. También estoy en desacuerdo con la postura que ha tenido el gobierno de Yamandú Orsi y el propio presidente en sus declaraciones a propósito de este tema.
David Doti
