Los cambios recientes en la Contribución Inmobiliaria de la Intendencia de Paysandú generaron consultas y reclamos, en particular entre los padrones de mayor valor. De acuerdo con los contadores Martín Thomasset (director general de Administración) y Alejandro Mega (director de Hacienda), junto con el coordinador de Gabinete Manuel Appratto, las modificaciones combinan tres componentes: ajustes en el esquema de bonificaciones por franjas, unificación del tratamiento entre zonas urbanas y suburbanas, y mejoras en beneficios por “buen pagador”.
SOBRE QUÉ VALOR SE CALCULA
La contribución se calcula sobre el valor catastral del inmueble, determinado por Catastro, y no sobre el valor de mercado. En general, las valuaciones catastrales se ubican por debajo del precio de compraventa, lo que incide en el monto final del tributo.
Se parte de una alícuota de referencia del 1,1% sobre el valor catastral, pero el elemento determinante del pago final es el sistema de bonificaciones, que reduce la carga del impuesto y genera lo que se denomina “tasa efectiva”.
La “tasa efectiva” –la alícuota luego de aplicar bonificaciones– puede ir desde 0% hasta un máximo definido por el tramo de mayor valor. En el esquema anterior, el máximo era 0,77%; en el esquema actualizado pasa a 0,99%.
“Cambiamos solamente en las escalas más altas de valor real; aumentamos el impuesto”, explicó el equipo económico. “Antes era entre el 0% y el 0,77% y ahora entre el 0% y el 0,99%. Solamente afecta a los padrones de las franjas más altas y de mayor valor real”.
En esa línea, señalaron que el incremento está asociado a la reducción de bonificaciones en los tramos superiores. “Las dos franjas de mayor valor real subieron la tasa del 0,77 al 0,99 porque se reduce la bonificación; solamente en esas dos franjas”.
El máximo, indicaron, equivale a “hasta el 0,99% del valor catastral. Se toma el 1,1% y se aplica una bonificación del 10%, lo que deja una tasa efectiva cercana a 0,99%”.
CÓMO FUNCIONA EL “FRANJEO”
El sistema de franjas, descrito como “franjeo”, se vincula al valor del inmueble. En términos generales, los inmuebles de menor valor acceden a bonificaciones más altas –que pueden llegar a una exoneración total–, mientras que los de mayor valor reciben bonificaciones menores.
Thomasset, Mega y Appratto explicaron que “es una forma indirecta de crear una escala progresiva”; a los padrones de menor valor “se les bonifica más” y a los de mayor valor “se les bonifica menos”.
También indicaron que existe una “franja cero”, pues “los padrones valorados en menos de 306 mil pesos de valor real” –unos 7.500 dólares– no pagan tributo. “Paysandú es el único departamento en el que hay propietarios a quienes no se les cobra contribución, que están en la franja cero”, afirmaron. “La siguiente franja ascendente tiene el 90% de exoneración”, agregaron.
La modificación que produce aumentos, remarcaron, está concentrada en los tramos superiores, al reducirse la bonificación, lo que aumenta la tasa efectiva.
UNIFICACIÓN URBANO–SUBURBANO
Uno de los puntos principales es la unificación del régimen entre zonas urbanas y suburbanas. Los padrones suburbanos aparecen, en muchos casos, con valuaciones catastrales bajas en comparación con los urbanos, debido a metodologías antiguas y a criterios de evaluación asociados a la distancia al centro. En áreas suburbanas, además, hubo un crecimiento de desarrollos residenciales –incluidas unidades en propiedad horizontal y urbanizaciones privadas– donde la diferencia de valuación resulta relevante para el cálculo del tributo.
Ante esa realidad, se adoptó como primera medida igualar alícuotas y escalas de bonificación entre urbano y suburbano. Aun con esa unificación, indicaron, muchos padrones suburbanos siguen tributando menos que los urbanos en situaciones comparables, porque el valor catastral sobre el que se aplica el impuesto continúa siendo menor.
Como efecto concreto de la unificación, 2.793 padrones que antes pagaban una tasa fija pasaron a no pagar contribución al ingresar en la franja con 100% de bonificación. Según explicaron los integrantes del equipo económico, se trata principalmente de padrones de bajo valor, como chacras con vivienda modesta.
En cuanto a aumentos, 356 padrones pagarán más como resultado de la unificación; 721 pagarán lo mismo. Además, en la zona urbana, un universo aproximado de 6.000 padrones registró un aumento asociado a las franjas superiores.
“BUEN PAGADOR”: AMPLIACIÓN DE BONIFICACIONES
Otro componente es la actualización de la bonificación por “buen pagador”. Se agregó un 5% para contribuyentes al día bajo criterios temporales, en particular para quienes hayan estado al día en los últimos 10 años.
“Mejoramos las bonificaciones de buen pagador, dando un 5% a todos aquellos contribuyentes que estuvieran al día en los últimos 10 años”. Esto, señalaron, benefició a padrones que antes no contaban con bonificación.
También explicaron un ajuste en los requisitos y un mantenimiento de beneficios mayores para quienes sostienen una regularidad histórica: antes el 5% alcanzaba a quienes estaban al día “del 2000 en adelante”, y ahora se reconfiguró para contemplar los últimos 10 años. “Y hay un núcleo duro que viene del ‘95 al día que tiene una bonificación del 15, que se la mantuvimos”, indicaron.
RECAUDACIÓN
La Contribución Inmobiliaria recauda entre 160 y 200 millones de pesos anuales, dentro de un presupuesto departamental del orden de 3.700 millones considerando transferencias y recursos propios. Con los cambios en contribución (neto), el incremento estimado se ubica en el entorno de 24 a 25 millones de pesos.

