Camping Cuna del Sol revitaliza predio en la desembocadura del San Francisco

En la desembocadura del arroyo San Francisco con el río Uruguay, y cercano a la Autobalsa, funciona el camping Cuna del Sol, un emprendimiento privado de carácter familiar que en pocos meses logró consolidarse como una nueva opción para quienes buscan naturaleza, pesca y tranquilidad.
El predio, de tres hectáreas y media, se encuentra rodeado de bosque nativo y cuenta con barrancos, una pequeña playa y un muelle para embarcaciones livianas como lanchas y botes. La iniciativa es impulsada por Adolfo “Fito” Hümmerich, quien alquila el lugar y decidió recuperarlo con el objetivo inicial de contar con un espacio para acampar y disfrutar del río.

“Yo tengo obsesión con el río, me puede, de toda la vida”, explicó a EL TELEGRAFO Hümmerich sobre el origen del proyecto, que comenzó a concretarse en noviembre pasado, previo al inicio de la temporada.
El camping tiene un costo de 100 pesos por persona mayor de 12 años y 200 pesos por carpa por día. Ofrece servicio de luz eléctrica, duchas (sin agua caliente por el momento), fogones con parrillas, un pequeño almacén con productos básicos y guardería para embarcaciones. También dispone de kayaks y un bote para pesca costera.

Según señaló Hümmerich, la respuesta del público superó las expectativas iniciales. “Nos hemos desbordado los fines de semana. La verdad que no esperábamos la respuesta”, afirmó. Entre los visitantes recientes mencionó turistas de Buenos Aires, así como personas provenientes de Nueva Zelanda, Francia y España que llegaron tras encontrar el lugar en Internet.

Uno de los servicios diferenciales es una carpa inflable equipada para glamping, que funciona como alojamiento premium dentro del predio. Cuenta con frigobar, sommier inflable de dos plazas, ventilador, estufa a leña, aire acondicionado y baño químico privado. Su costo es de 1.200 pesos los días de semana y 1.500 pesos los fines de semana.

El emprendimiento continúa en proceso de ampliación y mejora. La familia trabaja en la limpieza del terreno –sin intervenir el arbolado nativo– y proyecta sumar más servicios, entre ellos agua caliente en duchas antes de la próxima temporada turística.
Entre las dificultades mencionadas figuran aspectos reglamentarios vinculados a embarcaciones y la provisión de agua potable, ya que el predio se abastece mediante pozo. También la creciente del río representa un desafío: si bien estiman que el predio soporta hasta cinco metros sin afectación directa, el acceso puede cortarse con niveles menores.

Pese a ello, Hümmerich asegura que el balance es positivo y que el objetivo es seguir consolidando el lugar como un espacio sencillo y familiar, con fuerte identidad vinculada al río.