En Plaza Artigas se desarrollan clases abiertas de tai chi, una práctica corporal de origen chino orientada a mejorar el equilibrio, la concentración y el bienestar general. La propuesta está a cargo del profesor Nelson De Agustini y se lleva adelante tres veces por semana, con acceso libre para personas de todas las edades.
Las clases se dictan los lunes, miércoles y viernes desde las 8 de la mañana en la plaza, y forman parte de un conjunto de actividades que el docente retomó este año, tanto en espacios públicos como en ámbitos cerrados. De Agustini explicó que la iniciativa busca acercar la disciplina a la comunidad y permitir que quienes no la conocen puedan experimentar la práctica antes de integrarse de manera estable. “Pueden ir, conocer, tomar una o dos clases sin ningún costo”, indicó.
El profesor señaló que el tai chi no presenta restricciones etarias y que a las clases concurren tanto personas adultas mayores como personas jóvenes y de mediana edad. “Esto no tiene edad”, afirmó, al referirse a la diversidad de participantes que se acercan a practicar.
Según explicó, los objetivos que persiguen quienes asisten varían de acuerdo a la etapa de la vida. En el caso de las personas mayores, el interés principal está vinculado a la mejora del equilibrio y la fuerza corporal. “La gente lo que está buscando es mejorar el equilibrio”, expresó, y agregó que esos avances se vuelven notorios con la continuidad de las clases, especialmente en la estabilidad y la fuerza en las piernas.
Entre los participantes más jóvenes, el tai chi aparece asociado a la necesidad de reducir el estrés y desacelerar el ritmo cotidiano. “Lo que están buscando es salir un poco del estrés”, señaló De Agustini, al explicar que la práctica apunta a favorecer la concentración, la atención plena y el control de la respiración. “Vivimos no el hoy sino el mañana”, reflexionó, y sostuvo que el tai chi permite “bajarte las revoluciones” y centrar la atención en el momento presente.
El docente subrayó que el tai chi debe ser experimentado para comprender su alcance. “No es lo mismo que mirar”, afirmó, y remarcó que solo a través de la práctica es posible conocer el trabajo corporal y respiratorio que propone la disciplina.
Además de tai chi, De Agustini dicta clases de chikung, una práctica con un enfoque más terapéutico y vinculada a la medicina tradicional china. “Es más específico”, explicó, y señaló que forma parte de una de las ramas fundamentales de ese sistema médico ancestral.
Si bien el tai chi no cuenta con una larga trayectoria en la ciudad, el profesor destacó que el interés ha ido en aumento.
“La gente se está interesando cada vez más”, afirmó, y valoró la posibilidad de utilizar espacios públicos como la plaza para facilitar el acceso y la participación.


