La joven hija de sanduceros Camila Acosta Lemes, fue recientemente distinguida con una beca completa en Dartmouth College, una de las universidades que integran la Ivy League. La institución está ubicada en Hanover, en el Estado de New Hampshire, al noreste de Estados Unidos, y es reconocida a nivel mundial por su alto nivel académico.
Camila Acosta compartió detalles con EL TELEGRAFO del exigente proceso que atravesó para alcanzar uno de sus mayores sueños académicos.
Nacida en Hialeah (condado Miami-Dade, Florida) y criada en Miami, Camila mantiene intacto su vínculo con Uruguay. “Mi papá es salteño, mi mamá es sanducera y actualmente vivo en Miami”, cuenta. Aunque su vida transcurre en Estados Unidos, asegura que Paysandú ocupa un lugar especial en su historia personal. “He ido cuatro veces, me encanta ir. Cada vez voy por unas dos semanas. A mí me encanta porque no tengo familia aquí en los Estados Unidos, entonces siempre es divertido estar con todos mis tíos, tías y primos”.
UN PROCESO EXIGENTE
La beca que obtuvo –QuestBridge National College Match– está dirigida a estudiantes de alto rendimiento y bajos ingresos. “Para calificar para esta beca tengo que ser de bajo ingreso. Califiqué antes del límite que dieron”, explicó.
El camino no fue sencillo. “Tuve que escribir dos ensayos, uno de 800 palabras y otro de 500 palabras, y tuve que escribir sobre todas las cosas y actividades que yo había hecho después de la escuela”, relató. Además, debió postularse a siete universidades y ordenarlas según su preferencia. “Apliqué a siete universidades y las tuve que poner en orden de mis preferidas y me aceptaron en mi número cinco”.
Todas eran instituciones con las que soñaba desde niña. “Las siete fueron escuelas que yo he soñado desde que tuve como cinco años”, confesó.
La beca cubre los cuatro años completos de estudios universitarios, pero exige excelencia sostenida. “Si yo fallo en mis notas o hago algo mal, me la sacan. Si ven que al fin de este año ya no estoy poniendo más ganas, me sacan esa beca”, afirmó.
MÁS DE 300 HORAS DE SERVICIO
Uno de los pilares de su postulación fue su compromiso comunitario. Camila acumuló más de 300 horas de servicio.
Se formó en el programa de Bachillerato Internacional (IB) y actualmente se desempeña como tesorera de la organización sin fines de lucro HerFuture (enfocada en impulsar la representación de mujeres en los sectores de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), así como de Embrace Animal Advocacy (une a profesionales veterinarios, defensores y amantes de los animales para proteger la salud animal y el vínculo humano-animal).
Además, brinda tutorías de inglés para estudiantes que preparan el examen SAT (Scholastic Assessment Test, prueba estandarizada fundamental para la admisión universitaria en Estados Unidos).
“Iba después de la escuela una o dos horas por día durante dos años y ayudaba en la oficina y a los maestros. Llamaba a los padres, vendía uniformes para la escuela”, detalló.
En apoyo al club de defensa de los animales, durante los incendios en California, colaboró en la organización de una venta solidaria. “Cocinamos dulces y fuimos a un parque local y vendimos por dos o tres horas. Ganamos todo ese dinero y lo mandamos a refugios de animales en California”, recordó.
Además, el último verano boreal realizó una pasantía en una oficina de abogados, experiencia que terminó de definir su vocación. “Fui ocho horas cada día por cinco semanas, de lunes a viernes. Me enseñaron de todo: los documentos que tienen que leer, el proceso, cómo llaman a los clientes cuando van a la corte. Ahí aprendí muchísimo”.
Esa vivencia fue determinante. “Ahí es cuando estuve más segura de que sí quiero ser abogada en el futuro, aunque sea un proceso largo y difícil. Quiero poner todas las ganas y ser abogada”.
PSICOLOGÍA PRIMERO, DERECHO DESPUÉS
En Dartmouth cursará Psicología con orientación Pre-Derecho, ya que en Estados Unidos el sistema exige completar primero una carrera de grado antes de acceder a la escuela de leyes.
“Tengo que hacer cuatro años de otra carrera primero. Voy a hacer psicología porque me interesa y siempre me ha gustado. Después de esos cuatro años voy a hacer tres años más de abogacía, porque eso es lo que realmente quiero hacer”, explicó.
La joven sanducera-estadounidense sabe que el camino continúa. La escuela de Derecho implicará un nuevo proceso de admisión y otra beca que deberá ganar. Pero el objetivo está claro.
Con esfuerzo, disciplina y compromiso social, Camila Acosta Lemes no solo alcanzó una de las metas académicas más competitivas de Estados Unidos, sino que también mantiene firmes sus raíces. Y desde Miami hasta Paysandú, su historia sigue sumando motivos de orgullo.

