Grupo Arcor y la multinacional francesa Danone anunciaron en las últimas horas la adquisición del 100% de Mastellone Hermanos, la histórica empresa detrás de La Serenísima. La operación se concretó mediante Bagley Latinoamérica, la sociedad que ambas compañías comparten, tras la compra del 51,32% restante que permanecía en manos de la familia Mastellone y el fondo Dallpoint Investments.
Para Paysandú, La Serenísima no es solamente un gigante lácteo, es también la empresa cuyo dirigible sobrevoló la ciudad en 1996, durante la 31ª Semana de la Cerveza. Arribó el viernes 5 de abril y permaneció durante varios días en la zona.
Con este movimiento, ambas firmas consolidan un proceso iniciado hace más de una década y avanzan en la integración total del negocio lácteo en Argentina. La transacción, aún sujeta a aprobaciones regulatorias, marca un hito en la industria alimentaria regional, con impacto en Uruguay donde tanto La Serenísima como Arcor y Danone (que tiene una planta en la ruta 101, en Canelones).
Sin embargo, el dato más sensible de la transacción permanece fuera del alcance público desde que el monto final no fue informado. Esta ausencia resulta significativa en una operación de esta escala y contrasta con estimaciones previas del mercado que evidenciaban una fuerte disputa entre las partes, con pretensiones cercanas a los 250 millones de dólares de Mastellone, frente a ofertas considerablemente menores.
El acuerdo da paso a la creación de un joint venture que unificará bajo una misma estructura las operaciones de Mastellone, Danone Argentina y la red logística de La Serenísima.
La integración apunta a eliminar la fragmentación histórica del negocio. Hasta ahora Mastellone manejaba productos más básicos, como la leche, la manteca y los quesos. Por otro lado, Danone se encargaba de productos más elaborados y rentables, como yogures y postres.

Cada parte funcionaba con su propia lógica, su propia estructura y, en cierta forma, como si fueran negocios distintos, aunque compartieran marca o acuerdos.
Lo que buscan Arcor y Danone es unificar todo en un solo sistema, de modo que desde la producción de la leche hasta la venta del yogur funcione de manera coordinada, bajo una misma estrategia.
Con once plantas productivas y un portafolio que abarca desde leche fluida hasta yogures y postres, el nuevo esquema busca mejorar la eficiencia, acelerar la innovación y ampliar el alcance comercial en un mercado cada vez más exigente.
NEGOCIACIÓN EXTENSA MARCADA POR TENSIONES
El camino hacia el control total estuvo atravesado por más de quince años de negociaciones y, en su tramo final, por un conflicto abierto en torno a la valuación de la compañía. La ejecución de la opción de compra en 2025 derivó en cuestionamientos por parte de los accionistas vendedores, que consideraron que la oferta no respetaba los términos pactados en 2015. Durante meses, la posibilidad de un arbitraje internacional se mantuvo latente, reflejando la profundidad de las diferencias. El acuerdo final, aunque sin detalles económicos públicos, marca el cierre de esa disputa y el fin del control histórico de la familia Mastellone.

EL CONTEXTO ECONÓMICO
La operación se inscribe en un escenario complejo para la industria láctea. Mastellone logró sostener su volumen de ventas y exportaciones, pero enfrentó un deterioro significativo en su rentabilidad, con pérdidas relevantes en su último balance. La combinación de costos crecientes, presión inflacionaria y consumo debilitado configuró un entorno que limita la capacidad de trasladar precios y obliga a buscar escala y eficiencia.
En este contexto, la integración con Arcor y Danone aparece como una respuesta estratégica para sostener la competitividad en un negocio cada vez más concentrado.
URUGUAY, UN MERCADO CLAVE
El impacto de la operación trasciende Argentina y encuentra en Uruguay un punto de conexión relevante.
En nuestro país Arcor mantiene una fuerte presencia en productos de consumo masivo con una red de distribución consolidada, mientras que Danone opera con producción propia en Canelones, especialmente en yogures, lo que le otorga una base industrial en el país.
A su vez, La Serenísima ya participa del mercado uruguayo mediante la importación de lácteos como leche, quesos, crema y dulce de leche. La convergencia de estas tres estructuras bajo una misma lógica empresarial podría derivar en una mayor coordinación regional, tanto en términos logísticos como comerciales, e incluso en redefiniciones productivas a mediano plazo.
El avance conjunto de Arcor y Danone confirma una tendencia más amplia hacia la concentración en el sector alimentario.
En un contexto donde los márgenes se estrechan, la escala, la integración y la eficiencia operativa se vuelven determinantes.
El cambio de manos en Mastellone no solo redefine el mapa empresarial, sino que también marca el cierre de una etapa histórica y la consolidación de un modelo dominado por grandes grupos con capacidad de operar a nivel regional.

