Como hemos informado en ediciones anteriores, la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo incorporó recientemente a su patrimonio un nuevo órgano de coro. El instrumento sonó por primera vez ante el público sanducero el pasado viernes 6, al inicio del concierto ofrecido por el organista argentino Enrique Rimoldi, que dio comienzo al ciclo organizado por la Comisión del Órgano “Gamba & Comoglio”. De transmisión mecánica, el nuevo órgano está destinado principalmente al acompañamiento litúrgico, aunque también podrá emplearse en conciertos, clases y otras actividades culturales.
Según un texto informativo enviado por el organero Mario D’Amico –cuyas gestiones hicieron posible la llegada del instrumento–, el nuevo órgano fue construido por la casa Kuhn, con sede en Männedorf, a orillas del lago de Zúrich. Los orígenes de la firma se remontan al momento en que el organero que le dio nombre viajó a esa localidad para instalar un órgano de la casa Walcker. Cautivado por el lugar, decidió establecerse allí y fundar su propio taller.
En sus comienzos, la empresa siguió las líneas de la tradición alemana representada por Walcker –la misma firma que construyó el órgano mayor de la Basílica–, aunque con el tiempo las generaciones posteriores incorporaron una marcada influencia francesa. De ese cruce de estilos surgió el carácter distintivo de los órganos Kuhn, considerados hoy una síntesis de las grandes tradiciones organeras europeas.
D’Amico señala además que en templos de gran tamaño es habitual disponer de dos órganos: uno situado en la zona del presbiterio o del ábside, destinado a acompañar el canto de la asamblea, y otro en la tribuna, pensado para proyectar el sonido hacia toda la nave. Esta práctica es frecuente en Europa y Estados Unidos, y también puede encontrarse en iglesias de Argentina y Brasil.
Dos órganos en funcionamiento
La incorporación del nuevo instrumento permite que la Basílica cuente ahora con dos órganos de tubos activos, lo que amplía considerablemente las posibilidades musicales del templo. Esta condición, poco frecuente en el país, sitúa a Paysandú, junto con Salto, entre las pocas ciudades del Uruguay cuyas iglesias poseen dos órganos en funcionamiento.
Para instalar el instrumento fue necesario construir una plataforma especialmente diseñada para su ubicación en el presbiterio. La estructura fue realizada por el carpintero sanducero Nicolás Stekel en colaboración con D’Amico e incluye también el banco del órgano. Su diseño permitirá desplazarlo hacia adelante durante los conciertos y favorecer distintas configuraciones interpretativas.
La presencia de dos instrumentos abre además la posibilidad de desarrollar propuestas musicales que incluyan “diálogos” entre ambos órganos, así como combinaciones con otros instrumentos de teclado como el piano o el clave. Estas iniciativas forman parte de los proyectos que la Comisión del Órgano viene impulsando con la participación de reconocidos intérpretes.
Un importante patrimonio instrumental
El nuevo órgano se integra a la destacada colección de instrumentos históricos que alberga la Basílica. Según detalla D’Amico, ese patrimonio incluye también un armonio de mediados del siglo XIX –el instrumento más antiguo del lugar–; un piano de cola Schiedmayer de 1904 –perteneciente a Ceupa, que lo cedió en custodia a la Comisión del Órgano–; un clavecín franco-flamenco Neupert de dos teclados, con caja estilo Luis XVI realizada por Nicolás Stekel; y el histórico órgano Walcker de 1906. Este conjunto convierte al templo en uno de los espacios musicales más completos del país y en un ámbito privilegiado para el desarrollo de conciertos y otras actividades culturales.
La llegada del instrumento a Paysandú fue posible gracias a la generosidad de la firma Kuhn, que facilitó su traslado. En paralelo, la Catedral de Salto recibió recientemente un gran órgano de tribuna de la misma casa –actualmente el más grande del país–, junto con un pequeño órgano de coro. La inauguración de este último se realizó con la participación del Coro Departamental de Salto, que interpretó una obra para dos órganos y coro del compositor francés Louis Vierne, organista titular de la catedral de Notre Dame de París hasta 1937.
Asimismo, pequeños órganos fueron destinados recientemente a los conservatorios de Salto y San José, en una iniciativa impulsada por la Iglesia Católica y las direcciones de Cultura de ambos departamentos. El objetivo es ampliar las posibilidades de formación musical, permitiendo que los estudiantes puedan acceder no solo al estudio del piano, sino también al del órgano y el clave, instrumentos fundamentales dentro de la tradición académica.


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