El ministro de Economía, Gabriel Oddone, dijo en conferencia de prensa que en Uruguay “no hay cierres” sino “reconfiguración de empresas” a escala global, en algunos sectores afectados por “factores estructurales”. “Hay que ser precisos con las palabras: cierre no. Es la reducción de operaciones. No hay cierres”, recalcó Oddone. Son empresas que “tenían un conjunto de operaciones a nivel global, (que) se están reestructurando y han impactado en reducción de plantillas, pero no son cierres”.
A tanta exactitud en las palabras conviene ponerle números. Y son números del Pit Cnt, que advirtió que la “reconfiguración” abarcará a 600.000 empleos por la instrumentación de la Inteligencia Artificial, porque el riesgo promedio de automatización de los trabajos en el país se ubica en el 65% y está por encima de los países que integran la OCDE. Las alertas se encendieron hace rato. En el Censo de 2023, el Instituto Nacional de Estadística señaló que las empresas de servicios representan el 54% de las firmas del país y generan más del 59% de los empleos. La tercerización es alta en Uruguay y el desafío se presenta en el corto plazo en sectores de funciones administrativas, operativas y de soporte técnico en empresas que no tienen contacto directo con el cliente. Allí coexiste la mano de obra humana con la IA.
En el futuro se extenderán a otras áreas y en una década abarcaría al sector manufacturero y agropecuario. Esta “reconfiguración” que aclara el ministro significó que en Uruguay, entre el 2000 y 2014, el empleo manual bajará de manera significativa y entre 2007 y 2014 aumentarán las tareas cognitivas. Después, es posible analizar otro factor de “reconfiguración” que no implica cierres, sino una disminución sustantiva de plantillas laborales: el costo para producir en el país.
Y lo dijo en su último comunicado, por ejemplo, la maltera que este domingo envió al seguro de paro al 90% —cerca de un centenar— de sus trabajadores: “Ante un escenario de pérdida de competitividad debido a los altos costos de producción y a la incidencia de un tipo de cambio desfavorable para la exportación, AmBev-Cympay realizará un paro de dos meses en la producción de Maltería Paysandú, con el consiguiente envío a seguro de paro de sus colaboradores”. Ni pensar en el cierre de esta industria, porque implica el 40% de las exportaciones del departamento que posicionan al país desde otro lugar en las estadísticas que le interesan a cualquier gobierno y que son los números de la macroeconomía. Incluso el propio Estado no se retira, pero se “reconfigura”.
Y eso ocurrirá con el negocio del portland de Ancap que sucesivos gobiernos dejaron que explote en pérdidas por más de dos décadas. La presidenta del organismo, Cecilia San Román, dijo a los parlamentarios que integran la comisión de Industria que Minas “está cerca del centro de consumo”, lo cual “abarata los fletes”. “Su yacimiento está pegado a la planta, por lo que todos los costos logísticos se ven reducidos en Minas frente a Paysandú”. La cuenta es clara: no cierra pero “reconfigura”, y para eso traslada a 50 funcionarios del ente desde la planta local hacia Minas, pero deberá resolver lo que hará con otros 75 que no son públicos, sino contratados por las extractivas.
Estos son los ejemplos más cercanos en el tiempo, porque la industria curtidora en Paysandú se encuentra en ese proceso desde el año 2024, mientras entabla una mesa de negociación tripartita para lograr avances que protejan los puestos de empleo. Es decir, para “ser más precisos con las palabras”, tal como lo pidió Oddone, las empresas resuelven un descenso en la actividad por costos operativos, la baja demanda de sus productos en la región, alta competitividad a nivel global y escasas posibilidades de cambios en un país que encarece sus procesos productivos. Y eso puede constatarse luego de la votación de cada presupuesto quinquenal.
Los aranceles, los precios altos del combustible, un sistema tributario con base en el impuesto al consumo, un Estado grande –más de 300.000 empleados públicos que suben la presión fiscal– y el alto costo de vida que reduce el poder de compra a pesar de percibir uno de los salarios mínimos más altos de Latinoamérica, son aspectos que impulsan cualquier decisión empresarial. Esta “reconfiguración” también podría impactar en otros factores. Uruguay necesita crecer a porcentajes más elevados de lo que registraba en años anteriores. Sin embargo, los analistas esperan un crecimiento del 1,9% del Producto Bruto Interno para este año y de un 2% el año que viene. El problema es que ese 2% no es suficiente ni para sostener los niveles de empleo que históricamente alcanzó la economía uruguaya. El desafío ya lo conoce Oddone porque lo planteó en más de una ocasión.
De acuerdo con el ministro, el país necesita elevar la inversión en aproximadamente 16.000 millones de dólares anuales, para tener un crecimiento sostenido del 3%. Con esa mira, sostuvo la necesidad de atraer la inversión privada con algunas estrategias que tiene el país en sí mismo, como la estabilidad jurídica, entre otros factores. Pero para lograrlo la fuerza política en el gobierno tiene visiones diferentes en su interna partidaria. Allí hay agendas enfrentadas porque desde un lugar se aprecia la necesidad del crecimiento económico y, por el otro, se enfatiza en el crecimiento redistributivo con una perspectiva de derechos. Por esa razón, las señales de alerta permanecerán sobre el empleo, que anticipa un crecimiento del desempleo en 2027.
Las “reconfiguraciones” abren un escenario totalmente incierto en Paysandú. No solamente en los puestos de trabajo, porque la reconversión laboral no se presenta rápidamente, sino en un enlentecimiento de la economía. Porque las “reconfiguraciones” mencionadas más arriba se realizan sobre puestos genuinos de empleo con salarios acordes al movimiento económico y eso se verá reflejado en el departamento de manera muy negativa. Incluso las “reconfiguraciones” desmoralizan a las familias afectadas y ese otro costo sanducero —que no es en dinero— también define el perfil de su gente. Hay momentos en que tanta exactitud exigida a las palabras no alcanza para describir lo que sucede.

