Olivera: “Paysandú no solo quiere ser el mejor lugar para vivir”

“No queremos que Paysandú solo sea el mejor lugar para vivir, sino también que sea el mejor lugar para crecer, para estudiar, para desarrollarse, para quedarse y en donde el futuro no se espera, el futuro no se improvisa, el futuro se construye”.

Con esa definición, el intendente Nicolás Olivera sintetizó el espíritu de una jornada cargada de significado para el departamento, la inauguración de la Residencia Universitaria de Paysandú (RUP), una obra que trasciende lo edilicio para instalarse como símbolo de una transformación profunda.

Olivera planteó una mirada que combinó historia, autocrítica y proyección, invitando a pensar el presente como un punto de inflexión. Propuso entender el momento en clave de “historia y futuro”, y utilizó el propio edificio como hilo conductor de ese relato. “Estos muros tienen que ver con buena parte de lo que somos como sanduceros, con nuestro ADN”, expresó, al recordar el pasado industrial del lugar.
En ese repaso, evocó hitos que marcaron generaciones, como la instalación de la West Indian Oil Company en 1929, el nacimiento de Copay en 1953 y la Exposición Industrial del Río Uruguay en 1964.
“Allí estaba la flor y nata de lo que éramos”, dijo, aludiendo a una época en la que Paysandú era sinónimo de producción, empleo y movilidad social.

LA NECESIDAD DE REINVENTARSE

Sin esquivar la realidad, Olivera reconoció el declive de ese modelo industrial y sus consecuencias. “Nos sentimos como narcotizados, empapados de nostalgia, queriendo volver a ser”, afirmó, en referencia a los años en que se intentó sostener un esquema que ya no era viable.

El intendente describió el impacto humano de ese proceso, con trabajadores formados para oficios que desaparecieron, y planteó que el desafío actual pasa por asumir nuevas reglas de juego, donde conceptos como resiliencia y competitividad se vuelven centrales.

En ese contexto, Olivera marcó con claridad el rumbo a elegir, expresando que “hay una sola forma de explicar por qué crece la productividad, por el aporte del conocimiento”, sostuvo, vinculando directamente el desarrollo con la educación.

Destacó que Paysandú es hoy el departamento del interior con mayor matrícula universitaria, gracias a la presencia de UdelaR, UTEC y Formación Docente, y remarcó el cambio cultural que esto implica, pues “se rompe aquel círculo vicioso donde los gurises tenían que irse y después no volvían”.

El proyecto fue impulsado directamente por la Intendencia, en una decisión política que el propio intendente defendió, expresando que “decidimos tener incidencia en este proceso. Es dinero de la gente de Paysandú puesto para generar esto”.

DE ZONA INUNDABLE A ZONA DE OPORTUNIDAD

Uno de los aspectos más destacados del discurso fue la resignificación del espacio donde se ubica la residencia. “Este lugar era un lugar inundable y decidimos empezar a verlo distinto”, explicó. “Queremos que esta zona pase de ser una zona de riesgo a una zona de oportunidad”, sintetizó.

El intendente también puso el foco en el desafío demográfico y en la necesidad de retener a los jóvenes. “Cada muchacho que venga a Paysandú, queremos que se quede”, afirmó, subrayando que la residencia forma parte de una estrategia más amplia para generar arraigo.

EL INICIO DE ALGO MAYOR

La residencia, además, se proyecta como parte de un proceso más amplio, que incluirá la construcción de un campus universitario.

“Estamos cimentando lo que va a ser el campus, una obra de 26 millones de dólares”, adelantó. Y relativizó el valor económico frente al impacto social, indicando que “no se mide en plata, se mide en cuántas vidas va a tocar”.

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