Proponen transformar a Termas de Almirón en un polo turístico de salud y bienestar

Concejal Nicolás Parra y edila Valentina Charrutti.

La edila Valentina Charrutti y el concejal de Guichón Nicolás Parra proponen transformar a las Termas de Almirón en un polo de salud y bienestar, a partir del uso de sus aguas saladas y comparan con centros de alta calidad ya existentes en otras partes del país.

“Con el concejal Parra y nuestro equipo de trabajo que integran Cristian Acosta, Gabriel Benítez, Roberto Anchorena y Emanuel Castillo, venimos trabajando desde hace mucho tiempo en este proyecto. El objetivo es transformar las Termas de Almirón en un polo de salud y bienestar, utilizando las propiedades únicas de sus aguas saladas para mejorar la calidad de vida del turista, mientras se impulsa el desarrollo social y económico de Guichón a través de la formación técnica, la producción local y la inclusión educativa de los jóvenes”, señaló Charrutti a EL TELEGRAFO.

En la moción, que presentarán en la Junta Departamental, señalan que el recurso del agua salada, es una “característica exclusiva” que “permitiría liderar el mercado de la talasoterapia –salud por agua mineralizada–, permitiendo que Almirón no tenga que competir por precio, sino por su capacidad curativa para reumatismos, problemas de piel y rehabilitación física”.

Ejemplificaron en su propuesta que los ejes principales se encuentran en la instalación de un centro de salud y bienestar integral que brinde “masoterapia y medicina natural con sesiones de masajes posinmersión y fangoterapia, así como turismo de retiro y salud mental, ofreciendo instancias de meditación o yoga”.

La iniciativa plantea un circuito de bienestar regional. “Para potenciar esta experiencia, se podrían integrar lugares emblemáticos como el Castillo Morató o los Montes del Queguay para jornadas de silencio y reconexión histórica. Almirón no solo será un complejo de piscinas, sino el corazón de un sistema que une salud, naturaleza y patrimonio”.

Exponen, además, “la formación en la elaboración de insumos como jabones, aceites, sales y en gastronomía saludable, a través de la descentralización de programas educativos mediante convenios con el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional y UTU. El objetivo es crear una escuela de bienestar que lleve oficios a la zona para que el turismo y el trabajo caminen de la mano, generando desarrollo local”.

El circuito detallado incluye una “tienda del productor” que comprende un “espacio para la venta directa al turista, asegurando que el beneficio económico quede en manos de los productores y vendedores de la zona”. Los representantes frenteamplistas aseguran que dicha propuesta “podría posicionar a Almirón como el primer centro de vanguardia en salud mental y termalismo de la región”, en tanto “existe un público masivo que busca bienestar integral y no tiene un lugar especializado en Uruguay”.

De acuerdo a Charrutti y Parra, “al no existir un centro de talasoterapia público-privado de estas características, estamos dejando pasar un mercado de alto poder adquisitivo que hoy elige otros destinos, perdiendo la oportunidad de captar ingresos que triplican al turismo convencional”.

Los representantes comparan que otros centros de alta gama, “como Alive Health Spa Resort en Solanas (Maldonado), ya captan con éxito al público de alto poder adquisitivo ofreciendo servicios de medicina preventiva y bienestar. Sin embargo, Almirón posee una ventaja competitiva que ni siquiera Solanas tiene y es el recurso natural de aguas saladas minero-medicinales de origen profundo. Mientras otros deben recurrir a la tecnología para simular beneficios, Almirón los tiene en su ADN”, concluyen.