Qué ver: Ms.45 en HBO Max

La venganza. Qué tema. Puede que sea el más utilizado por guionistas y directores en la historia del cine. Y si no es el tema central de un filme, siempre hay algún villano a la vuelta en una trama secundaria del que el protagonista se venga.

Pero cuando es el tema principal, ahí tenemos no precisamente a un héroe, sino a una víctima que tiene que “poner las cosas en su lugar”. Los que peinamos canas pensamos casi automáticamente en El vengador anónimo, el ya mítico personaje que interpretó Charles Bronson que no era otra cosa que un “vigilante” que salía por las noches a eliminar a cuanto malandra se le cruzara, siempre buscando a quienes atacaron a su familia, pero si se cruzaba algún otro que “algo habría hecho”, lo mismo daba.
Ese personaje se repitió hasta el hartazgo (con o sin Bronson) en muchísimas películas y no solo estadounidenses. Andando el tiempo y liberación feminista mediante, las vengadoras también aparecieron y ahora es tal vez más fácil encontrar filmes en las que quienes se vengan son mujeres que hombres. Pero no nos vengamos tan acá.

En pleno éxito de las películas protagonizadas por Bronson, Eastwood, Norris y todos los machos más machos, hubo un director que se animó a colocar como vengadora a una mujer. La película es Ms.45, también conocida como Ángel de venganza, que se estrenó en 1981 y ahora se puede ver por HBO Max. En ella una joven (la enigmática Zoë Lund) es violada dos veces (a falta de una) y decide tomar venganza por su propia mano. Nada muy original hoy, pero sí mucho en 1981.

Pero eso no basta para que la película sea recomendable. Lo que la hace original y la ha transformado en una película “de culto”, más allá de adelantarse varias décadas en el enfoque de su tema, es que el director es Abel Ferrara.

Un realizador siempre en los márgenes de todo, del éxito, de las reglas, de los géneros. Durante décadas se dedicó a un cine en el que sus personajes no tenían nada de glamoroso, nada de atractivo, que vivían al límite y que no veían otra salida que la violencia para resolver sus temas.

Su único gran éxito comercial –relativamente– fue Un maldito policía, que no era ni por asomo una película en la que Ferrara suavizara sus temas y personajes, pero que allá por la década de los noventa supo tener su público más allá de los fanáticos que siempre seguían al director. Bueno, pero en el 81 realizó Ms.45 y si usted quiere ver una película donde no hay concesiones en ningún momento sobre un tema muy fuerte, aquí está. El personaje principal es mudo, por lo que la soledad que cubre a esa mujer violada es total. Ni siquiera puede comunicar lo que le ha pasado o, si puede, decide no hacerlo y encontrar a sus violadores.

Por supuesto que en el camino van a caer muchos otros que no son quienes busca, pero a estas alturas esos “daños colaterales” son moneda común en este tipo de tramas. Pero lo que hace que la película permanezca en el tiempo no es solo que la protagonice una mujer, sino que Ferrara, siempre fiel a sí mismo, hace una película donde no hay nada de más ni nada de menos. Todo lo que vemos es lo que tiene que ocurrir.

Decirlo así puede sonar sencillo pero si nos ponemos a recordar muchas películas parecidas, también hay que reconocer que todas tenían una pata que buscaba también atraer de una manera comercial a su público. Los protagonistas siempre eran actores reconocidos, la violencia estaba estilizada, el bien y el mal se veían perfectamente delimitados y, de manera bastante peligrosa, el tratamiento de tales filmes justificaba lo que el vengador de turno hacía.

En Ms.45 no hay nada de eso. Simplemente suceden las cosas porque no hay otra forma de presentarlas. O eso nos hace creer Ferrara con su gran hacer cinematográfico.

Es mucho decir para una película que se animó a mostrar ciertas cosas mucho antes de que estuvieran de moda como hoy. Y lo hizo con un realismo que sigue siendo tan removedor como cuando se estrenó.

Fabio Penas Díaz