El inicio de la Semana de la Cerveza marca un momento muy especial en el calendario de todos los sanduceros: es cuando la agenda se cubre de eventos, actividades, encuentros familiares y diversión, al mismo tiempo que recibimos a visitantes de todo el país y de la región. Posicionada desde hace muchos años como uno de los eventos multitudinarios del país, y sin lugar a duda uno de los más antiguos, su fortaleza y permanencia radica en varios factores, algunos de los cuales conviene siempre repasar.
Tal como lo expresara EL TELEGRAFO en su edición de ayer, “su historia comenzó en 1966, cuando un Jorge ‘Chino’ Gavary, trabajador de la cervecería Norteña, impulsó la primera edición. Desde entonces fue creciendo hasta convertirse en una marca de Paysandú, en una cita de la Semana de Turismo y en una forma muy sanducera de abrir la ciudad, recibir gente y celebrar lo propio”. De acuerdo con una nota publicada en el diario El País, “el objetivo era obtener ganancias para el sindicato y al mismo tiempo dotar al departamento de un atractivo turístico. El entonces gerente de la empresa, Raúl Laurenzo, confió en su intuición y en pocos meses obreros y empresarios inauguraban la primera edición. Lo que comenzó en el parque de la misma fábrica se extendió en pocos años a toda la ciudad y se transformó en uno de los mayores atractivos del país para la Semana de Turismo”.
En el corazón de esa idea de “abrir la ciudad, recibir gente y celebrar lo propio” radica el pilar más firme y potente de esta fiesta popular y ello se debe a un motivo que muchos presienten, pero no todos alcanzan a definir: la Semana de la Cerveza somos nosotros, todos los sanduceros, los que nacieron y viven aquí, los que tuvieron que irse, pero añoran “el pago chico” y los que se hicieron sanduceros “de ley” pero también “de corazón”. Cada uno a su manera y en la forma que más sienten, llevan a Paysandú en la sangre y son embajadores honorarios cuando recorren otras tierras. Todos ellos forman parte de un equipo que esta semana recibirá a 200.000 visitantes según el ministro de Turismo, Palo Menoni. La cifra impacta, pero también compromete y ese compromiso nace, como debe ser, de cada uno de nosotros y de lo que haremos en esta semana para ser buenos anfitriones con una sola finalidad: que quienes nos visiten se lleven el mejor recuerdo y el año que viene, cuando tengan que decidir qué hacer en Semana de Turismo, Paysandú sea la primera y mejor opción.
Si bien la Semana de la Cerveza es una iniciativa nacida y construida de la sociedad civil sanducera, resulta imposible desconocer el apoyo que Oscar Garrasino le brindó, cumpliendo un papel fundamental para transformarla en una fiesta popular de renombre. Cono si eso fuera poco, su aporte como arquitecto y gobernante marcó toda la ciudad y la propia zona donde hoy se desarrollan las principales acvitidades de esta semana. De acuerdo con lo expresado por los autores Barriola y Mendizábal en su libro publicado en el año 2011 bajo el título “Tu Patrimonio”, Garrasino “ocupó el cargo de Intendente de Paysandú en dos oportunidades, siendo también presidente del Consejo Departamental a lo largo de los años cincuenta y sesenta. Su labor en materia edilicia ha sido importantísima, debiéndose considerar su obra como un patrimonio moderno de alto valor, tanto para el Departamento de Paysandú, como para todo el país”.
Es más, el especialista en turismo Juan Andrés Pardo se refiere en su página de Facebook al exintendente en los siguientes términos: “Si hoy la costa de Paysandú es un lugar de encuentro, disfrute y vida al aire libre, hay un nombre clave detrás de esa idea: Oscar Garrasino. A fines de los años 30 y 40, fue el gran impulsor y proyectista del Balneario Municipal, concebido no solo como playa, sino como un conjunto urbano moderno pensado para toda la ciudad”. En ese sentido, se mencionan las siguientes obras que se pueden ver en el Balneario: “El parador (hoy Angelina), El icónico “barquito” (actual policlínica). El templete y las fuentes ornamentales, El teatro de verano, baños, pérgolas y el murete que organiza playa y paseo. Todo el conjunto responde a una mirada moderna y art decó, donde arquitectura, paisaje y vida social se integran frente al río Uruguay. Más que edificios, Garrasino dejó una idea de costa pública compartida. Un legado que sigue siendo parte de la identidad sanducera”.
Pero la Semana la Cerveza es, también, una oportunidad económica casi única que dinamiza la pobre economía departamental, golpeada por el desempleo y la informalidad, a la vez que se suman los envíos al seguro de paro y las fábricas “se achican” para tratar de “capear el temporal”. En medio de este panorama tan desolador, la llegada de visitantes brinda una bocanada de aire para los sufridos bolsillos familiares, los cuales de una forma u otra tratarán de “hacer unos pesos”. No importa si es vendiendo torta fritas, artesanías, bebidas, cuidando vehículos o transportando pasajes. Hay que aprovechar esta semana providencial y, mientras el cuerpo aguante, trabajar lo que se pueda y en lo que se pueda. Solo por este aspecto tan importante desde el punto de vista económico, humano y social, la Semana de la Cerveza tiene más que justificada su realización.
A pesar de ello, está claro que una vez finalizada esta semana tan especial, volverán las discusiones que todos los años atraviesan la sociedad sanducera como un disco rayado que cual lamento interminable repite una y otra vez los temas de siempre: los artistas contratados, el precio de la entrada al predio ferial, la seguridad dentro y fuera del predio, la demora (poca, mucha o nula) en conocer el balance, la existencia un déficit y su volumen, en fin… los temas con los cuales los sanduceros parecemos entretenernos hasta que llegue la próxima edición de esta gran fiesta sanducera.
Lejos de los fuegos de artificio que los ediles y demás políticos sanduceros utilizarán para defender o atacar la Semana de la Cerveza de este año, pongamos nuestro granito de arena para que los visitantes vuelvan: tratémoslos bien, seamos cordiales y serviciales si necesitan una indicación sobre donde queda un lugar, mantengamos limpia la ciudad y los paseos públicos y sobre todas las cosas tengamos en cuenta que el turismo interno o de la región, tanto da, es una fuente genuina de recursos que los sanduceros no sabemos cómo explotar.
En un departamento donde cierran las fuentes de trabajo, renovar el deber de gobernantes, empresarios, trabajadores y sociedad civil en general por una Semana de la Cerveza con más y mejores actividades siempre será una apuesta por mejorar, por el progreso y por ser, en definitiva, una versión mejor de cada uno de nosotros. Esa debe ser nuestra tarea para una fiesta de origen obrero que debe llenarnos de orgullo y de alegría, pero también de trabajo y de recursos en un momento tan delicado para todas las familias del departamento.
