En una sala de la sede Paysandú del Cenur Litoral Norte, la Universidad de la República presentó los resultados del primer estudio integral de caracterización hidrogeoquímica de aguas termales en Uruguay. El trabajo, desarrollado en articulación con la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y actores públicos y privados de la región, establece por primera vez las “huellas químicas” de siete perforaciones termales del litoral y proyecta nuevas aplicaciones en salud.
La investigación analizó seis perforaciones vinculadas al acuífero Guaraní y una en Almirón, en los departamentos de Salto y Paysandú. Según se explicó, el estudio responde a una demanda histórica del territorio y busca dar sustento científico a afirmaciones extendidas durante décadas sobre las propiedades terapéuticas de estas aguas, muchas veces basadas en testimonios o en evidencia indirecta.
El director del Departamento de Turismo, Historia y Comunicación del Cenur Litoral Norte, Claudio Quintana, situó el trabajo en una tradición más amplia. “El uso del agua con fines terapéuticos no es una cuestión nueva. Desde las primeras civilizaciones, el ser humano buscaba fuentes de agua para tratar dolencias”, señaló. Recordó que esos espacios derivaron en los primeros balnearios europeos, concebidos como “templos de salud”, antes de su traslado a las costas y su transformación en destinos turísticos.
Quintana sostuvo que, con el avance de la farmacología a mediados del siglo XX, el uso terapéutico del agua perdió centralidad frente a su dimensión recreativa, hasta que en las últimas décadas resurgió vinculado al bienestar. “Hoy distinguimos entre turismo de salud, centrado en servicios médicos, y wellness, asociado a la calidad de vida. En ambos casos, el agua vuelve a ocupar un lugar relevante”, afirmó.
El recorrido histórico que propuso incluyó también referencias al desarrollo local. Recordó que en Uruguay la búsqueda de petróleo en el litoral norte, a mediados del siglo XX, derivó en el hallazgo de aguas termales. “Se buscaba petróleo y se encontró agua termal. En un primer momento se abandonó, pero luego las comunidades locales y los gobiernos comenzaron a desarrollar los centros termales que hoy conocemos”, explicó. Ese proceso, añadió, ha sido ampliamente estudiado desde la universidad en términos de políticas públicas, implantación territorial y modelos de gestión.
En ese marco, subrayó la ausencia de estudios científicos sobre la composición del agua. “Había mucha difusión sobre supuestos beneficios, pero faltaba evidencia que estableciera una conexión clara entre la composición química y los efectos en la salud”, dijo. El nuevo trabajo busca llenar ese vacío y, al mismo tiempo, aportar herramientas para mejorar la competitividad del sector termal.
Punto de inflexión
La directora del Departamento del Agua, Elena Alvareda, definió el estudio como un punto de inflexión en el conocimiento del recurso. “Es la primera vez que hablamos del patrón químico del agua. Se formaron siete patrones, que son las huellas químicas de cada fuente termal”, explicó. Ese mapeo permite identificar similitudes y diferencias entre los distintos pozos y compararlos con referencias internacionales.
Alvareda señaló que el proyecto tuvo dos productos principales. Por un lado, un artículo científico que aborda el fenómeno desde una perspectiva integral, combinando química, hidrogeología y turismo. Por otro, un vademécum en preparación, dirigido al público general, que incorporará también aspectos normativos y de gestión. “Describe la química y el posible uso terapéutico. El siguiente paso es validar científicamente si esas propiedades sirven efectivamente para determinadas patologías”, precisó.
La directora destacó además el proceso de articulación que permitió concretar la investigación. “Hubo un trabajo conjunto con intendencias, operadores termales y el Centro Comercial e Industrial de Salto, que actuó como articulador. Sin ese entramado, este estudio no hubiera sido posible”, afirmó. También subrayó el vínculo con la academia internacional, en particular con la Escuela de Hidrología Médica de la Universidad Complutense de Madrid, que aportó respaldo técnico y metodológico.
Uno de los aspectos centrales del estudio es la identificación de potenciales usos terapéuticos, aunque aún en una fase preliminar. “Hoy solo podemos hablar de potencial. La química describe posibilidades, pero falta la validación clínica”, aclaró Alvareda. Esa validación, añadió, requerirá una segunda etapa de investigación en coordinación con la Facultad de Medicina.
El trabajo también abre interrogantes en materia regulatoria. “Existe un vacío en la legislación sobre lo que se denomina agua mineromedicinal. Es necesario avanzar en una normativa que contemple estas características y su uso”, advirtió. En ese sentido, el vademécum previsto incluirá una revisión del marco legal y posibles líneas de desarrollo.
Descentralización
El director del Cenur Litoral Norte, Mauricio Cabrera, destacó el carácter “situado” de la investigación y su vínculo con el proceso de descentralización universitaria. “Es una investigación que nace de una demanda concreta del territorio. Nunca había habido una caracterización físico-geoquímica exhaustiva de los pozos termales de la región”, señaló.
Cabrera enfatizó que los resultados muestran una diversidad significativa entre las fuentes. “Los pozos no son iguales. Hay heterogeneidad en su composición y también agrupamientos entre algunos de ellos. Eso implica que pueden tener diferentes usos o énfasis, tanto en salud como en turismo”, explicó. Esa constatación, agregó, permite pensar en una oferta más segmentada y en estrategias de desarrollo diferenciadas.
El director también adelantó algunas líneas de trabajo a partir del estudio. Entre ellas, la implementación de cursos de formación para estudiantes y operadores, la presentación de un vademécum con resultados ampliados y el desarrollo de la hidrología médica como disciplina en Uruguay. “Hoy no existe en el país una expertise consolidada en este campo. Este trabajo marca el inicio de ese camino”, afirmó.
El rector de la Universidad de la República, Héctor Cancela, puso el acento en el modelo de cooperación que sustentó la investigación. “Esto muestra cómo la articulación entre academia, gobiernos y sector privado puede generar conocimiento nuevo y devolverlo a la sociedad”, sostuvo. Señaló que el estudio es un ejemplo del rol de la universidad en el desarrollo territorial. “No se trata solo de enseñar, sino de investigar y de responder a problemas concretos con conocimiento propio”, indicó.
Cancela destacó además que este tipo de iniciativas son posibles por la presencia de equipos académicos en el Interior. “La estrategia de radicar la universidad en distintas regiones permite no solo formar estudiantes, sino también generar investigación pertinente a cada territorio”, afirmó.
La presentación contó con la presencia del intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, los diputados Fermín Farinha y Juan Gorosterrazú, autoridades departamentales, representantes de la Intendencia de Salto y operadores del sector termal. El respaldo institucional, coincidieron los expositores, será clave para avanzar en las próximas etapas.


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